
La anterior película de Eli Roth, ‘Cabin Fever’ es un enorme bodrio de los que asustan, uno de esos films que te hacen decir que el cine no vale para nada, y que nuca más volverás a pagar 6 euros. Asi que cuando me enteré de que ya tenía a punto de estreno su nueva película, y que encima venía apadrinada por Tarantino, me eché a temblar. Para colmo venía precedida de la fama de que es demasiado fuerte, al no escatimar en escenas gore. Ya me imaginaba yo a Roth desmadrándose y provocando vómitos entre el personal. Bueno, lo cierto es que una vez vista, no es tan mala como cabría esperar, aunque tampoco es para celebrarlo, ni muchísimo menos.
Tres jóvenes idiotas, que parecen salidos de ‘American Pie’ o de cualquier otra película americana sobre universidades y universitarios que sólo piensan en pasárselo en grande, viajan a Europa, concretamente a Eslovaquia, ya que les han vendido la moto de que allí, las chicas se van con cualquiera a la cama, sobre todo si ese cualquiera es americano. Una vez allí, en un hotel de la zona, comprueban que lo que les han vendido es cierto: tres espectaculares chicas se acuestan con ellos, y se lo pasarán en grande. Sin embargo, uno a uno irán desapareciendo, y descubriendo que ellos pasan a ser la diversión de una gente con unas aficiones muy raras y enfermizas.
Aunque siguiera contando la película hasta el final, a nadie le importaría, ya que uno de sus enormes defectos es que carece totalmente de argumento. En el film no importa demasiado porqué pasan las cosas, si hay coherencia narrativa o no. Lo que importa verdaderamente son las escenas bestias en las que abunda la sangre, y en la que el director no se corta un pelo a la hora de mostranos cosas.