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		<title>Magazine - gabriel-byrne</title>
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		<description>
Blog de cine, los trailers y críticas de películas de todos los estrenos. Información sobre futuros rodajes y todo sobre las estrellas.		</description>
		<pubDate>2012-02-11 21:17:14</pubDate>

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      <title><![CDATA[Gabriel Byrne, el alma puesta a secar]]></title>
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      <pubDate>Mon, 28 Jun 2010 10:39:50 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image33352" src="http://img.blogdecine.com/2010/06/byrne01.JPG" class="centro" alt="byrne01.JPG" /></p>

	<p>Hace casi treinta años que Gabriel James Byrne (cuyo nombre en gaélico es Gabriel Séamas Ó Broin) participa en películas como actor, aunque no creo que haya muchos lectores que le conozcan. De hecho, dudo mucho que 50 de los lectores de blogdecine, de entre todos los que nos leen, se interesen por su carrera o le sigan con devoción. En realidad, es lo natural. Jamás ha participado en eso que se llama (anglicismo execrable) &#8220;blockbuster&#8221;, y nunca ha recibido algún importante premio cinematográfico. Pese a ello, es un actor esencial del cine y la televisión de las últimas décadas.</p>

	<p>Byrne será reconocido por la mayoría por su sublime papel en <strong>&#8216;Miller&#8217;s Crossing&#8217;</strong> (no me hagan escribir su penoso título en castellano, por favor) o, quizá, por su estupendo trabajo en la famosa <a href="http://www.blogdecine.com/criticas/bryan-singer-sospechosos-habituales">&#8216;Sospechosos habituales&#8217;</a>, y por muy pocas cosas más, porque su carrera en cine, ha sido, a falta de otra palabra mejor, altamente irregular, o incluso decepcionante. Pero pocos actores en la historia del cine han sido tan capaces como él de dar vida a hombres con el alma puesta eternamente a secar.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Byrne, nacido hace sesenta años en un pueblecito llamado Crumlin, hijo de una tonelera y de un soldado,<strong> pasó cinco años de su vida en un seminario para ser sacerdote, hasta que se dio cuenta de que no poseía la menor vocación</strong>. Durante varios años trabajó como arqueólogo, cocinero y profesor de español en su pueblo natal. A los 29 años, por fin, se convirtió en actor profesional, y comenzó una extraordinaria carrera teatral que le llevó a ser uno de los actores más prominentes de su país. En 1981, debutó en el cine nada menos que con <strong>&#8216;Excalibur&#8217;</strong>, donde interpretaba a Uther Pendragon. Pero aún tardaría varios años en recalar en Estados Unidos y quedarse a vivir allí. Actualmente reside en Brooklyn y es un ferviente y apasionado activista de derechos humanos.</p>

	<p>Nada de todo esto sirve para acercarnos al origen y al misterio del talento de un actor superdotado que en muy pocos papeles, pero muy importantes, ha dado muestras der ser un coloso de su oficio. Productor ejecutivo de la eufórica y emocionante <strong>&#8216;En el nombre del padre&#8217;</strong>, ex-marido de <strong>Ellen Barkin</strong>, creador de la primera serie enteramente hablada en gaélico que ha existido en televisión (<strong>&#8216;Draiocht&#8217;</strong>), hombre de variados y destacados talentos, y de rostro de ojos pequeños y oscuros, nariz aguileña, constitución engañosamente frágil.</p>

	<p><img id="image33354" src="http://img.blogdecine.com/2010/06/byrne02.JPG" class="centro" alt="byrne02.JPG" /></p>

	<p>Los Coen escribieron, expresamente para él, el fascinante y complejo papel de Tom Reagan, alias Bighead (en teoría fue este alias la primera opción como título del proyecto), auténtico motor de toda la trama y corazón de la película con la que ambos hermanos cineastas (que ahora han bajado considerablemente el listón) se consolidaron internacionalmente. Reagan es, quizá, su antihéroe más cínico, solitario, oscuro e inteligente. <strong>Irlandés silencioso, alcohólico irredento, fumador infatigable, jugador compulsivo, manipulador casi mefistofélico</strong>, Reagan primero engaña a su mejor amigo, Leo, acostándose repetidas con su amante, la morbosa Verna, para luego hacerse pasar por un traidor (a cuenta propia&#8230;) y arreglárselas para convencer a los enemigos de Leo de que se maten entre ellos.</p>

	<p>Semejante papel sería un Himalaya para el noventa y nueve por ciento de los actores, que se acercarían al trabajo sin duda espoleados pero temerosos. Byrne lo interpreta como si respirase, sin la menor sensación de esfuerzo externo, a pesar de su extrema dificultad. Compuso un rostro casi impertérrito, que sufría golpes, amenazas y peligros de toda clase, pero que jamás se descomponía. <strong>El milagro es que bajo ese estoicismo impenetrable, se perciben cargas de profundidad emocionales</strong>, como cuando pregunta: &#8220;¿Y qué es lo que quiero?&#8221;, a lo que Verna responde: &#8220;A mí&#8221;. Ante el asomo de una derrota emocional, de un atisbo de humanidad, Byrne baja la mirada y se refugia en su soledad.</p>

	<p>La tremenda complejidad de interpretar personajes que no dejan ver sus sentimientos, y que precisamente por ello esos sentimientos se dejan ver en el reverso de las imágenes, está al alcance de un <strong>Daniel Day-Lewis, un Anthony Hopkins, un Ed Harris y pocos colosos más</strong>. Entre ellos, Byrne, que en &#8216;Sospechosos habituales&#8217;, la interesante película de Singer, aunque en un registro inferior a &#8216;Miller&#8217;s Crossing&#8217; (pues el papel es mucho menos rico) repite, <strong>como ha repetido en muchos papeles secundarios de películas olvidables</strong>, esa búsqueda del rostro impenetrable, traicionado por el poder de la cámara de mostrar lo que no es obvio en las imágenes.</p>

