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		<title>Magazine - funny-games-us</title>
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Blog de cine, los trailers y críticas de películas de todos los estrenos. Información sobre futuros rodajes y todo sobre las estrellas.		</description>
		<pubDate>2012-05-25 21:37:27</pubDate>

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      <title><![CDATA['Funny Games', 1997/2007, una doble pesadilla imprescindible]]></title>
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      <pubDate>Tue, 20 Jul 2010 09:55:16 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image33733" src="http://img.blogdecine.com/2010/07/fg10.png" class="centro_sinmarco" alt="fg10.png" /></p>

	<p>El cine, o el arte en general, es una carrera de fondo, dirían muchos. Tal expresión puede aplicarse a la trayectoria ascendente del cineasta alemán <strong>Michael Haneke</strong>, uno de los directores esenciales del cine europeo de los últimos veinte años, que ahora, cumplidos los 68, ha visto recompensada su labor con la Palma de Oro (en verdad, el premio cinematográfico más codiciado que existe), y con otros premios menos importantes, por su escalofriante <strong>&#8216;La cinta blanca&#8217;</strong> (2009), después de más de dos décadas indagando en la violencia y la crueldad que surgen de la hipocresía y la ceguera de la sociedad, un sistema con el que se supone que podemos convivir en relativa paz y armonía, <strong>sin sospechar que la miserable condición humana estalla en su naturaleza más primitiva, con todavía mayor virulencia</strong>, por el hecho de negarse a sí misma.</p>

	<p>Ese podría ser el tema principal de todo el trabajo de Haneke, un hombre de modales suaves y gestos pausados, aspecto ya de anciano benevolente, dueño de una voz serena y culta. Presencia que desmiente <strong>su asombrosa capacidad para colocarnos ante los ojos los espejos más nítidos y feroces del cine reciente, espejos que nos devuelven una imagen verdadera y mezquina de nosotros mismos</strong>; para analizar nuestra bestial condición de asesinos natos no consumados. Su doblete, polémico y controvertido como pocos, de <strong>&#8216;Funny Games&#8217;</strong> (1997 el título austríaco, 2007 el remake estadounidense) es quizá su pieza catedralicia, la que con menos recursos y menos personajes, con mayor sencillez y audacia, consigue hacernos regresar a las cavernas, de la forma más despiadada y, eso sí, elegante posible.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>No es Haneke, ni falta que hace (y qué sospechoso cuando ocurre, como en el caso de Clint Eastwood, al que ahora tantos se apresuran en considerar un maestro, cuando no hace demasiado muchos le tildaban de fascista), un director que goce de unanimidades, de consensos. Más bien al contrario. Ni siquiera los que consideren, por ejemplo, <strong>a &#8216;La pianista&#8217; (2001) o a &#8216;Funny Games&#8217; excelentes muestras de su talento, pues entre estos la mayoría puede (y esto ocurre bastante) detestar el resto de sus propuestas</strong>. No son insólitos los comentarios que aseguran que Haneke “se ríe del espectador”, como si esto fuera posible sin la ingenuidad o complicidad (o limitación) del propio espectador. Para colmo, el hecho de haber realizado un remake de un filme propio, hecho diez años antes, con la supuesta intención de “ganar más dinero” (?), y en Estados Unidos, con estrellas americanas, es el colmo según sus detractores. Personalmente, los remakes nunca me molestaron, siempre que se hagan bien, y este puede ser uno de los que tienen más sentido en la historia del cine.</p>

<h2>La luz, los actores y un juego macabro</h2>

	<p>Como la mayoría de nuestros lectores sabrán, el remake de 2007 es idéntico en guión, diálogos y planificación, punto por punto, encuadre por encuadre, al espeluznante título de 1997. Cambian dos cosas: la fotografía, como es lógico y hasta necesario, y los actores, también lógico y necesario. <strong>Seguro que algunos lectores se lo esperan, y de entre ellos la mayoría no me cree o se sorprende, pero prefiero, y con mucho, la versión americana</strong>. Salvando las distancias, hay una diferencia entre ellas similar a la que supone el Hitchcock del primer y del segundo &#8216;El hombre que sabía demasiado&#8217; (1934-1956). Es decir, la primera es obra de un cineasta de talento, pero con algún que otro aspecto balbuciente. La segunda es obra de un profesional consumado en el arte de desquiciar al espectador. Pero no sólo eso, hay mucho más, y el hecho de que el guión sea idéntico lo revela con mayor nitidez.</p>

