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		<title>Magazine - indiana-jones-y-la-ultima-cruzada</title>
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Blog de cine, los trailers y críticas de películas de todos los estrenos. Información sobre futuros rodajes y todo sobre las estrellas.		</description>
		<pubDate>2012-05-25 19:49:58</pubDate>

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      <title><![CDATA[Las mejores secuencias de acción de la Historia del Cine]]></title>
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      <pubDate>Sat, 23 Jan 2010 14:08:10 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
      <p>Opino exactamente igual que Quentin Tarantino: los directores de acción, los grandes, están entre los mejores de la Historia. Así de sencillo. Y suelen ser secuencias o películas que los analistas desprecian por ser de acción, o simplemente no las consideran tan importantes como otro tipo de cine. Yo que creo que se equivocan en ese elitismo absurdo, porque el cine de acción, su dinamismo, es en sí mismo el cine. Aquí van las secuencias de acción que más me han impresionado en mi vida. Otros tendrán las suyas, y les animo a que las incluyan en los comentarios.</p>

<h2>&#8216;Le llaman Bodhi&#8217;</h2>

	<p><img id="image30326" src="http://img.blogdecine.com/2010/01/title-point-break_500.jpg" class="centro" alt="title-point-break.jpg" /></p>

	<p>1. Bigelow, que de repente está de moda, filmaba la persecución a pie más impresionante que recuerdo. En realidad está dentro de una secuencia más grande, que empieza con una persecución en coche a los ladrones de bancos con caretas de ex-presidentes, pero una vez Bodhi (el fallecido <strong>Patrick Swayze</strong>) se ve obligado a huir de Utah (<strong>Keanu Reeves</strong>, por entonces un actor decente), somos testigos de un asombro que dura más de dos minutos. Un empleo asombroso de la Steady-Cam (que debería estudiarse en las escuelas de cine) para una secuencia que es toda una coreografía insuperable.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>2. También tiene los dos mejores robos de bancos que he visto, muy superiores al tan alabado (y que a mí me deja frío, sinceramente) robo que perpetra <strong>Robert DeNiro</strong> en la sosa <strong>&#8216;Heat&#8217;</strong>, de <strong>Michael Mann</strong>. El cine gélido y distante de Mann está muy lejos de la generosidad y la voluptuosidad narrativa de la Bigelow. El primero robo, al principio de la historia, es breve y brutal, sin música, seco y directo como un puñetazo. El segundo es una dilatación angustiosa del tempo. Mítica Bigelow.</p>

<h2>&#8216;Terminator 2&#8217;</h2>

	<p><img id="image30327" src="http://img.blogdecine.com/2010/01/t2_500.JPG" class="centro" alt="t2.JPG" /></p>

	<p>Por supuesto, la escena por todos recordada es aquella, asombrosa, de la persecución del T-1000, conduciendo un enorme camión, sobre John Connor, que escapa como puede en una moto de pequeñas dimensiones, hasta que llega el T-800 y le salva en el último momento. Una secuencia de larga duración, que supone el Himalaya para el 99% de los directores de acción</p>

<h2>&#8216;Jungla de cristal&#8217;</h2>

	<p><img id="image30329" src="http://img.blogdecine.com/2010/01/3_500.jpg" class="centro" alt="3.jpg" /></p>

	<p>John McTiernan siempre ha sido un buen director, y en los años ochenta encadenó tres estupendas películas. La tercera, esta, es una joya cuya acción no ha envejecido absolutamente nada, y que tiene varias secuencias de acción impresionantes, pero sobre todo esa en la que McClane, finalmente, y después de muchos esfuerzos, se ve obligado a bajar por el hueco del aire acondicionado. Toda una set-piece insuperable.</p>

<h2>&#8216;Kill Bill Vol.2&#8217;</h2>

	<p><img id="image30331" src="http://img.blogdecine.com/2010/01/kb6_500.jpg" class="centro" alt="kb6.jpg" /></p>

	<p>Las mejores secuencias de acción no sólo son las mejor realizadas, como también es el caso aquí, si no las que cuentan más cosas sin olvidar a los personajes. Eso Tarantino lo cumple a la perfección en la larga secuencia de la caravana de Bud en la que éste se ve sorprendido por una serpiente venenosa, y después Elle es sorprendida por La Novia, iniciando una de las peleas más salvajes que se recuerdan, y es que duele sólo de verlo. El detalle del ojo, antológico.</p>