	<p>Y ahora, en su madurez, triunfa con la que, al menos para quien esto suscribe, es la serie de televisión más importante de la actualidad, &#8216;En terapia&#8217;, con la que lleva a su máxima expresión esa figura cínica atormentada, <strong>pues da vida a un compasivo terapeuta que ha de esconder una y otra vez sus sentimientos por sus pacientes</strong>, ya que es la mejor manera de ayudarles. Es la cima de la labor interpretativa de este gran hombre de cine, la que le ha dado más premios y le ha llevado, definitivamente, a ser conocido para un público más amplio. </p>

	<p>Y es que la profesión de actor es la del corredor de fondo. Todo lo bueno se hace esperar.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Miller's Crossing', obra maestra de belleza insuperable]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/millers-crossing-obra-maestra-de-belleza-insuperable</link>
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      <pubDate>Wed, 27 Jan 2010 16:07:47 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image30445" src="http://img.blogdecine.com/2010/01/millers-crossing-3_500.jpg" class="centro" alt="millers-crossing-3.jpg" /></p>

	<p><blockquote><br />
&#8220;Cariño&#8230;cuando arme un Cristo&#8230;te enterarás&#8230;&#8221;</p>

	<p>-Tom Reagan</blockquote></p>

	<p>No esperen de mí, ténganme un poco de conmiseración si no es mucha molestia, que escriba en el titular de esta entrada la traducción que algún distribuidor, siempre anónimo cuando muchos querríamos que fueran públicos y notorios (para poder ajusticiarles), hizo del estimulante <strong>&#8216;Miller&#8217;s Crossing&#8217;</strong>, un lugar imaginario de las afueras de una ciudad corrupta que viene a ser &#8216;el cruce del molinero&#8217;, en el increíblemente estúpido, digno de novela rosa, &#8216;Muerte entre las flores&#8217;, <strong>que nada tiene que ver con las muertes brutales, alejadas de toda pseudo poesía, incrustadas, talladas a fuego, en esta obra imperecedera, bellísima, extraña, tumultuosa</strong>, creada por dos genios que hoy se han olvidado de quienes eran, y por eso son meras sombras de sí mismos.</p>

	<p>Tampoco iba a llamarse &#8216;Miller&#8217;s Crossing&#8217;, si no &#8216;Bighead&#8217; (en alusión a la personalidad del personaje protagonista, un tipo pétreo, casi abyecto, funámbulo, de inteligencia superior), y que fue abandonado como otros muchos, porque los Coen (sin h intercalada, por favor) no daban con un título que fuera totalmente de su agrado. Al final, tampoco quedaron muy satisfechos con el que dejaron, pero sí con una película <strong>que es, con toda seguridad, la más bella de todas suyas, la más compleja y arriesgada</strong>, y que, a día de hoy, parece que los hermanos Coen no van a poder superar jamás, y menos aún con el declive imparable que está demostrando su cine en los últimos años.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Porque los hermanos Coen, tras dos películas sorprendentemente brillantes (una oscuridad, <strong>&#8216;Sangre fácil&#8217;</strong>, y una locura inolvidable, <strong>&#8216;Raising Arizona&#8217;</strong>), firmaron cinco películas en los noventa, todas ellas formidables, desde la sorprendente <strong>&#8216;El gran Lebowski&#8217;</strong><strong>, hasta la existencialista </strong><strong>&#8216;Barton Fink&#8217;</strong>; <strong>para luego perder personalidad e ingenio en la década siguiente</strong>, en la que ni siquiera la endeble <strong>&#8216;No es país para viejos&#8217;</strong> consiguió levantar el vuelo, por mucho que ellos mismos dijeran que era su mejor película, cuando está muy por debajo de cualquiera de las cinco de la década previa. Pero ninguna de ellas tan verdaderamente única como <strong>&#8216;Miller&#8217;s Crossing&#8217;</strong>, que bebe de las mejores fuentes: <strong>Jean Pierre-Melville</strong> y <strong>Dashiel Hammet</strong>.</p>

<h2>Un argumento no tan enrevesado</h2>

	<p>Básicamente la trama es la siguiente: dos jefes mafiosos enfrentados por el control de la ciudad, uno irlandés (Leo) y otro italiano (Giovanni Caspar), con la excusa de los chanchullos del corredor de apuestas Bernie, cuya hermana sale con Leo. El lugarteniente del primero, Tom Reagan, engaña a su jefe acostándose con su amante, pero luego intentará solucionarle las cosas pasándose al bando contrario y arreglándoselas, <strong>con unas dotes para la estrategia que dejarían a Maquiavelo en pañales, para que se maten entre ellos</strong>. No es tan enrevesado si se le presta atención, si bien los numerosos giros imprevistos del guión, escrito con un ingenio que envidiaría <strong>Billy Wilder</strong>, hacen que sea imposible degustar sus abundantes y gozosos detalles de una sola vez.</p>

	<p><img id="image30446" src="http://img.blogdecine.com/2010/01/600px-mc-webley1_500.jpg" class="centro" alt="600px-mc-webley1.jpg" /></p>

	<p>Tras la timidez de su primera película, y la desvergüenza de la segunda, los Coen entraron en los 90 con el deseo de dejar huella, y se entregaron a ello con su película más serena, más equilibrada (sin por ello estar desposeída de fascinantes desequilibrios), más trágica. En el mismo año en que dos gigantes como Coppola y Scorsese daban a luz dos portentos como <strong>&#8216;El padrino, parte III&#8217;</strong> y <strong>&#8216;Goodfellas&#8217;</strong>, respectivamente, <strong>los Coen pueden ponerse a su lado sin desmerecer en absoluto</strong>. Y eso es mucho decir. Y no desmerecen porque el tenebroso lirismo de esta película, que renueva de savia joven un género que parece inagotable por su capacidad de convocar talentos dispares, el Noir, está plagado de diálogos que podrían competir con los de <strong>&#8216;Retorno al pasado&#8217;</strong> (<strong>Jacques Tourneur</strong>, 1947) y de personajes que podría haber tallado un <strong>Fritz Lang</strong>. Y las &#8220;femmes fatales del cine negro clásico&#8221;, las Stanwyck, Turner, Bacall, tendrían que reencarnarse varias veces para alcanzar la turbiedad de Verna (inolvidable <strong>Marcia Gay Harden</strong>).</p>

