
La política no es un tema que el séptimo arte haya tratado tan a menudo como la importancia que tienen sus practicantes en la sociedad en la que vivimos. Es cierto que podríamos decir que no son más que una especie de delegados de lujo de la banca y grupos de presión y que lo que realmente le importe a la gente será ignorado a la velocidad del rayo. En cambio, para otras cosas se harán los cambios necesarios a la velocidad de la luz. Y luego esperarán que la gente tenga fe en la democracia y en la capacidad de nuestros parlamentarios para sacar adelante la grave crisis que estamos padeciendo. Lamentable.
Sin embargo, el cine se ha especializado más en contar la historia de políticos idealistas que se han ido perdiendo por el camino hasta acabar siendo igual de corruptos que aquellos contra los que juraron luchar. Me vienen a la mente casos como ‘El Político’, ‘Ciudadano Bob Roberts’ o ‘Primary Colors’, ya que en todas ellas acababa sucediendo algo por el estilo. Hay una gran excepción en ‘Caballero sin espada’, pero no se me ocurre ningún otro director aparte de Frank Capra capaz de lidiar con un tema tan peliagudo con una combinación de idealismo e ingenuidad sin resultar irritante. Y ese es el reto que se le presenta a George Clooney con ‘Los Idus de Marzo’: ¿Conseguirá demostrar que se puede defender la honradez de los políticos, incluso de alguien que parece absolutamente intachable, o es inevitable que aparezca algún fallo de gravedad en su camino por ascender al poder?





Warner Independent Pictures y los socios de Smoke House 