
Estoy convencido de que la práctica totalidad de los lectores de esta página sienten una gran pasión por el séptimo arte. Puede que no pase por su mejor etapa y que cada vez abunden más producciones manufacturadas que ni siquiera consiguen satisfacer el mínimo exigible de servir como entretenimiento, pero siempre tendremos la fe de encontrar de vez en cuanto una película que nos remueva por dentro, recordándonos los motivos que nos llevaron a amar el cine. Resulta curioso que hayan coincidido en el tiempo dos propuestas en las que este sentimiento resulta esencial para entender su mera existencia. La primera de ellas es ‘The Artist’, la cual ya todos habéis tenido la ocasión de ver, y la segunda es ‘La invención de Hugo’, que al fin estrena este próximo viernes en los cines de toda España.
Por su parte, hay unos cuantos cinéfilos que no están demasiado convencidos con el rumbo que lleva la carrera de Martin Scorsese en los últimos tiempos, en especial porque echan de menos esa fuerza característica de sus primeras obras, algo que es cierto que ha ido desapareciendo con el paso del tiempo. Sin embargo, esta alusión me recuerda mucho a esa afirmación que decía que la peor película de un autor siempre estará por encima de la mejor de alguien que no lo es, ya que parece que sea la única excusa para relativizar los logros de sus cintas posteriores a ‘Casino’. Lo cierto es que su carrera no ha mostrado el más mínimo síntoma de agotamiento, demostrando una gran capacidad para oscilar entre propuestas con un mayor clasicismo formal (‘El aviador’) y otras donde la modernidad (‘Infiltrados’) se apropiaba de un género al que él se había acercado de forma más sosegada en el pasado. Además, resultaba poco probable la idea de que ‘La invención de Hugo’ pudiera ser ese traspiés, pero ¿hasta qué punto nos encontramos ante otra buena película de Scorsese o algo más?








