Ladrones sin sangre

Cuando se estrenó ‘Ladrones’ en nuestros cines, mi compañera Beatriz resaltó en su crítica el morbo de sus dos actores principales, Juan José Ballesta y María Valverde, el cual le venía muy bien para la historia que relata la película, y es algo con lo que estoy totalmente de acuerdo, si no fuera por el pequeño detalle de que dicho morbo no está nada aprovechado en la misma. No llega con exhibir cuerpos y caras bonitas, o morbosas (que el morbo a veces nada tiene que ver con la belleza), hay que saber usarlos y sacarles el provecho adecuado algo que en este film ocurre en muy contadas ocasiones.
La historia de ‘Ladrones’ narra las peripecias de un joven recién salido de un centro de acogida en el que fue metido por quedar solo en el mundo al ser su madre detenida por robar carteras en el metro. Intentando rehacer su vida,empezará a trabajar de peluquero, pero pronto los fantasmas del pasado vendrán a visitarle, y así, como quien no quiere la cosa, conocerá a una chica a la que le gusta apropiarse de cosas ajenas. Atraído por ella, comenzará una especial relación con la misma, y le enseñará a robar.

