<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom">

	<channel>
		<title>Magazine - george-roy-hill</title>
		<link>http://www.blogdecine.com</link>
		<description>
Blog de cine, los trailers y críticas de películas de todos los estrenos. Información sobre futuros rodajes y todo sobre las estrellas.		</description>
		<pubDate>2012-05-25 21:57:10</pubDate>

		<generator>http://www.blogdecine.com</generator>
                    <item>
      <title><![CDATA['El golpe', obra maestra del cine comercial]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/el-golpe-obra-maestra-del-cine-comercial</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/el-golpe-obra-maestra-del-cine-comercial</guid>
      <pubDate>Mon, 14 Jun 2010 09:48:57 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image33093" src="http://img.blogdecine.com/2010/06/0001.JPG" class="centro" alt="0001.JPG" /></p>

	<p><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=8167f44" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></embed></object></p>

	<p>A menudo hablamos en <strong>Blogdecine</strong>, tanto los redactores como nuestros comentaristas, sobre las diferencias entre cine comercial y cine de autor, y sobre la necesidad de que el segundo prevalezca sobre el primero en cuanto a coraje y riesgo. Pero una cosa no quita la otra, <strong>y el cine comercial ha ofrecido hitos importantísimos desde el invento de este soporte audiovisual</strong>, demostrando que lo comercial puede y debe ser universal, y que el talento no está reñido con ello, y que lo excepcional tampoco. Y maravillas irrepetibles como &#8216;El golpe&#8217; son buena prueba de ello.</p>

	<p>Hoy día, claro, su director, <strong>George Roy Hill</strong>, es un hombre olvidado por los cinéfilos, o casi. <strong>Tampoco es cuestión de convertir a cada director olvidado en un genio universal</strong> por el mero hecho de haber dirigido un par de películas maravillosas (en su caso, la otra sería la melancólica <strong>&#8216;Dos hombres y un destino&#8217;</strong>), pero no hay duda del inmenso talento narrativo de Hill, y de su pasión por contar historias más grandes que la vida, no olvidándose jamás del carácter mortal y a menudo miserable de sus personajes.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>&#8216;El golpe&#8217; iba a ser un filme de timadores de bajo presupuesto, y su guionista, <strong>David S. Ward</strong>, tenía intención de dirigirla. Sin embargo, con un guión de tal perfección (basado muy libremente en la novela <strong>&#8216;The Big Con&#8217;</strong>, de <strong>David W. Maurer</strong>) era imposible pasar desapercibido para grandes nombres de la industria, y Hill se empeñó con el proyecto <strong>y la maquinaria de Hollywood (la única capaz de levantar algo tan hermoso) se puso en funcionamiento</strong>. Para algunos, iba a ser el reencuentro comercial de dos actores que ya habían triunfado en el mencionado western &#8216;Dos hombres y un destino&#8217;. El resto es leyenda.</p>

<h2>La gran depresión, a ritmo de Scott Joplin</h2>

	<p>La primera secuencia es uno de los muchos momentos absolutamente magistrales de la película. Una cola de indigentes se ve desmentida por el paso vivaz y sobrado de un tipo con traje y mocasines. En realidad, es un correo de la mafia, cuya responsabilidad consiste en transportar dinero negro (obtenido en tugurios ilegales) a su dueño. El tipo se ve asaltado por unos timadores que consiguen arrebatárselo sin que se de cuenta<strong> (y con un truco que no vamos a desvelar aquí)</strong>. Los timadores son, por supuesto, Johnny Hooker (un Redford de 37 años que interpreta sin dificultad a un personaje una década más joven) y Luther Coleman (excelente Robert Earl Jones, sí, el padre de James Earl Jones&#8230;). Ambos no saben dónde se meten, y la venganza del dueño de ese dinero será terrible.</p>

	<p><img id="image33096" src="http://img.blogdecine.com/2010/06/0004.JPG" class="centro" alt="0004.JPG" /></p>