<h2>¿Qué es lo que quiere Tom Reagan?</h2>

	<p>Pero el personaje central, Tom Reagan, interpretado con genio por el gran actor irlandés <strong>Gabriel Byrne</strong>, es posiblemente el carácter más complejo y contradictorio de los Coen, un sujeto pétreo, cínico, estoico y amoral, sobre cuyos sentimientos (aunque sean solapados, o muchas veces indescifrables) gira toda la historia. La secuencia que prefiero de toda la película, aquélla en la que Verna acude a casa de Tom después de que Leo se enterase de que le ambos habían engañado, es muy esclarecedora al respecto. <strong>Las palabras que ambos amantes se dirigen son de complicidad pero punzantes a la vez</strong>, sinceras e insinceras a un tiempo, abren puertas, pero a misterios más irresolubles de su estado anímico. Pregunta Tom: ¿Y qué es lo que quiero?. La respuesta de Verna: &#8220;A mí...&#8221;, no parece satisfacerle ni a él ni al espectador.</p>

	<p>Quizá sea bueno para Tom que ni él mismo sepa lo que quiere. Pero qué poderosa imagen, que estremecedora verdad se desprende de esta escena (una escena que me ha afectado en muchos momentos de mi vida, y siempre por motivos diferentes), pues pocas veces hemos visto a un hombre tan solo, y por motivos indescifrables, que le ayudan seguramente a infiltrarse en el enemigo y, sin un atisbo de duda, ser capaz de plantar la semilla de la cizaña de una forma asombrosa, y poco tiene de importante que El Danés desbarate en parte sus planes, pues en la brutal escena en la casa de Caspar, <strong>los acontecimientos sólo pueden confluir en una dirección, casí...predestinada.</strong></p>

	<p>Es sabido que los Coen se encontraron con un desafío en la trama muy difícil de superar, que es el motivo por el que Tom no acaba asesinado en el bosque, dado que encuentran un cadáver que no debería estar allí. En el intervalo en el que encontraron la solución a ese enigma<strong>, los Coen escribieron &#8216;Barton Fink&#8217;, precisamente sobre los bloqueos de un escritor&#8230; </strong>Pero las casualidades, enormes, que ayudan a Tom en su misión, parecen más bien ayudas demiúrgicas con las que el Destino, o Dios, se complace en jugar con Tom, el cual cree que puede jugar, gracias a su intelecto privilegiado, a ser Dios. Porque puede que Tom no sepa lo que quiere, o que tenga el corazón muy pequeño (como asegura Verna), pero sí sabe muy bien lo que hace.</p>

	<p><img id="image30447" src="http://img.blogdecine.com/2010/01/millersxing07_500.jpg" class="centro" alt="millersxing07.jpg" /></p>

<h2>La historia de una amistad</h2>

	<p>Pero también esta es la historia de una amistad, la que une al entrañable matón Leo (interpretado por el antaño galán <strong>Albert Finney</strong>, que está impecable) con su hombre de confianza Tom Reagan. Una amistad que les ha llevado a controlar una ciudad (Nueva Orleans, aunque nunca se nombre) y ha hacer y deshacer a su antojo, hasta que llega la tormenta en la presencia del jugador Bernie y el jefe italiano Caspar, sin olvidarnos de la de Verna. Leo es una especie de Padrino, y Tom una clase de consejero, pero son mucho más. <strong>En sus réplicas y gestos da la sensación de que han pasado por mucho juntos, probablemente desde que eran unos chiquillos</strong>, y hay complicidad, aunque también ironía y distancia dialéctica entre ambos.</p>

	<p>La palabra amigo, o sus variantes, aparece varias docenas de veces en los diálogos acerados de esta obra maestra, pero muchas veces de un modo cínico o hipócrita. En la relación entre estos dos caracteres nunca aparece, pero Tom lo hace todo por él, y se juega la vida hasta el final, sin esperar recompensa, sólo como algo personal, una redención auto impuesta de la que, como mucho, sólo va a obtener salvar la vida, perdiendo a Verna definitivamente, pero arreglándole las cosas a Leo. La forma que tienen los Coen de narrar esta peripecia, esta redención, <strong>está trufada de violencia, pero también de contención; de muertes en off, pero también gráficas; de lirismo, pero también de cruel vulgaridad.</strong></p>

	<p>Tom sueña con un bosque en el que su sombrero echa a volar. Inicialmente cree que el sueño se hace realidad en las puertas de la muerte, cuando el danés le lleva allí. Pero en la conclusión de la historia, con Leo marchándose para no volver a verle jamás, aún conservando el sombrero (el gesto de ponérselo es lo último que hace que veamos), es cuando se materializa su sueño/premonición, lo pierde todo por haberse redimido ante los ojos del amigo al que ha salvado. <strong>Sigue igual de solo, o más aún, pero ha hecho algo por Leo</strong>. Y en la última mirada que le dedica se concentra todo el talento inmenso de los Coen, un talento que parecen haber perdido irremisiblemente.</p>

	<p><img id="image30450" src="http://img.blogdecine.com/2010/01/millers_500.jpg" class="centro" alt="millers.jpg" /></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Bryan Singer: 'Sospechosos habituales']]></title>
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      <pubDate>Tue, 20 Jan 2009 10:00:54 +0000</pubDate>

      <author>Juan Luis Caviaro</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image23639" src="http://img.blogdecine.com/2009/01/spacey-sospechosos.jpg" class="centro" alt="spacey" /></p>

	<p>Seguimos con el repaso a la trayectoria del director norteamericano <strong>Bryan Singer</strong>. Tras debutar en 1993 con <a href="http://www.blogdecine.com/2009/01/07-bryan-singer-public-access">la interesante &#8216;Public Access&#8217;</a>, Singer dio un pequeño gran salto con <strong>&#8216;Sospechosos habituales&#8217;</strong> (&#8216;The Usual Suspects&#8217;, 1994). El premio en Sundance para su ópera prima trajo confianza y prestigio. Era un joven realizador con ideas frescas, diferentes, capaz de sacar el máximo provecho a la idea y los medios a su disposición; alto rendimiento, bajo coste. Un cineasta que con sólo una película había demostrado que sabía manejar al público de una forma que la mayoría de profesionales sólo pueden soñar.</p>