	<p><img id="image33738" src="http://img.blogdecine.com/2010/07/fg32png.jpg" class="centro" alt="fg32png.jpg" /></p>

	<p>La fotografía de 1997 es de <strong>Jürgen Jürges</strong>, mientras que la de 2007 es de <strong>Darius Khondji</strong>. El primero es un operador alemán de renombre, con numerosos reconocimientos en su país e incluso en el extranjero. Su iluminación es deliberadamente tosca en esta película, estilizadamente realista, casi como si estuviéramos viendo un vídeo de gran calidad. Esto es deliberado, claro, pero su fotografía no alcanza las sutilezas y las gradaciones emocionales de las del gran Khondji, que saltó a la fama, con toda justicia, gracias a su fotografía de <strong>&#8216;Seven&#8217;</strong> (Fincher, 1995). Con su blanquísima luz, que se complementa a la perfección con el blanco vestuario de los asesinos, Khondji juega al contraste, creando una pesadilla de tonos dorados, sin apenas tonos tenebrosos, que nos golpea con una fuerza mayor porque nos parece en un principio más acogedora, pero se revela mucho más terrorífica, porque en nuestra mente la sangre y el horror no caben en nuestra soleada vida cotidiana</p>

	<p>Los actores de la primera parte, a mi juicio, cumplen más que bien. Tanto <strong>Ulrich Mühe</strong> (ya fallecido, famoso por su papel en <strong>&#8216;La vida de los otros&#8217;</strong> (<strong>Florian Henckel von Donnersmarck</strong>, 2006)) como <strong>Susanne Lothar</strong> son los perfectos pringados burgueses. Así mismo, <strong>Arno Frisch</strong> es lo suficientemente cabrón y lo suficientemente odioso. Pero los actores de la versión americana son superiores. <strong>Tim Roth</strong> borda su papel de marido inútil, <strong>Naomi Watts</strong> añade su fuerza y su belleza, y <strong>Michael Pitt</strong> y <strong>Brady Corbet</strong> logran ser mucho más abyectos, repugnantes, que sus homólogos. Su apariencia angelical, sus maneras suaves, su aspecto de perfectos androides asesinos, provoca una violencia mayor en el espectador, pues es mucho más violento desear matar a golpes a dos chicos tan bien parecidos.</p>

	<p>A partir de aquí, los que no han visto ninguna de las dos, deberían dejar de leer, porque voy a comentar algunas cosas de su trama y su final. ¿Por qué tiene todo el sentido que &#8216;Funny Games&#8217; conozca un remake y, más aún, que posea un guión idéntico al original? El relato nos cuenta las atrocidades, el juego de asesinato, de dos perturbados adolescentes, en el borde de la edad adulta, que aniquilan familia tras familia, hogar tras hogar. Son implacables, <strong>y aunque la mujer de la casa agarre el arma de fuego y acabe con el más débil, el líder puede coger el mando a distancia del televisor, rebobinar la secuencia e impedir que tenga lugar su derrota</strong>. Sabemos que vienen de hacer justo lo mismo con la familia de la casa de enfrente. Y que al final de la historia harán lo propio con la siguiente familia. La mirada del asesino a la cámara, al espectador exhausto, nos dice: “esto nunca acabará, nunca me cogerán, nunca dejaré de matar”.</p>

	<p><img id="image33739" src="http://img.blogdecine.com/2010/07/fg43.png" class="centro" alt="fg43.png" /></p>

