‘Hana’, un alegato en contra de la venganza
Normalmente no defendería una película en la que apenas pasa nada durante todo el metraje, sin embargo, hago una excepción con ‘Hana’, film de Hirokazu Kore-eda, que no está ausente de acciones por defecto del guión, sino muy a propósito, pues su intención es mostrar la vida de una pequeña comunidad y la evolución de la amistad entre sus miembros.
‘Hana yori mo naho’ (2006) transcurre a principios del siglo XVIII, durante el periodo Genroku, más concretamente durante la etapa Edo, nombre que antes recibía la ciudad de Tokio. Nuestros protagonistas habitan un vertedero y su trabajo consiste en recoger los desperdicios y reciclarlos para su posterior venta. Aoki Sozaemon es hijo de un samurái que fue asesinado. Como manda el código Bushido, debe vengar esta muerte o practicarse el seppuku para morir él mismo. Sin embargo, Aoki no es diestro con la espada y tampoco es capaz de albergar en su espíritu el odio suficiente para acabar con el asesino de su padre. Sozaemon está enamorado de una viuda vecina suya que tiene un hijo. Este niño entabla amistad con el hijo del asesino, lo cual convierte en más difícil todavía la misión de Sozaemon. Pero el dueño del lugar amenazará con desahuciar a todos los vecinos y la recompensa que entregarían al samurái por cumplir su venganza empieza a verse como la única opción posible.