	<p>La promesa llegaría a convertirse en realidad con su segundo film. <strong>Christopher McQuarrie</strong>, uno de los guionistas de &#8216;Public Access&#8217;, tenía una idea sobre cinco criminales que preparan un golpe tras coincidir en comisaría. A esto le añadió pronto dos detalles de importancia. Durante un descanso para almorzar, en el bufete donde trabajaba, se fijó en un tablón de anuncios repleto de recortes, fotocopias y anuncios; y en el nombre de la compañía que había fabricado el tablón, &#8220;Quartet&#8221; (paro de contar). Igualmente, le había fascinado la historia de un criminal que huyó tras asesinar a su familia, sin que supiera nada de él durante 17 años. Singer necesitaba un proyecto con garra y las ideas de su amigo le atrajeron. Tras discutir el enfoque de la historia, McQuarrie escribió y entregó el sólido guión de <strong>&#8216;Sospechosos habituales&#8217;</strong>. A cambio recibiría un Oscar.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><strong>Bryan Singer</strong> contó con un presupuesto de sólo 4 millones de dólares para convertir en imágenes el inteligente y complejo libreto de McQuarrie, un thriller policiaco con varias e importantes secuencias de acción, por lo que el rodaje requirió de bastante imaginación y no pocos malabarismos para compensar la falta de medios. Aun así, lo fundamental era conseguir un buen reparto. Tras caerse de la lista nombres tan importantes como los de Al Pacino o Robert de Niro, Singer pudo contar con un grupo de actores que si bien no podían considerarse de primera fila, no les faltaba competencia y encajaban a la perfección en sus respectivos personajes. Los más famosos, el versátil <strong>Gabriel Byrne</strong> como Dean Keaton, al que podríamos catalogar de protagonista (si buscamos alguno), un por entonces popular <strong>Chazz Palminteri</strong> como Dave Kujan, un joven <strong>Benicio del Toro</strong> como Fred Fenster, y el camaleónico <strong>Kevin Spacey</strong> como Verbal Kint. Spacey fue el otro miembro del equipo en llevarse un Oscar, como mejor actor de reparto, lo que dio alas a su carrera en el cine (eso y su pequeño pero también memorable papel en &#8216;Seven&#8217;, del mismo año).</p>

	<p>Al igual que &#8216;Public Access&#8217;, <strong>&#8216;Sospechosos habituales&#8217;</strong> comienza con una imagen engañosa. Una agradable melodía (la banda sonora y el montaje son, de nuevo, obra de <strong>John Ottman</strong>) hace bailar el agua del puerto de Los Angeles en una noche tranquila. Tras los créditos, Singer nos planta en medio de una escena dramática. Dean Keaton, gravemente herido, intenta explotar el barco en el que se encuentra. Alguien entre las sombras se lo impide. Alguien cuyo rostro se nos oculta, pero que Keaton conoce. Tras intercambiar un par de frases, el hombre remata a Keaton. Enciende una cerilla, la tira y se marcha. Al instante, una ruidosa explosión destroza la embarcación. Entonces la cámara nos pide atención. ¿Alguien estaba oculto observándolo todo?</p>

	<p>Las riendas de la historia pasan, provisionalmente, al detective Kujan, interesado en el caso por la implicación de Keaton, a quien lleva persiguiendo desde hace tiempo. Le informan que, efectivamente, alguien ha visto lo sucedido y puede contarlo. Dos testigos, en realidad. Uno de nacionalidad húngara que está en el hospital con quemaduras graves y&#8230; Verbal, estafador de poca monta, lisiado, vinculado a Keaton. Verbal ha conseguido un buen trato y saldrá de la comisaría en breve. Sin embargo, antes deberá pasar un rato con Kujan, que desea interrogarle. Desde ese momento, la acción de <strong>&#8216;Sospechosos habituales&#8217;</strong> se desdobla en dos tiempos, presente y pasado. Vamos a ver lo que sucede en la comisaría, en el despacho donde se produce el interrogatorio, y todo lo que ocurrió antes de la explosión en el puerto, contado por Verbal.</p>

	<p>Kujan se muestra agresivo con Verbal y pronto queda claro que realmente los hechos le importan poco, lo que quiere, por encima de todo, es conseguir que el detenido implique directamente a Keaton en todo. A través de las confesiones de Verbal descubrimos a los cinco delincuentes que llevarán a cabo el asalto al barco que voló por los aires, cuyo misterio no se resolverá hasta el final. Keaton, Fenster, Michael McManus (<strong>Stephen Baldwin</strong>), Todd Hockney (<strong>Kevin Pollak</strong>) y Verbal fueron detenidos e interrogados tiempo atrás, sin pruebas, y puestos en libertad tras una noche en comisaría. Esa reunión unió sus destinos y, sin remedio, los puso en el punto de mira de Keyser Sozé. Y llegamos a la gran pregunta de la película. &#8220;¿<em>Quién es Keyser Sozé</em>?&#8221; pregunta Verbal, ante las caras de pánico de sus compañeros. Ya en el presente, Verbal cuenta a Kujan que Sozé es un mito entre los delincuentes, el diablo al que todos temen, el criminal perfecto que lo controla todo en las sombras; un fantasma. Kujan cree saber quién es: Dean Keaton.</p>

	<p><img id="image23640" src="http://img.blogdecine.com/2009/01/byrne-sospechosos.jpg" class="centro" alt="byrne" /></p>

	<p>Si se ha destacado a <strong>&#8216;Sospechosos habituales&#8217;</strong> por algo, y es lógico, es por la estructura y la sorpresa final de la historia. Las imaginativas y retorcidas entrañas del guión de McQuarrie transforman lo que sería una sencilla trama de policiaco en un ejemplar acertijo cinematográfico, una película que obliga al espectador a estar atento de principio a fin, uniendo piezas, interpretando las pistas, intentando llegar a la solución que parece ocultar Verbal Kint. <strong>Bryan Singer</strong>, en una entrevista que podéis encontrar en los extras del <span class="caps">DVD</span>, confiesa que aunque se cuidaron todas y cada una de las escenas del guión, para que todas contaran algo por muy pequeño que fuera, su intención era que el público no se aburriera en ningún momento la primera vez que vieran la película.</p>

