Hancock no es lo que parece

Fui a ver Hancock varias semanas después del estreno (2 de julio de este año). No es que no me interesase, como sabrán los que me leen a menudo, me encanta todo lo que rodea a los superhéroes, es decir, la fantasía y la ciencia ficción aplicada a una historia donde alguien posee habilidades sobrehumanas y debe aprender a vivir con ellas, pero temía que fuera otra decepción y que no aportasen algo diferente a lo ya visto. Desde el éxito de ‘Blade’ y ‘X-Men’, el cine redescubrió a los superhéroes y desde hace años intenta sacarles el máximo rendimiento, con producciones de todo tipo.
Cuando a Hollywood (y al mundo, en general, que sigue al más fuerte) le da por algo, lo explota hasta donde puede. El público, que en un primer momento responde con entusiasmo, va progresivamente cansándose de la saturación del mercado, ante la llegada de tantos productos con uno o varios personajes que vuelan, disparan rayos, se mueven a la velocidad del rayo, ven el futuro y, en definitiva, no mueren nunca. Porque ahí está parte del juego. Como son superhéroes, como son super-rentables, siempre están ahí, a la espera de otra inversión destinada a reventar las taquillas.







Visitando 