<h2>&#8216;Indiana Jones y la última cruzada&#8217;</h2>

	<p><img id="image30335" src="http://img.blogdecine.com/2010/01/vlcsnap-205588_500.png" class="centro" alt="vlcsnap-205588.png" /></p>

	<p>La mejor de todas la de Indy, de lejos, y la que contiene mejores y más elaboradas secuencias de aventuras. Para mí, la evasión del dirigible, con el consiguiente enfrentamiento a los cazas nazis (primero en el aire, luego en coche, luego a pie&#8230;con inesperada resolución) está entre lo mejor que he visto jamás en el cine de aventuras. Impagable Sean Connery.</p>

<h2>&#8216;Aliens&#8217;</h2>

	<p><img id="image30332" src="http://img.blogdecine.com/2010/01/aliens_2_500.jpg" class="centro" alt="aliens_2.jpg" /></p>

	<p>Hay varias, pero la huida frenética por los túneles del aire, con una inquietante luz roja que todo lo impregna, quita la respiración, por la soberbia combinación de la música, el montaje y el ritmo de los actores. </p>

<h2>&#8216;The Terminator&#8217;</h2>

	<p><img id="image30337" src="http://img.blogdecine.com/2010/01/termpistool2_500.jpg" class="centro" alt="termpistool2.jpg" /></p>

	<p>Si una secuencia es un bloque temático, entonces en justicia la secuencia en la que la máquina asesina por fin encuentra a Sara y en la que Kyle la salva in extremis, duraría hasta que la policía los detiene. Es decir, más de quince minutos de secuencia, ahí es nada, en una de las mejores películas de todos los tiempos. Nunca se había visto que, mientras un coche va a toda velocidad, un personaje le cuente a otro detalles cruciales de la historia.</p>

<h2>&#8216;Apocalypse Now&#8217;</h2>

	<p><img id="image30336" src="http://img.blogdecine.com/2010/01/apocalypse_now-1_500.jpg" class="centro" alt="apocalypse_now-1.jpg" /></p>

	<p>Imposible olvidarse de la Cabalgata de las Walkyrias, profusamente analizada en este <a href="http://www.blogdecine.com/criticas/apocalypse-now-cabalgando-helicopteros">artículo</a> de hace algunos meses. </p>

<h2>&#8216;Tiburón&#8217;</h2>

	<p><img id="image30334" src="http://img.blogdecine.com/2010/01/jaws3_500.jpg" class="centro" alt="jaws3.jpg" /></p>

	<p>En esta obra maestra, una vez salen en busca del tiburón para darle caza definitivamente, sería justo decir que todo es una enorme secuencia, pues no hay cambio de lugar, ni temático, y el tiempo transcurre sin grandes saltos o elipsis. Spielberg nunca fue tan poderoso y tan terrorífico, y ver a un tiburón gigante persiguiendo a los cazadores hasta que el motor del barco revienta, es algo mítico.</p>

<h2>&#8216;Centauros del desierto&#8217;</h2>

	<p><img id="image30330" src="http://img.blogdecine.com/2010/01/thesearcherslarge_500.jpg" class="centro" alt="thesearcherslarge.jpg" /></p>

	<p>La obra cumbre de John Ford (con el permiso de &#8216;El hombre tranquilo&#8217;) concluye con un ataque final que, a día de hoy, sólo ha sido igualado, pero nunca superado. La historia se cierra con el suspense de la infiltración de Martin en el campamento indio, y el ataque frenético de los rangers, recogido en planos laterales a toda velocidad que aún hoy, con tanta pijada de los Bourne, impresiona muchísimo.</p>

<h2>&#8216;Ran&#8217;</h2>

	<p><img id="image30333" src="http://img.blogdecine.com/2010/01/ran_500.JPG" class="centro" alt="ran.JPG" /></p>

	<p>El padre de la acción y la aventura moderna, parafraseando a Coppola, no es otro que Kurosawa, que en el ataque al castillo de esta película, logra lo que se llama un prodigio irrepetible, un trenzado de dinamismo y de horror, un fracaso de la raza humana, la más cruel de las criaturas. Kurosawa es el más grande.</p>