	<p>De este modo, la imagen de Luther, y su ausencia, marcan la película. Él es el motivo de la contra-venganza de Hooker, dispuesto a saltarse varios cursos (o varias ligas) para aprender a timar a lo grande y arruinar al asesino de su mentor. Contacta con otro mentor, el inefable y encantador Henry Gondorff (un <strong>Paul Newman</strong> de casi 48 años, que se entrega con pasión <strong>a un personaje bastante secundario, aunque quizá con las mejores escenas y diálogos</strong>) y ambos, maestro y pupilo, inician una de las aventuras más recordadas en los últimos 40 años de cine.</p>

	<p>Es justo decir que los temas musicales de Scott Joplin (retocados por el gran Marvin Hamlisch) en realidad son completamente anacrónicos respecto a la trama y su marco histórico. Nos encontramos a mediados de la década de los 30, y la música Ragtime de Joplin es, por lo menos, dos décadas más antigua. Pero aceptamos esta trampa musical porque los temas (todos ellos) van como anillo al dedo con la historia. <strong>Les otorga a las imágenes su carácter al mismo tiempo juguetón y melancólico</strong>, y reviste el conjunto de una gran elegancia. Aunque al conjunto, precisamente lo que no le falta, es elegancia.</p>

	<p>Los decorados y la dirección artística de <strong>Henry Bumstead</strong> y <strong>James W. Payne</strong>, así como el diseño de vestuario de la legendaria <strong>Edith Head</strong>, logran el milagro de crear un mundo ya desaparecido hasta el más nimio detalle, alcanzando así una hazaña mil veces alabada y que ha servido de referencia a tantos diseñadores. Decir que esta recreación de los años 30 es magistral sería faltar a la verdad: <strong>sencillamente es un prodigio de la imaginación, el trabajo y el talento</strong>. Tugurios, salones, hoteles, bares, hostales, calles, trenes, andenes, vehículos, despachos, casas de apuestas, trajes, abrigos, sombreros, iluminación. Una verdadera gozada.</p>

	<p><img id="image33094" src="http://img.blogdecine.com/2010/06/0002.JPG" class="centro" alt="0002.JPG" /></p>

	<p>Por otro lado, la labor del director de fotografía, el no menos legendario Robert Surtees (que obtuvo nada menos que dieciséis nominaciones a los Oscar, de las cuales se alzó tres veces con la dorada estatuilla, aunque no por esta película) es asombrosa por contenida, sobria y capaz de ofrecer un aspecto en sereno equilibrio entre lo clásico y lo moderno. <strong>Empleó una relación de imagen de 1.85:1 y lentes esféricas de Panavision, con propensión a primar los tonos marrones o amarillentos</strong>, en un estilo de tratar el cine de época que llegaría a su máxima expresión (y manierismo) en la obra maestra de <strong>Francis Ford Coppola</strong> <strong>&#8216;El padrino, parte II&#8217;</strong>, un año después.</p>

<h2>Cine sobre el cine</h2>

	<p>En realidad, &#8216;El golpe&#8217; es una película sobre el prodigio de la mentira del cine, sobre el modo en que el cine juega con nuestra incredulidad y construye una realidad aparente y completamente autónoma y llena de vida. En ese sentido, nosotros estamos en una situación más cercana a la del despiadado Doyle Lonnegan (un impresionante <strong>Robert Shaw</strong>, dos años antes de dar vida al genial Quint de <strong>&#8216;Tiburón&#8217;</strong>) que a la de Hooker o Gondorff. A fin de cuentas, aunque tenemos más información que el mafioso, <strong>el guionista y el director se complacen en metérnosla doblada con el tema del FBI</strong> (y que no se lleve nadie las manos a la cabeza, porque continúo sin desvelar nada).</p>

