'La cena de los idiotas', la gran comedia

Hace poco, en una de esas charlas que se mantienen en la calidad de un café bar, entre cervezas, cafés, sustancias innombrables, y por supuesto, entre amistades que valen su peso en oro, hablábamos de que todo el mundo tiene una película famosa que no ha visto. Conozco a gente que aún no ha visto las películas de Star Wars, ‘Casablanca’ o ‘Los 7 samurais’, por poner ejemplos varios y diversos. Entre los cinéfilos más experimentados también existe ésa, o esas, películas, que por una razón u otra, permanecen en el cajón de las cuentas pendientes.
En mi caso particular, ‘La cena de los idiotas’ es (era) una de las películas que aún no había visto, y que cuando me preguntaban por ella, se sorprendían al revelarles que aún tenía que ponerme a verla para poder hablar sobre ella. Hace nada, dicha película cayó en mis manos por vías extrañas e inesperadas, y como no me gusta poseer lo ajeno demasiado tiempo en mi poder (por eso nunca pido nada, y menos películas), me apresuré a visionar un film que me proporcionó las risas más desternillantes que haya soltado en los últimos años. Y es que la comedia es, probablemente, el género más difícil de realizar en la actualidad.
