
Quiero que despidas a los gordos. Son vagos, lentos, y me entristece verlos.(Bobby Pellitt / Colin Farrell)
Nick, Dale y Kurt son tres amigos que se confiesan amargados por culpa de los individuos psicópatas, acosadores e inútiles que dirigen las empresas en las que trabajan, y entonces llegan a lo que parece ser la única conclusión posible: si quieren sobrevivir, deben eliminar a sus jefes. Ésta es la atractiva trama de ‘Cómo acabar con tu jefe’ (otro ingenio de nuestros distribuidores, el título original es ‘Horrible Bosses’), la nueva comedia norteamericana para adultos (por el “contenido inapropiado” para menores, en absoluto por su complejidad) que ha llegado a nuestras carteleras, con humor gamberro y un llamativo reparto como principales reclamos. Se trata de una propuesta similar a ‘Resacón en Las Vegas’ (‘The Hangover’), ‘Carta blanca’ (‘Hall Pass’) o ‘La boda de mi mejor amiga’ (‘Bridesmaids’), básicamente con los mismos defectos, un prometedor arranque que no tiene continuidad, personajes que no paran de hablar (innecesarias aclaraciones de situaciones y bromas) y una resolución convencional, que traiciona el espíritu gamberro del relato. Como si de pronto nos hubiesen cambiado la película.
En estos tiempos de crisis, con los derechos laborales cada vez más pisoteados, el trabajo mal pagado y la explotación consentida, una comedia de las características de ‘Cómo acabar con tu jefe’ debía resultar una experiencia catártica para muchos espectadores. Y es que directa o indirectamente, casi todos hemos conocido o tenido que lidiar con un jefe inaguantable, insufrible, incapaz, de esa gente que aprovecha su situación para descargar sus frustraciones y compensar sus torpezas con los empleados que tiene a su disposición, atados por un contrato que, sobre todo ahora, no se pueden permitir el lujo de romper, siendo la fuente de ingresos con la que mantienen el delicado entramado que sostiene sus vidas. En principio hay mucho potencial en la idea argumental de la película, pero los cerebros creativos que están detrás no han podido o no han querido ir muy lejos, contentándose con rascar la superficie, jugar con algunos tópicos y dejar que los actores se diviertan tratando de hacer creíbles las disparatadas situaciones. Entretiene, pero con un poco más de mala uva (lo que le sobra a la irreverente ‘Louise-Michel’), podría haber sido una gozada.