	<p>Es decir, que el guión es de una perfección tan inusitada, que cuenta una mentira dentro de otra mentira, nos hace sentir privilegiados de conocer ambas mentiras, pero en el corazón de esa mentira reside otra (aunque no sería justo hablar de mentiras, quizá sí lo sería de falsas apariencias) que redondea de manera fabulosa la relación entre Gondorff y Hooker. En medio de todo ello, somos testigos de la fabricación de esa apariencia. <strong>Es extraordinario ver cómo se maquillan, cómo eligen la ropa, cómo construyen el decorado de la casa de apuestas</strong>. En realidad, es un falso &#8216;making of&#8217; de la película.</p>

	<p>Pero, y por si todo esto fuera poco, &#8216;El golpe&#8217; propone una mitificación y un poético homenaje al pasado. Hay una preciosa secuencia que confirma lo que estoy diciendo: la noche antes de la culminación de la estafa, Hooker camina solo por las calles, como un alma en pena, yendo a parar a la cama de alguien que no es lo que parece. Suena la música de Joplin. Por encima de las apariencias, las recreaciones, los juegos y las aventuras, Hill desborda con su compasiva mirada sobre un tiempo y sus gentes. De pronto, <strong>la estafa nos importa poco, pues un existencialismo feroz preside toda la secuencia, como si Hill fuera consciente del vacío de Hooker</strong>, de su soledad, de su necesidad de emociones fuertes para dar sentido a una vida que carece de ella.</p>

	<p><img id="image33095" src="http://img.blogdecine.com/2010/06/0003.JPG" class="centro" alt="0003.JPG" /></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Matadero cinco', sobre la novela de Kurt Vonnegut Jr.]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/matadero-cinco-sobre-la-novela-de-kurt-vonnegut-jr</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/matadero-cinco-sobre-la-novela-de-kurt-vonnegut-jr</guid>
      <pubDate>Sun, 14 Jun 2009 11:10:12 +0000</pubDate>

      <author>Beatriz Maldivia</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" id="image26518" alt="Michael Sacks" src="http://img.blogdecine.com/2009/06/matadero_cinco1.jpg" /></p>

	<p>En 1972, <strong>George Roy Hill </strong>adaptó la novela de <strong>Kurt Vonnegut Jr.</strong>, <strong>&#8216;Matadero cinco&#8217; </strong>(<strong>&#8216;Slaughterhouse-Five&#8217;</strong>), con el siguiente reparto: Michael Sacks, Ron Leibman, Eugene Roche y Valerie Perrine.</p>

	<p><strong>Kurt Vonnegut</strong>, que vivió el bombardeo de Dresde, quería escribir un libro que narrase aquel terrible acontecimiento. Al regresar de la Segunda Guerra Mundial, pensaba que no podría ser difícil retratar los hechos tal como los recordaba, pero no le salían las palabras. Visitó la ciudad en 1967 y siguió sin encontrar cómo narrarlo. Esta imposibilidad se convierte en una ventaja cuando lo que sale de la pluma de Vonnegut es un retrato de una mente desequilibrada y trastornada, mucho más interesante que el mero relato denuncia del episodio bélico de Dresde. </p>

	<p>En pocos casos los lectores quedan contentos con la adaptación que se hace de su libro favorito. Y si ha sucedido aquí no es precisamente porque fuese tarea fácil, ya que ese delirio no se describe, sino que se le imprime a la estructura de lo narrado. <strong>Ni la película ni el libro son una descripción de un personaje loco, son una locura por sí mismos. </strong>En el caso de <strong>Vonnegut</strong>, al tratarse de algo autobiográfico, era lógico que resultase así. Pero para <strong>Hill </strong>–y para el guionista Stephen Geller— no pudo haber sido sencillo penetrar en su mente y contagiarse de la enajenación tan bien como para aparentar que, efectivamente, ellos habían padecido los mismos desequilibrios mientras creaban el film.  <br />
<!--more--></p>

	<p><img class="centro" id="image26519" alt="Ron Leibman" src="http://img.blogdecine.com/2009/06/matadero_cinco2.jpg" /></p>

