
En algún momento del año 2004, Deborah Scranton debió entregarle pequeñas cámaras de video digital a cinco miembros de la compañía Charlie del regimiento de infantería 172 de la Guardia Nacional de Los Estados Unidos de América. La misión que le encomendó la documentalista a los efectivos militares era simple: grabar sus experiencias durante su año de servicio en Irak.


