'28 Semanas Después', una salvajada de gran factura

Ayer tuve sesión intensa de cine con dos de mis colegas cinéfagos, dando por cumplido el trámite de ver dos de los estrenos más sonados de lo que llevamos de año. Uno porque va de robots gigantes y la ha realizado Michael Bay con la ayuda de Steven Spielberg (no sé si comentarla, lo estoy pensando); la otra porque es la secuela de la entretenidísima ‘28 Días Después’ y la ha dirigido un español. Aunque esta última me interesaba (como dejé claro en su momento), debo confesar que frente a la cartelera tenía más ganas de ver más el blockbuster robótico (por lo espectacular de sus trailers) que la continuación de las aventuras de los británicos contra sus propios “zombies” (no lo son realmente, pero casi).
Sin embargo, la cinta dirigida por Juan Carlos Fresnadillo me dejó pegado al asiento durante casi todo el metraje y me provocó muchísimas más emociones que la de (e)Bay. Normalmente, al estar acompañado de amigos con los que suelo ir al cine, hago (y me hacen) algunos comentarios durante la proyección. Con los “zombies” metiendo tensión en el cuerpo, apenas pude articular un par de frases; cuando había acción, porque no podría, y cuando no, porque necesitaba recuperar el aliento. No sé si fue lo primero que dije, pero sí lo primero que pensé. Hay momentos brutales en ‘28 Semanas Después’. Por supuesto, no todo es tan bueno, el guión tiene lagunas por todas partes para justificar mucho de lo que vemos en la pantalla, pero creo que es lo de menos. En todo caso, a mí no me impidió disfrutar de una buena ración de acción, emoción, tensión y algún que otro susto.