	<p>Diez años después&#8230;simplemente siguen matando. Una historia conecta con otra como si el relato se prolongase y repitiese el mismo patrón de asesinato. Como si los nuevos asesinos fueran discípulos de los otros, narrando un círculo sin fin de violencia por todo el mundo, imparable y aterrador. <strong>Por supuesto que además Haneke se beneficia de una distribución americana más amplia (además de la incontrolable indignación de los cinéfilos de pro, siempre dispuestos a promulgar esa indignación)</strong>, y de un equipo incluso más solvente y no, no necesita reescribir su guión (qué gran crimen&#8230;), pero hay algo apasionante, incluso fascinante, en confrontar ambas películas, como si asistiéramos a una clase de cine, en la que con los mismos planos, con el mismo guión, se obtiene una película completamente diferente. </p>

	<p>Si la primera película nos revolvía el estómago, la segunda nos pone enfermos, <strong>nos hace sentir aún más impotentes. Queremos estrangular, escupir, golpear con saña a ese asesino rubio de angelicales ojos azules</strong>. Haneke convoca nuestros instintos más bajos, nos sitúa casi a la altura de los agresores, y hasta nos hace desear que Watts coja el rifle y les vuele los sesos a ambos. No hay el menor aprendizaje, la menor lección, ni rastro de un carácter ilustrativo. Es violencia brutal, punto. Hay que tener las ideas muy claras, las convicciones bien armadas, para crear esta película y luego incluso hacer un remake. Mientras otros directores utilizan la violencia con fines bajos o comerciales, o incluso con motivos estéticos o ideológicos, este cineasta no tiene miedo en repugnar con sus imágenes, en convertir la simple supervivencia en la imagen cinematográfica más pura. Yo empiezo a pensar que lo es.</p>

	<p><strong>Otras críticas en Blogdecine:</strong></p>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/funny-games-nada-divertida">&#8216;Funny Games&#8217;, nada divertida</a> (por Alberto Abuín)</li>
	</ul>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/funny-games-fotocopiando-la-tomadura-de-pelo">&#8216;Funny Games&#8217;, fotocopiando la tomadura de pelo</a> (por Alberto Abuín)</li>
	</ul>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Funny Games US', autoremake irrelevante]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/funny-games-us-autoremake-irrelevante</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/funny-games-us-autoremake-irrelevante</guid>
      <pubDate>Wed, 02 Jul 2008 10:22:07 +0000</pubDate>

      <author>Luisfer Romero Calero</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image19890" src="http://img.blogdecine.com/2008/07/funnygames20071.jpg" class="centro" alt="Funny Games US" /></p>

	<p>Desconcertante. <strong>Michael Haneke</strong>, un ídolo de la legión gafapasta, un pretencioso sin remedio, hace una película en 1997, con presupuesto limitado y una aceptación extensa dentro de sus circunstancias, titulada &#8216;Funny Games&#8217;. Diez años más tarde, contando con una producción un poco más generosa, actores más atractivos y conocidos, <strong>Haneke rueda, plano por plano, la misma película</strong>. No sólo es la pedantería autocomplaciente del cineasta austriaco el posible germen de este autoremake innecesario, sino la posible llegada a las masas populares de lo que algunos intelectualoides llaman la obra maestra de Haneke. Ahora no son varios actores austriacos los que campan a sus anchas a lo largo del metraje, sino nada menos que <strong>Tim Roth, Naomi Watts</strong> y <strong>Michael Pitt</strong>, tres actores de la industria de Hollywood, provistos de talento (cada uno a su manera) y con una filmografía consolidada sobretodo en el caso de los dos primeros.<!--more--></p>

	<p>Como la película es exactamente la misma, resulta difícil reseñar esta película sin limitarse a enumerar las diferencias entre esta película y su predecesora. Aunque, ciertamente, llamar predecesora a la de 1997 sería erróneo, porque &#8216;<strong>Funny Games US</strong>&#8217; ni siquiera es una secuela. Es idéntica sólo que con otras caras más famosas, una fotografía menos sombría y más cuidada. En todo lo demás, lo más lógico es redigiros a mi crítica, o la de Alberto, en la que hablamos de &#8216;Funny Games&#8217; en la misma medida que podríamos haberlo hecho de esta película.</p>