	<p><strong>El resultado es un viaje fascinante. </strong>Los hechos, en ocasiones demoledores, <strong>se presentan ante el espectador a través de una anestesia</strong>, ya que las escenas de recuerdos, de sueños, de traslados temporales y de visitas al planeta Tralfamadore, nos hacen contemplar &#8216;Matadero cinco&#8217; con estupor antes que con cualquier otro tipo de sentimiento.  </p>

	<p><strong>Los juegos con el tiempo </strong>no solo denotan un magnífico trabajo de montaje de Dede Allen (montadora, por ejemplo, de &#8216;Bonnie y Clyde&#8217;, &#8216;El buscavidas&#8217;). Además, son más interesantes que en otros films porque no suponen un capricho, un ejercicio estético, ni forman parte de una trama de aventuras, sino que <strong>responden a la percepción trastornada del protagonista y narrador</strong>. Son lo que crea esa sensación de adormecimiento emocional que mencionaba, pues el propio personaje protagonista padece esta indiferencia al percibir los hechos de manera ajena, como si no perteneciese a ellos, ya que son los saltos inesperados lo que le lleva en cada momento hasta ahí. Es una manera interesantísima de introducir los recuerdos en una narración, <strong>un avance con respecto a los flashbacks</strong> que, además de servir como recurso narrativo, habla por sí solo demostrándonos el estrés postraumático que sufren el autor y su alter ego. Se podría decir que es la estrategia que utiliza ahora &#8216;Vals con Bashir&#8217; con un resultado considerablemente inferior. </p>

	<p>Los actores, al igual que la progresión narrativa, hacen que parezca fácil algo complicado. Tanto para Michael Sacks, cuyo mayor reto es estar siempre sorprendido por los nuevos lugares a los que el viaje temporal le ha llevado; como para los demás intérpretes que actúan de una forma teóricamente más normal, pero que seguimos percibiendo como parte de una pesadilla… el trabajo es difícil. Pero está conseguido.</p>

	<p><img class="centro" id="image26520" alt="Valerie Perrine" src="http://img.blogdecine.com/2009/06/matadero_cinco.jpg" /></p>

	<p>La presencia de los saltos en el tiempo y de planetas gobernados por entes invisibles ha hecho que se clasifique a Vonnegut Jr. dentro de los escritores de ciencia ficción, aunque pienso que esos elementos sólo demostraban un estado mental y que <strong>sus obras no son estricta sci-fi. </strong>Muchas otras de sus novelas han sido llevadas a la pequeña y gran pantallas con resultados de diferente calidad: &#8216;El desayuno de los campeones&#8217;, &#8216;Slapstick (Of Another Kind)&#8217;, &#8216; Who am I This Time?&#8217;, etc… En 2008 se habló de que Guillermo del Toro podría hacer una nueva versión de <strong>&#8216;Matadero cinco&#8217;</strong>. Espero que no se llegue a producir porque no me parece un director nada adecuado para esta obra. </p>

	<p><strong>&#8216;Matadero cinco&#8217; </strong>es una película que puede no ser sencilla de ver y que quizá se disfrute mejor en posteriores visionados. Hay que, además, verla con una mente abierta para pasar por alto su estética primosetentera y algunos fallos de producción, como el envejecimiento poco logrado del actor protagonista. Pero <strong>su interés y fascinación son innegables</strong>.</p>

	<p>Más información en Blogdecine sobre <a href="http://www.blogdecine.com/tag/matadero+cinco">&#8216;Matadero cinco&#8217;</a></p>

<h2>Mi puntuación:</h2>

	<p><img id="image22327" src="http://www.blogdecine.com/images/2008/11/3,5.jpg" class="centro" alt="3,5" /></p>      ]]></description>
      </item>
        	  <atom:link href="http://www.blogdecine.com/tag/george-roy-hill/rss2.xml" rel="self" type="application/rss+xml" />
	</channel>

</rss>



