
Mira a ver si puedes arrancarte la piel…y dársela de comer a los perros…
-Hannibal Lecter
Hace poco volví a ver ‘Hannibal’, dirigida por Ridley Scott ocho años atrás, con la esperanza de que las sensaciones que me produjo hace ya tanto tiempo siguieran intactas. Y las sensaciones eran que, a pesar de ser evidentemente inferior a la película que, en 1991, dirigió Jonathan Demme, se trataba de una buena película de horror, de factura perfecta y mucho estilo a la hora de darle la vuelta al (sensacional) texto original de Thomas Harris.
Pero, y aunque puse todo de mi parte, la mayoría de aquellas sensaciones se han evaporado con el tiempo, y lo que antes me parecía una estupenda película, ahora me parece de una tosquedad evidente. De hecho, es un burdo ejercicio de estilo, muy en la línea de lo que en esta década nos ha ido ofreciendo este director. Contiene un par de buenas secuencias, y un par de buenas ideas, pero es una película poco destacable. Puede que mis gustos evolucionen más rápido de lo que pensaba. Sin embargo, creo que debe ser la mejor película que ha hecho Scott en veinte años.