	<p>Lo primero que hay que resaltar es que Michael Pitt es mucho mejor actor que Arno Frisch, si los comparamos en el sentido de que ambos, cada uno en su versión, interpretan al mismo personaje: Paul, el joven huésped que se torna en secuestrador y educado extorsionador psicológico. El carisma de Pitt le permite combinar su cara de niño bueno con su mirada malévola e inquietante, y constituye un psicópata sólido y memorable, al contrario que <strong>Brady Corbet</strong>, que sale perdiendo con respecto a su homólogo austriaco Frank Giering, interpretando a Peter, el cómplice de Paul.</p>

	<p>Nuevamente encontramos que las actuaciones de Tim Roth y Naomi Watts están totalmente desaprovechadas. No obstante, en los primeros veinticinco minutos, los que considero realmente decentes de la película (tanto en la versión europea como en la norteamericana), hay que reconocer que Watts está fantástica, sorprendemente natural, y hace ganar puntos a este remake. Una pena lo de Tim Roth, mientras tanto, ya que se dedica a poner cara de sufrimiento con el mayor conformismo.</p>

	<p>El verdadero problema de &#8216;Funny Games US&#8217; no es que sea un remake exageradamente fiel a lo anterior, sino que es un producto totalmente destinado a la comercialidad de una película que ya dio que hablar dentro de su estátus de película de culto europea de los 90. Parece que por salir Tim Roth y Naomi Watts, por lanzarse dentro del panorama del mercado americano, el público de a pie va a aceptar mejor la película o va a opinar de otra forma. Craso error. Sobretodo porque Haneke, dentro de su burbuja, no se da cuenta de que esto podría haberle servido para subsanar fallos de la anterior. Y no sólo hablo de fallos técnicos (que los había en la de 1997 y los sigue habiendo aquí), sino fallos argumentales, de coherencia de la historia. El aura de desagrado, sadismo y la imposibilidad de una explicación plausible de la trama se mantienen intactas. Esos eternos planos fijos que tanto le gustan a Haneke no se han cambiado en absoluto, cuando podría haber matizado su película con un montaje más ágil y efectivo. </p>

	<p>La situación de &#8216;Funny Games US&#8217; es similar a cuando el músico inglés Mike Oldfield lanzó el disco &#8216;Tubular Bells 2003&#8217;, una revisión del inolvidable álbum que le hizo famoso en 1973. Treinta años después, Oldfield se limitó a limpiar el sonido y hacer más comercial un disco que ya de por sí es un referente en el rock del siglo XX. Nada de arreglar fallos, ni reconocer limitaciones. El ego de Haneke, como el de Oldfield, provoca que lo que podría ser la gran oportunidad para reparar todo lo imperfecto, sea simplemente una capa de barniz que alimente aún más su exagerado nivel de autoestima.<br />
<strong><br />
Deplorable. Tramposa. &#8216;Funny Games US&#8217; es una película que nunca debería haberse hecho</strong>, teniendo en cuenta que la película a la que copia con indignante minuciosidad tampoco era una maravilla, sino una forzada provocación obscena se queda a medias en su intento de reflexión sobre la violencia en los medios de comunicación. Si apreciais vuestro dinero, vuestro tiempo, y más aún vuestra dignidad, impedid que alguien os empuje a ver una película que no tiene ningún sentido ni trascendencia. Es un fraude con todas sus letras.</p>

	<p><h2>En Blogdecine:</h2></p>
	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/07/02-funny-games-los-psicopatas-y-el-absurdo">&#8216;Funny Games&#8217;, los psicópatas y el absurdo</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2006/01/24-funny-games-nada-divertida">&#8216;Funny Games&#8217;, nada divertida</a></li>
	</ul>      ]]></description>
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