
Steven Soderbergh es uno de los directores más eclécticos de Hollywood. Desde su debut con ‘Sexo, mentiras y cintas de vídeo’ no ha tenido problemas en ir saltando de producciones de corte comercial como ‘Ocean´s eleven’ a cintas más experimentales como ‘The girlfriend experience’. Podría decirse que es un culo inquieto que no quiere que se le clasifique como realizador de un tipo muy determinado de cine, pero también que aprovecha sus producciones más populares para luego dar un salto al vacío sin red. Me consta que hay gente que lo adora con pasión, pero yo me encuentro en un punto más intermedio, ya que por lo general disfruto de sus trabajos, pero tampoco hay ninguno que realmente me apasione y me haga querer rendirme a sus pies.
Habrá quien discuta que inscriba ‘Indomable’ (‘Haywire’) dentro de esa vertiente más experimental, ya que, en apariencia, no es más que otra cinta de gente dándose de leches con alguien queriendo completar su venganza personal. Sin embargo, aunque sólo sea por su osadía de confiar el papel protagonista a Gina Carano, una luchadora profesional experta en artes marciales mixtas con un currículum prácticamente inexistente en el séptimo arte. Además, uno recuerda casos como las horripilantes películas protagonizadas por Hulk Hogan en su día y se echa a temblar. Sí que podríamos decir que Dwayne ‘The Rock’ Johnson es una excepción relativa, pero lo que ahora nos importa es: ¿Le ha salido bien la jugada a Soderbergh con ‘Indomable’?






