'Rastro Oculto', por la vía fácil

Gregory Hoblit, tras más de una década dedicándose a series de televisión, entre ellas la magnífica ‘Canción Triste de Hill Street (‘Hill Street Blues’), saltó al cine de forma contundente e irregular con la muy aceptable ‘Las Dos Caras de la Verdad’, película que nos descubrió a ese camaleón de la interpretación llamado Edward Norton. Sus siguientes films se caracterizaron por poseer en sus guiones trazos realmente interesantes, en sus castings actores más que eficientes, y resultados taquilleros a veces muy decentes, a veces no tanto, tal es el caso de la incomprendida ‘La Guerra de Hart’ (‘Hart´s War’). Películas como su ópera prima, la inteligente ‘Frequency’ (para el que esto suscribe su mejor trabajo), o ‘Fallen’, son films de sobra conocidos por la audiencia. Pero Hoblit es un desconocido, algo injusto para alguien que por lo menos ha sabido entretenernos sin recurrir a artificios varios, y sí con cierto vigor narrativo acompañado de un leve clasicismo.
Esas películas no son un prodigio de cinematografía, pero al menos no tratan al espectador como si éste fuera idiota. Con ‘Fracture’ empezó a dar muestras de cansancio, y con ‘Rastro Oculto’ termina sucumbiendo con todos los fallos típicos de los thrillers de hoy día.








