
Joe Carnahan regresó al Festival de Sundance en 2002, tras sorprender años atrás con su ópera prima, una valiente ‘Sangre, balas y gasolina’ con la que cosechó premios y algunas miradas a su futuro. Y lo regresó con ‘Narc’, ya una producción de más empaque pero sin perder el carácter de cine independiente, rodado en poco tiempo y con un presupuesto más que ajustado. Eso sí, mucho ayudó que el mismísimo Tom Cruise fuera uno de los productores que estaban detrás de esta apuesta por el talento de Carnahan a pesar de su falta de experiencia. Creyó en su talento y él respondió con este film duro, seco, cuya historia él mismo firmó.
Con ‘Narc’ tuvo buena acogida también y demostró que podía sacar mucho partido a una historia no excesivamente original (más bien demasiado tópica), a base de un buen pulso narrativo y envolverlo en una estética muy cuidada. Carnahan conseguía desarrollar ese talento que apuntaba como narrador y regala algunas escenas brillantemente contadas, le saca partido a dos actores en horas bajas y consigue un film al más puro estilo policíaco que bebe de los setenta en sus cimientos pero sin renunciar al intento de aportar una nueva visión, ese aire moderno, de imagénes desaturadas y montaje frenético y otros recursos de cámara, eso sí sin excederse (aunque posteriormente Carnahan ha demostrado su debilidad por ellos llegando al exceso, véase ‘Ases calientes’).