	<p>De hecho, Singer parece dar por sentado que nadie la volverá a ver una segunda o una tercera vez. Ciertamente, puede discutirse si merece la pena volver a ver <strong>&#8216;Sospechosos habituales&#8217;</strong>, una vez que ya has visto el final y descubierto todo el entramado. Bueno, en mi opinión sí, ¿por qué no volver a disfrutar un sorprendente truco de magia después de saber cómo se hace? Hay más en <strong>&#8216;Sospechosos habituales&#8217;</strong> que un sorprendente desenlace. Para empezar, la extraordinaria interpretación de Roger &#8220;Verbal&#8221; Kint a cargo de <strong>Kevin Spacey</strong>; atención a cómo fuma en la comisaría y luego fuera de ella, ¿se puede transmitir tanto con tan poco? Tampoco es justo dejar de lado la impecable labor de Gabriel Byrne, otro carismático actor donde los haya. Su Dean Keaton es una versión triste y trágica del típico protagonista de cine negro. Keaton es un ex-policía que intenta rehacer su vida junto a una abogada de éxito, pero que no puede dejar atrás su pasado y vuelve a delinquir. Keyser Sozé se cruzará en su camino&#8230; ¿o acaso es él Keyser Sozé? &#8220;El mayor truco del diablo fue convencer al mundo de que no existía&#8221;. Por otro lado, aunque no quiero arruinar nada a los que no hayan visto el film, sería un buen tema de discusión lo que realmente ocurre y lo que Verbal inventa. ¿Hasta qué punto sabemos, verdaderamente, qué sucede con los cinco delincuentes? O más aún, ¿existe realmente Sozé?</p>

	<p>En definitiva, si la ves por primera vez vas a experimentar un juego realmente fascinante, con un final que recordarás siempre, y si repites, sigue quedando un thriller de elegante factura, magníficas interpretaciones y eficaz tensión, <em>in crescendo</em> hasta el desenlace. Una película notable que pondría a <strong>Bryan Singer</strong> en el mapa. Un trabajo difícil de superar, pero este cineasta aún tenía mucho que decir, sólo estaba empezando. En unos días hablaremos de su siguiente film, la difícil &#8216;Verano de corrupción&#8217;.</p>

	<p><img id="image22328" src="http://www.blogdecine.com/images/2008/11/4.jpg" class="centro" alt="4" /></p>

<h2>Especial Bryan Singer en Blogdecine:</h2>

	<p><a href="http://www.blogdecine.com/2009/01/02-bryan-singer">Bryan Singer</a></p>

	<p><a href="http://www.blogdecine.com/2009/01/07-bryan-singer-public-access">Bryan Singer: &#8216;Public Access&#8217;</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Las mejores películas de los hermanos Coen]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/en-dvd/las-mejores-peliculas-de-los-hermanos-coen</link>
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      <pubDate>Tue, 30 Sep 2008 15:43:25 +0000</pubDate>

      <author>Juan Luis Caviaro</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image21492" src="http://img.blogdecine.com/2008/09/coen-brothers.jpg" class="centro" alt="coen" /></p>

	<p>El próximo 10 de octubre llegará a los cines españoles <a href="http://www.blogdecine.com/tag/quemar+despues+de+leer">&#8216;Quemar después de leer&#8217;</a> (&#8216;Burn after Reading, 2008), la nueva película de los <strong>Coen</strong>, motivo por el cual me ha parecido una buena idea repasar su filmografía y elegir las que, en mi opinión, son sus mejores obras.</p>

	<p>Nacidos en 1951 y 1954 respectivamente, <strong>Joel y Ethan Coen</strong> parecen trabajar como una sola persona, a tenor de las declaraciones de los actores que han trabajado con ellos. Sin embargo, por las reglas de la Directors Guild of America no pudieron aparecer juntos como directores de sus películas, quedándose sólo Joel en los créditos. Los hermanos debutaron en 1985 con &#8216;Sangre Fácil&#8217; (&#8216;Blood Simple&#8217;), consiguiendo pronto el éxito de la crítica, que mantienen hasta el día hoy; el público se fue sumando poco a poco, aunque su cine no va destinado ni interesa a las masas. Con <a href="http://www.blogdecine.com/2008/02/28-no-es-pais-para-viejos-no-es-la-mejor-pelicula-de-los-coen">&#8216;No es país para viejos&#8217;</a> (&#8216;No Country for Old Men&#8217;, 2007) obtuvieron su mayor éxito, logrando el Oscar al mejor guión, director(es) y película.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Elaborados guiones, personajes extravagantes, humor negro, violencia, cuidada puesta en escena y gusto por lo clásico. Éstos podrían ser los principales ingredientes de la obra de estos hermanos tan particulares. A lo que hay que sumar los nombres de sus colaboradores habituales, desde el compositor Carter Burwell a los actores Steve Buscemi, Frances McDormand (casada con Joel Coen), John Goodman o John Turturro, de quienes los Coen consiguen sacar siempre lo mejor.</p>

	<p>Sin más, a continuación os dejo con una corta lista de <strong>lo mejor</strong> que han hecho, por el momento, los <strong>hermanos Coen</strong>:</p>

	<ul>
		<li><strong>&#8216;Muerte entre las flores&#8217;</strong> (&#8216;Miller´s Crossing&#8217;, 1990)</li>
	</ul>

	<p><img id="image21496" src="http://img.blogdecine.com/2008/09/coen-crossing.png" class="centro" alt="crossing" /></p>

