Se escucha a Caetano Veloso, la secuencia que más me gusta de ‘Hable con ella‘. Cuentan que el músico brasileño, de visita o de bolos por España, fue a ver en exclusiva a Pedro Almódovar, admiradores mutuos, y éste aprovechando su presencia, improvisó un concierto donde Caetano cantaba el ‘Cucurrucucu Paloma‘ tal y como se puede ver en la película, con sus buenos amigos embelesados ante la música de genio brasileño. Se podría decir que la canción es sólo el señuelo para algo que no vemos, aunque intuimos. El personaje de Darío Grandinetti se emociona escuchando la canción, porque ve aflorar sus sentimientos, recordando una historia ya vivida. Rosario Flores le ve llorar, y siente su corazón como se va encogiendo, más por el hecho de ocultar algo que a Dario le quiere comunicar. Los personajes se alejan, Rosario tras Darío, la mujer para consolar al hombre, bueno y sincero, cabreada ella por hacerle algo que entiende no se merece… mientras suena de fondo el “cucurrucucuuu palooomaaa… cucurrucucuuu palooomaaa…” El preámbulo al dolor, a lo irremediable, que no se ve, aunque terminen ambos felices…
En ‘El hombre que mató a Liberty Valance‘, el actor Edmond O’Brien interpretaba a un acojonado borracho dueño de una imprenta, a la vez periodista y director del periódico del pueblo. A su manera, se empeña en contar objetivamente la verdad, un don nadie con madera de héroe que sabe que el villano, Liberty Valance, le va a desollar con su látigo cuando vea impresas en papel sus fechorías. Él sabe que tarde o temprano eso sucederá, pero no quiere renegar de sus principios, defender en lo que cree, aunque le cueste la vida. Cuando llega ese momento en el que sufre la paliza a manos de Liberty Valance, el poder castigando al pueblo, en su agonía le susurra al oído al personaje de James Stewart:
Le he hablado a Liberty Valance de la libertad de prensa



