Quemar después de leer y no meterse en líos

Que se estrene una película de los hermanos Coen es una buena noticia. Con algunos títulos absolutamente memorables en su filmografía, los triunfadores en la última ceremonia de los Oscar tienen un estilo propio que refresca la cartelera. Tras la exitosa ‘No es país para viejos’, los Coen dan un giro y estrenan ‘Quemar después de leer’, abandonando casi por completo el drama para internarse de nuevo en la comedia más disparatada. George Clooney se refirió a este título como el cierre de la trilogía idiota, junto a ‘O Brother’ y ‘Crueldad Intolerable’, las otras dos películas que ha protagonizado para los cineastas.
Definitivamente, hay mucho idiota en ‘Quemar después de leer’. Los Coen vuelven a centrarse en la estupidez humana para confeccionar una trama rocambolesca que se va complicando conforme pasan los minutos. Sin embargo, al igual que ocurrió con el film anterior de los hermanos, falta un clímax, falta un gran momento donde estalle todo lo que se ha estado preparando, que la mecha toque el explosivo y arrase con todo. Se nos vuelve a privar de la contemplación de hechos fundamentales del desenlace y se nos vuelve a dejar con la miel en los labios.



Jason Reitman está preparando desde hace tiempo el proyecto ‘Up in the Air’, una película basada en la novela homónima de Walter Kirn, que habla sobre un asesor para personas que han perdido su empleo que está obsesionado con acumular puntos de las tarjetas de fidelización de las compañías aéreas. 