<h2>&#8216;Los siete samuráis&#8217;</h2>

	<p><img id="image30338" src="http://img.blogdecine.com/2010/01/sevensamurai_500.jpg" class="centro" alt="sevensamurai.jpg" /></p>

	<p>Y para terminar, la secuencia del combate final en &#8216;Los siete samuráis&#8217;, que tardó varios meses en rodarse (ya que Kurosawa exigía, por ejemplo, que la lluvia respetara siempre el raccord de luz), y que como la anterior citada, es un logro colosal que muy pocos cineasta se han atrevido a desafiar.</p>

	<p>Por supuesto que hay más escenas importantes, de películas espléndiadas, pero estas escenas de acción son las que revisiono una y otra vez.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Steven Spielberg: 'Indiana Jones y la última cruzada', la humanidad del héroe]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/steven-spielberg-indiana-jones-y-la-ultima-cruzada-la-humanidad-del-heroe</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/steven-spielberg-indiana-jones-y-la-ultima-cruzada-la-humanidad-del-heroe</guid>
      <pubDate>Mon, 12 Oct 2009 12:24:10 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image28532" src="http://img.blogdecine.com/2009/10/lc8_500.JPG" class="centro" alt="lc8.JPG" /></p>

<blockquote>La búsqueda del Grial no es arqueología. Es una carrera contra el mal. Si el Grial es capturado por los nazis, los ejércitos de la oscuridad marcharán sobre la faz de la Tierra, ¿me comprendes?</blockquote>

	<p>-Henry Jones Sr.</p>

	<p>Estaba bastante claro que íbamos a conocer una tercera parte de las aventuras de Indiana Jones (lo que no estaba tan claro es que algún día llegase la cuarta&#8230;), por lo que la aparición, a finales de la década, de esta película fue algo poco sorprendente para todos. Lo que sí sorprendió fue que, al menos para el que esto firma, <strong>se trató de la mejor de todas ellas de lejos</strong>, pues no sólo es la más emocionante, y en la que Spielberg dirige con una mayor perfección, si no que es difícil encontrar una película de aventuras de esta calidad en la historia del cine. Así de sencillo.</p>

	<p>Si con anterioridad el &#8216;mcguffin&#8217; había tomado cuerpo en la presencia del Arca de la Alianza, o en las piedras sagradas de la cultura hindú, ahora, como todos sabemos, se trata de la copa de Cristo, más conocida como Santo Grial, un objeto codiciado por no pocos historiadores y que es utilizado, al mismo tiempo, como excusa argumental y como catalizador final de <strong>la apasionante relación que se establece entre Indiana y su padre, encarnados por dos genios de la interpretación</strong>: el instintivo y generoso Ford, y el entrañable viejo zorro Connery.</p>

	<p><!--more--></p>

<h2>El exigente y distante padre, el vitalista y solitario hijo</h2>

	<p>De nuevo todo comienza con un prólogo en el que Indiana persigue un objeto inicial que nada tiene que ver con el principal. Ahora bien, dos características nuevas se añaden a los prólogos anteriores: que el objeto lo ha buscado Indy desde la infancia (con lo que se erige en una búsqueda personal que se pone en paralelo a la búsqueda personal del padre de encontrar el Grial), y que al conocer al distante progenitor del adolescente Indy, <strong>se introduce un componente emocional prácticamente desconocido en la trilogía.</strong></p>

	<p>Poquísima importancia reviste, por tanto, que nos expliquen, en una secuencia de acción absolutamente magnífica por cierto (con un comienzo que es un homenaje al western, y más concretamente a <strong>John Ford</strong>), de dónde viene el sombrero, la cicatriz, el látigo, o la fobia a las serpientes del protagonista. Esos chistes privados comienzan a perfilar este relato como un homenaje a la saga, corporeizados en la figura del malogrado <strong>River Phoenix</strong>, en un registro de comedia loca desconocido en él. De forma coherente, por cierto, Spielberg de momento no muestra el rostro del padre, tan solo sus manos, <strong>en una presentación idéntica a la de su hijo, del que en primer lugar siempre vemos sus manos</strong>. Muchos años más tarde, Indiana logra recuperar la Cruz de Coronado, convirtiéndose en la primera reliquia que vemos recuperar a Indy, pues siempre se contentaba con salvar la vida en sus aventuras previas.</p>

