'X-Men orígenes: Lobezno', simplificando

Tanto en ‘X-Men’ como en ‘X-Men 2’ (o ‘X2’), el personaje más atractivo de ambas películas (y también de los cómics) es Lobezno. Dejo de lado la entrega dirigida por Brett Ratner, porque a diferencia de las otras dos, es un cúmulo de exceso de información más personajes rebajados a la simpleza. Ahora, el universo mutante creado por Stan Lee tiene su continuación en una serie de películas que explotarán a los personajes más fascinantes, mientras se abren nuevas vías de desarrollo. Spin offs, y hasta una nueva saga protagonizada por los primeros alumnos de Charles Xavier, harán que no nos olvidemos de estos personajes en un buen tiempo.
‘X-Men orígenes: Lobezno’ es la primera de esas películas, una nueva franquicia (si no lo tenían pensado desde el principio, ahora con su estruendoso éxito comercial no les va a quedar la más mínima duda de seguir explotando a la gallina de los huevos de oro) que tiene como principal protagonista a Logan/Lobezno, en la que se nos explican sus orígenes y posteriores aventures, antes de recaer en el famoso grupo mutante. Me refiero, claro está, a las intenciones de sus responsables. Cosa bien distinta son los resultados.