	<p>Cine negro clásico según los Coen. Una maravilla de principio a fin, con unos diálogos extraordinarios (como prueba, por ejemplo, el inicio del film, sobre la ética). De bellísima factura, la película cuenta la típica historia de un hombre en medio de una guerra de bandas, y, al más puro estilo Dashiell Hammett, se ve envuelto en una complicada trama llena de sorpresas y de alianzas engañosas, debiendo hacer uso de todo su ingenio para poder seguir con vida, recopilando información y anticipándose a los movimientos de cada uno. Todo el reparto está en su sitio, realizando una labor impecable, pero hay que destacar por encima de todos a <strong>Gabriel Byrne</strong>, genial en un personaje que podría haber encarnado Humphrey Bogart, y <strong>John Turturro</strong>, en el papel de una cobarde, tramposa y astuta lagartija. Mención especial para <strong>J.E. Freeman</strong> por ese Danés tan implacable como el famoso Anton Chigurh de Javier Bardem. <strong>Momento memorable:</strong> <strong>Albert Finney</strong> se basta para responder a un intento de asesinato; brutal.</p>

	<ul>
		<li><strong>&#8216;Barton Fink&#8217;</strong> (1991)</li>
	</ul>

	<p><img id="image21497" src="http://img.blogdecine.com/2008/09/coen-fink.jpg" class="centro" alt="fink" /></p>

	<p>La que más discusión puede provocar de esta lista. A pesar de lograr la (casi siempre) polémica palma de oro en Cannes, es una de las películas menos recordadas de los Coen. Encuentro en ella tanta extraña belleza y me identifico tanto con lo que piensa el protagonista que no puedo evitar ponerla entre lo mejor que han hecho los hermanos. Realmente particular, con un <strong>John Turturro</strong> sensacional, la película nos habla de las dificultades de un ambicioso (pero inseguro) escritor por seguir progresando y lograr su sueño. Un sueño que pronto se volverá incómodo y dará lugar a pesadillas. Escrito a partir de la experiencia propia de los Coen, el film contiene numerosos homenajes y una ácida crítica a la industria del cine. <strong>Momento memorable:</strong> Aunque es muy sorprendente lo que ocurre con el personaje de <strong>John Goodman</strong>, me quedo con la escena de presentación del productor de Hollywood encarnado por <strong>Michael Lerner</strong> (nominado al Oscar por su estupendo trabajo).</p>

	<ul>
		<li><strong>&#8216;Fargo&#8217;</strong> (1995)</li>
	</ul>

	<p><img id="image21498" src="http://img.blogdecine.com/2008/09/coen-fargo.jpg" class="centro" alt="fargo" /></p>

	<p>La película que situó a los Coen en el mapa. Nominada al Oscar en siete categorías, resultó ganadora en dos, mejor actriz (<strong>Frances McDormand</strong>) y mejor guión. De una contundencia y una elegancia aplastantes, esta obra reúne todos los elementos típicos de los Coen, resultando la más adecuada para adentrarse en su cine y posiblemente la más completa. Para mí, la mejor junto con &#8216;Miller&#8217;s Crossing&#8217;. Una historia aparentemente sencilla que se va complicando por momentos, cuando los personajes, atípicos, comienzan a interactuar entre ellos en busca de algo grande que los saque de la normalidad, violencia, tragedia, reflexión y mucho humor negro. A destacar el gran nivel de las interpretaciones, brillando intensamente <strong>William H. Macy, Steve Buscemi</strong> y <strong>McDormand</strong>, y la banda sonora de <strong>Carter Burwell</strong>, <em>of course</em>. <strong>Momento memorable:</strong> <strong>Buscemi</strong> y <strong>Peter Stormare</strong>, terribles delincuentes, cometen un secuestro 100% Coen.</p>

	<ul>
		<li><strong>&#8216;El gran Lebowski&#8217;</strong> (&#8216;The Big Lebowski&#8217;, 1998)</li>
	</ul>

	<p><img id="image21499" src="http://img.blogdecine.com/2008/09/coen-lebowski.jpg" class="centro" alt="lebowski" /></p>

	<p>Confirmó a los Coen como cineastas de culto. Aunque para culto el creado en torno al personaje interpretado (de forma genial) por <strong>Jeff Bridges</strong>, &#8220;The Dude&#8221; (&#8220;El Nota&#8221; en español), convertido en todo un icono popular e incluso en el origen de <a href="http://www.dudeism.com/">una religión</a>. De hecho, éste es el título que tienes que defender, por encima de todos los demás de los Coen, si quieres ir de &#8220;friki&#8221; pero sin dejar de ser &#8220;cool&#8221;, ya me entiendes. Especialmente destacable, a mi modo de ver, por ser la comedia más redonda, más completa que han realizado, incluyendo de nuevo los elementos típicos de su cine, desde la trama a los personajes. De nuevo, estupenda banda sonora (con la famosa versión del Hotel California por los Gipsy Kings) y aún más estupendas interpretaciones (con hueco para dos gigantes como <strong>Julianne Moore</strong> o <strong>Philip Seymour Hoffman</strong>). <strong>Momento memorable:</strong> <strong>John Turturro</strong> entra en escena y se encara con Bridges, <strong>John Goodman</strong> y <strong>Steve Buscemi</strong>.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Aritmética emocional', la lista de Melanie]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/aritmetica-emocional-la-lista-de-melanie</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/aritmetica-emocional-la-lista-de-melanie</guid>
      <pubDate>Sun, 29 Jun 2008 19:27:42 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image19825" src="http://img.blogdecine.com/2008/06/aritm%C3%A9tica1.jpg" class="centro" alt="aritmÃ©tica1.jpg" /></p>

	<p>Al igual que en &#8216;La Lista de Schindler&#8217;, esa obra magna de Spielberg, en <strong>&#8216;Aritmética emocional&#8217;</strong> existe una lista realizada por su protagonista principal. Un libro escrito en un campo de concentración durante la Segunda Guerra Mundial, lleno de nombres de los hombres, mujeres y niños que entraron y salieron en el campo. Una lista realizada para que en años venideros la gente no olvide lo que pasó en la contienda, una lista que durante los años siguientes se convertirá en una losa de recuerdos que pesa sobre la vida de una mujer ya madura, la cual obsesionada por sus recuerdos de infancia, se olvida de vivir con plenitud su propia vida.</p>