	<p>Lo interesante, en verdad, es que este prólogo siembra la semilla de lo que va a ser la película, que no es otra cosa que la relación de Indiana con Henry Jones, un padre que al dejarle toda libertad se distanció de su hijo irremediablemente. Este es el corazón del relato, con un guión soberbio (sin duda el más redondo de todos los de la saga, el que más y mejor juega con situaciones y personajes, el que mejores diálogos posee, el de mayor progresión, escrito por el profesional <strong>Jeffrey Boam</strong>), muy del gusto de Spielberg, que filmó sin mucha gana <strong>&#8216;El templo maldito&#8217;</strong>, aventura que en gran parte le desagradó por su oscuridad, <strong>pero que aquí se siente muy cerca de la historia por contar algo que le interesa,</strong> y es que el maestro había aprendido que lo que importa en la aventura son los sentimientos e intereses vitales de los personajes.</p>

	<p><img id="image28533" src="http://img.blogdecine.com/2009/10/lc7_500.JPG" class="centro" alt="lc7.JPG" /></p>

	<p>Regresamos, por tanto, al tono de folletín de los años treinta de la primera película, a algunos de los personajes de la misma (Sallah, Brody), y se inicia un desarrollo de la humanidad de Indiana Jones, que en la segunda había mostrado, por así decirlo, su lado oscuro. Los escenarios del relato son aquí más numerosos que en las otras dos juntas, con Venecia, Austria, Berlín, Hatay e incluso Utah entre ellas. Pero, sobre todo, <strong>se introduce un tono de misticismo y de mitología ya perfilado en la primera aventura</strong>, pero que aquí va a influir de manera conmovedora en las peripecias de los personajes.</p>

<h2>Un reparto formidable</h2>

	<p>En el momento de filmar este proyecto, <strong>Harrison Ford</strong> contaba cuarenta y seis años, y no podemos dejar de admirar su presencia, su esfuerzo en la acción y su inigualable instinto interpretativo. Cierto que es un personaje que interpretaba por tercera vez, pero aquí es capaz de restarle cinismo y añadirle compasión con toda naturalidad, mientras despliega el habitual estoicismo físico. Pero, además, en cuanto aparece Connery, pierde el control y la voluntad férreas de las otras entregas, aunque sin perder nada de interés ni coherencia. Siempre he pensado que Harrison Ford <strong>es un actor soberbio, que controla de manera ejemplar su ficisidad</strong>, a la vez que muy creíble y muy carismático. Este podría ser su mejor papel, o uno de los mejores.</p>

	<p>A su lado Sean Connery es una presencia extraordinaria. Si Spielberg hizo Indiana Jones como respuesta a la frustración de no poder hacer James Bond, el padre del personaje debía ser el mismo James Bond. Por suerte para el cine, el actor aceptó el papel y ofreció una dimensión impagable a la película. Sólo doce años mayor que Ford, a sabiendas de que por entonces era ya una leyenda del cine, es imposible no enamorarse de este personaje, y Connery logra <strong>una insuperable fusión entre torpeza y habilidad, entre inteligencia y testarudez</strong>. Ambos, Ford y Connery, forman un dúo que es de lo mejor que Spielberg ha tenido jamás en sus manos.</p>

	<p>El resto del reparto se muestra igualmente a la altura, en una cohesión que muy pocos han sabido, o querido, apreciar. Tanto <strong>Julian Glover</strong> (el astuto y fascinante Walter Donovan), como <strong>Alison Doody</strong> (Elsa, una estupenda femme fatale) como <strong>Michael Byrne</strong> (el cruel aleman de turno, llamado Vogel) o <strong>Kevork Malikyan</strong> (dando vida al equívoco Kazim) <strong>forman un grupo de actores en estado de gracia</strong>, dirigidos por Spielberg con mano maestra, elaborando con ellos traición, pasiones, maldades, sorpresas y frágiles alianzas. </p>

	<p><img id="image28534" src="http://img.blogdecine.com/2009/10/lc5_500.JPG" class="centro" alt="lc5.JPG" /></p>

