Steven Spielberg: 'Encuentros en la tercera fase', el viaje de Ícaro

Dijo que el sol salió esta noche. Y que cantó para él.-Investigador
El grandioso éxito, de crítica y público, de su ‘Tiburón’, superó hasta a las predicciones más optimistas. Un joven que apenas contaba 30 años, con perennes gafas de sol y tejanos, había conquistado un lugar entre los grandes narradores de su oficio, se había hecho millonario, y comenzaba una carrera que se adivinaba (como así fue, aunque con matices), asombrosa. Su siguiente película sería muy diferente a aquélla, y nadie dio un duro por su éxito hasta su estreno.
En el mismo año de la fundacional ‘Star Wars’ (que se había estrenado pocos meses antes), de su amigo Lucas, Spielberg presentó una de sus películas más personales, una de las dos únicas por él dirigidas cuyo guión es también obra suya en su totalidad (salvo ideas, diálogos o reescrituras no acreditadas), y la confirmación de que este cineasta no iba a ser flor de un día, sino de que un grandísimo artista había llegado al cine norteamericano para insuflarle un vigor y un ingenio como hacía tiempo que no se veía en una pantalla de cine.