	<p><strong>&#8216;Aritmética emocional&#8217;</strong> versa sobre el holocausto judío a través de la historia de varios personajes que se reúnen años después de aquellos años tan fatídicos. Melanie es una mujer adulta, casada desde hace años, y que junto a su marido, hijo y nieto, reciben la visita de dos hombres que coincidieron con ella en el campo de concentración: Jakob Bronski, a quien creía muerto, y Christopher Lewis, con quien mantuvo un fuerte vínculo de amistad.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><strong>&#8216;Aritmética emocional&#8217;</strong> es ante todo una película de actores luciéndose durante toda la proyección. Y realmente es lo único salvable de una película que descuida bastantes aspectos, sobre todo un guión que recurre a ciertos efectismos totalmente innecesarios. El espectador conoce de los horrores sufridos por los personajes por boca de los mismos, lo cual no supone ningún problema. Sin embargo éstos se comportan de una forma tan extraña y tan poco definida que a veces tenemos la sensación de que están locos. ¿La terrible experiencia sufrida les ha dejado tanta secuela? demasiado forzado. Y más aún cuando se insertan determinados flashbacks que nos llevan al campo de concentración, pero en los que no vemos nada especialmente dramático. <strong>Flashbacks que en vez de ayudar estorban</strong>.</p>

	<p><img id="image19827" src="http://img.blogdecine.com/2008/06/artim%C3%A9tica2.jpg" class="centro" alt="artimÃ©tica2.jpg" /></p>

	<p>Por otro lado, el personaje más interesante de todos es el marido de Melanie, alguien quien no ha vivido los horrores citados por su esposa, pero que llega a las conclusiones mejor pensadas y razonadas de todo el film a pesar de cierto aire egoísta. <strong>Christopher Plummer</strong> da vida al citado personaje, y lo hace con toda la elegancia y veteranía que los años le han dado, resultando a la par emotivo y divertido (es el único que parece desmarcarse para mejor de la trama) llenando de matices el personaje probablemente mejor dibujado de la película. Mucho más que el de su mujer, a la que da vida una espléndida, como siempre, <strong>Susan Sarandon</strong>, que además hace gala de una madura belleza muy apropiada para el papel. A su lado un expresivo <strong>Max von Sydow</strong>, alejado de sus hieráticas composiciones, y transmitiendo más con su sola presencia que con lo que el endeble guión pretende a través de él. <strong>Gabriel Byrne</strong> realiza una composición un tanto extraña, y su obsesión con Melanie parece más el querer echarle un polvo tantos años atrasado, que el reencontrarse con alguien con quien compartió momentos demasiado dramáticos. <strong>Cuatro actores que están muy por encima de la película</strong>.</p>

	<p><strong>&#8216;Aritmética emocional&#8217;</strong> es tan fría como su título indica, no emociona, no engancha y por momentos hasta resulta risible (la relación entre Melanie y Christopher). Mezcla con dudosa habilidad realismo con momentos oníricos (además de los flashbacks, lo concerniente al personaje de von Sydow y sus &#8220;acompañantes&#8221;). Parece no avanzar hacia ningún lado, y al final después de media hora de aburrimiento la perplejidad se apodera de uno. ¿Cuál ha sido la verdadera intención de esto? ¿no hay que olvidar para que ciertas cosas no vuelvan a repetirse? ¿olvidar para poder pasar página? ¿caer en la tentación para vencerla y poder vivir mejor? Todo ello está cogido con pinzas, y a pesar de que su director, <strong>Paolo Barzman</strong>, parece esmerarse en su puesta en escena, no puede evitar caer en el aburrimiento que proporciona todo lo que plantea la película.</p>

	<p><strong>&#8216;Aritmética emocional&#8217; es una película muy floja</strong>, en la que sólo merecen la pena las interpretaciones de su cuarteto protagonista, y también la banda sonora de <strong>Normand Corbeil</strong>, que al igual que los actores, transmite más de lo que el guión pretende. Algo tan terrible como el holocausto judío carece esta vez de interés, a no ser por las sinceros pensamientos del personaje de Plummer, y que más de uno cuestionaría equivocadamente.</p>

	<p><h2>En Blogdecine:</h2></p>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/06/05-aritmetica-emocional-mantener-el-recuerdo-a-costa-de-que">&#8216;Aritmética emocional&#8217;, mantener el recuerdo, ¿a costa de qué?</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/06/15-aritmetica-emocional-una-ecuacion-a-medias">&#8216;Aritmética Emocional&#8217;, una ecuación a medias</a></li>
	</ul>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Aritmética Emocional', una ecuación a medias]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/aritmetica-emocional-una-ecuacion-a-medias</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/aritmetica-emocional-una-ecuacion-a-medias</guid>
      <pubDate>Sun, 15 Jun 2008 18:08:17 +0000</pubDate>

      <author>Luisfer Romero Calero</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image19467" src="http://img.blogdecine.com/2008/06/emotionalarithmetic.jpg" class="centro" alt="AritmÃ©tica Emocional" /></p>

	<p>El holocausto nazi es un tema que conecta emocionalmente con el espectador de forma casi automática, de ahí que el cine se haya aprovechado de esto, en concreto con buenos títulos como &#8216;La Lista de Schindler&#8217;, &#8216;La Vida es Bella&#8217;, &#8216;El Pianista&#8217; o, a otro nivel, &#8216;Hijos de un mismo Dios&#8217; o &#8216;Amén&#8217;. Ahora llega &#8216;<strong>Aritmética Emocional</strong>&#8217;, que explora sus consecuencias psicológicas. Los campos de concentración hacen acto de presencia en forma de pasado traumático, de punto de inflexión en sus vidas. Ahora no son el tema central, sino cómo repercutieron en la existencia de sus protagonistas.</p>

	<p>&#8216;Aritmética Emocional&#8217; es una película del montón, y lo aviso desde ya porque con tamaño reparto, a veces puede ser difícil distinguir entre una buen trabajo en el conjunto actoral y que esto pueda hacer grande a una película, al resto del conjunto. Nada menos que <strong>Susan Sarandon</strong>, <strong>Max von Sydow</strong>, <strong>Christopher Plummer</strong> y <strong>Gabriel Byrne</strong> se complementan en una historia de tono puramente familiar, acompañados por un <strong>Roy Dupuis</strong> que pasaba por allí.<!--more--></p>