<h2>Rasgos estilísticos</h2>

	<p>Si en la primera parte había propuesto una revisión de los viejos seriales de aventuras, logrando un delicado equilibrio, y en la segunda parte había tirado por la borda ese equilibrio en favor del frenesí y el caos, en esta tercera parte Spielberg se muestra más sólido que nunca, olvidando la mixtura genérica, y entregándose con vehemencia a la mitología del personaje, consciente de que ya <strong>no necesita mirarse en otros espejos más que en el que él, y Lucas, crearon. </strong></p>

	<p>De tal forma que, por supuesto, tenemos acción, pero tenemos el que quizá es el más afortunado tono humorístico de toda su carrera. Así, Indiana y su padre forman un dúo en la mejor tradición de la &#8220;screwball comedy&#8221; norteamericana. Es mérito de Spielberg alcanzar a mezclar ese tono <strong>con en el de un relato sobre la fe religiosa, sin la menor fisura en su desarrollo</strong>. Las aventuras con Jones padre pueden llegar a ser desternillantes, pero también de gran ingenio y dinamismo. Ejemplos hay muchos, y sólo el genio de Connery como intérprete asegura su eficacia: intentando quemar sus ligaduras, provoca un incendio; encontrando una salida secreta, provoca que su hijo caiga aparatosamente por las escaleras.</p>

	<p>Por otra parte, decir que Spielberg narra portentosamente la acción, a estas alturas resulta un eufemismo. Hay varias persecuciones (en lancha, en moto, en avión) que pueden ser, fácilmente, de lo mejor del género. Pero mención especial merece la del dirigible, con el graciosisimo chiste de &#8220;más peligroso imposible&#8221; pronunciado por Connery, justo cuando una bomba les cae casi encima y destruye su automóvil. Hay una alegría y un amor de Spielberg por sus personajes en el momento de la playa que resulta difícil de describir. Desde el mismo principio, padre e hijo se han mostrado dolorosamente divergentes, <strong>comenzando por la brillante broma del jarrón</strong>, y con el clímax de la conversación en el dirigible. Pero la demostración de audacia con el avión que está a punto de rematarles, provoca un respeto y una admiración que podemos palpar en esta hermosa secuencia.</p>

	<p>Spielberg volvió a contar con tres colaboradores cuya aportación resulta inestimable: el montador <strong>Michael Kahn</strong>, el músico <strong>John Williams</strong> y el operador <strong>Douglas Slocombe</strong>. El primero dotó a la película de un equilibrio rítmico difícilísimo de obtener. El segundo pudo colocar su granito de arena (granazo&#8230;) a la hora de mezclar tonos, y el tercero volvió a demostrar su gran profesionalidad con una fotografía que seguía en cierta medida los pasos de las antecesoras, pero mucho más rica y mucho más elegante. <strong>De hecho, la palabra elegante le cuadra a esta película como a pocas.</strong> Si Spielberg se merece el rango de maestro, sobre todo es por cómo compone sus secuencias, al estilo de sinfonías, con unos movimientos de cámara y una planificación visual al alcance de muy pocos, que aquí se puede describir como majestuosa.</p>

	<p><img id="image28535" src="http://img.blogdecine.com/2009/10/lc6_500.JPG" class="centro" alt="lc6.JPG" /></p>

<h2>Conclusiones</h2>

	<p>&#8216;La última cruzada&#8217; puede ser, fácilmente, la mejor película de Steven Spielberg desde <strong>&#8216;Tiburón&#8217;</strong>. Con ella culmina un estilo de hacer aventuras que parece que luego Spielberg no podría igualar con la serie de <strong>&#8216;Parque Jurásico&#8217;</strong>, ni en intención ni en ejecución. Posee, además de las mejores secuencias de acción de todas ellas, una solidez inusitada.</p>

	<p>Pero no sería la última película de Spielberg en esa década. La cerraría con un extraño remake que adelantaría la irregularidad de los años noventa.</p>

<h2>En Blogdecine:</h2>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/indiana-jones-y-la-ultima-cruzada-la-busqueda-de-la-identidad">&#8216;Indiana Jones y la Última Cruzada&#8217;, la búsqueda de la identidad</a></li>
	</ul>      ]]></description>
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