	<p>El principal problema de la película se hace notar al instante, y es que el director, el canadiense <strong>Paolo Barzman</strong>, sacrifica una mayor solidez y consistencia en el guión, una evolución mayor en el aspecto narrativo, con tal de dejar a los actores protagonistas que se luzcan, siendo generoso con todos y dedicándoles escenas enteras, planos favorables para que usen todos los recursos que les han hecho famosos, y maximizando la expresividad de sus personajes en el intento de darles definición y un perfil creíble y entrañable.</p>

	<p>Estamos en 1985, y Melanie (Sarandon) es una madura ama de casa que vive tranquilamente en un pueblo canadiense junto a su marido David (Plummer), disfrutando cuando puede de la presencia de su hijo Benjamin (Dupuis) y su nieto Timmy. Desde la primera escena se nos muestra que aún no se ha recuperado del trauma de haber sido prisionera de un campo de concentración durante la II Guerra Mundial. Recibe la inminente visita de Jakob Bronski (von Sydow), un ruso que fue su mentor durante su cautiverio. Por sorpresa, Bronski trae consigo al irlandés Christopher Lewis (Byrne), que fue el amor de infancia de Melanie y que le trae inexorablemente recuerdos entre lo entrañable y lo amargo. Por supuesto, esto conlleva celos e inestabilidad en el comportamiento de David.</p>

	<p>Basada en una novela homónima de Matt Cohen, escrita en 1990, ha sido adaptada sin mucho tesón por <strong>Jefferson Lewis</strong>. Los primeros veinte minutos presentan de una forma un poco plúmbea, pero efectiva, las motivaciones de los personajes y la propuesta concreta. Pero a partir de ahí todo es estancamiento y carencia de objetivos definidos. Las escenas son generalmente inconexas, y la evolución de los personajes es muy tenue, provocando sobretodo por una (frecuentemente) molesta alternancia entre el presente y flashbacks de la guerra y el campo de concentración. Esa &#8220;aritmética emocional&#8221; que da nombre al título sólo se refleja en la actuación de Susan Sarandon, a quien he visto mejor otras veces, pero de todas formas cumple con creces. Si algo merma el potencial de &#8216;Aritmética Emocional&#8217; es su superficialidad. Se queda a medias en todo, ofreciendo un débil desarrollo y un tono meramente contemplativo que llega a aburrir en otras escenas. Desde luego, <strong>el reparto pone todo de su parte para aportar interés a una historia que no lo es tanto.</strong> El aburrimiento acecha en cada escena, en cada minuto, y se nota demasiado.</p>

	<p>Se agradece, no obstante, <strong>una grandísima fotografía y una inspirada banda sonora de Normand Corbeil</strong>, que unido a la minuciosidad técnica del conjunto, da muestras de la pulcritud de Barzman, un director que me da la impresión que con un guión mejor, puede sacar a la luz una gran película. Consciente del prestigio y talento de sus actores, Barzman rueda muchos planos de mediana duración, de una forma casi teatral (la película se sustenta completamente en los cinco actores mencionados) y profundamente intimista. Al final <strong>SPOILER</strong> se echa de menos una mínima linealidad, ya que en la mayoría de aspectos en el aspecto narrativo no hay avance alguno. Parece que cada uno, gracias al reencuentro, ha superado el trauma, pero no se revela nada evidente y esto puede resultar insatisfactorio <strong>FIN SPOILER</strong>.</p>

	<p><strong>Una película floja que podría haber sido mucho mejor, con ráfagas de buen cine y excelentes interpretaciones, pero con una falta de profundidad que le influye demasiado</strong>, dado el tema que presenta.</p>

	<p><strong>En Blogdecine</strong>:</p>
	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/06/05-aritmetica-emocional-mantener-el-recuerdo-a-costa-de-que">&#8216;Aritmética Emocional&#8217;, mantener el recuerdo, ¿a costa de qué?</a></li>
	</ul>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Póster de 'Aritmética Emocional' ('Emotional Arithmetic')]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/carteles/poster-de-aritmetica-emocional-emotional-arithmetic</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/carteles/poster-de-aritmetica-emocional-emotional-arithmetic</guid>
      <pubDate>Wed, 16 Jan 2008 20:20:27 +0000</pubDate>

      <author>Juan Luis Caviaro</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image16561" src="http://img.blogdecine.com/2008/01/poster%20de%20emotional%20arithmetic.jpg" class="centro" alt="Emotional Arithmetic" /></p>

	<p>Un reparto encabezado por <a href="http://www.blogdecine.com/tag/susan+sarandon">Susan Sarandon</a>, <a href="http://www.imdb.com/name/nm0000321/">Gabriel Byrne</a>, <a href="http://www.blogdecine.com/tag/max+von+sydow">Max Von Sydow</a> y <a href="http://www.imdb.com/name/nm0001626/">Christopher Plummer</a>, convierten a <a href="http://www.imdb.com/title/tt0861704/"><strong>&#8216;Aritmética Emocional&#8217;</strong></a> (<em>&#8216;Emotional Arithmetic&#8217;</em>) en un título, a priori, interesante. El film se proyectó en la pasada edición del festival de San Sebastián, donde, sin embargo, se llevó más palos que aplausos. La historia de la película se centra en la reunión de tres supervivientes de un campo de concentración instalado por los nazis en las afueras de París; una historia de amor del pasado volverá a surigir en el presente y cambiará las vidas de los personajes implicados.</p>

	<p><strong>&#8216;Aritmética Emocional&#8217;</strong> ha sida dirigido por <a href="http://www.imdb.com/name/nm0059556/">Paolo Barzman</a> y cuenta con un guión de Jefferson Lewis, a partir de la novela de Matt Cohen. Además de los actores ya mencionados, en la película participan Roy Dupuis, Dakota Goyo y Domini Blythe, entre otros. Aún no hay fecha de estreno para España.</p>

	<p>Vía | <a href="http://www.impawards.com/intl/canada/2008/emotional_arithmetic.html">Impawards</a></p>      ]]></description>
      </item>
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