
Justo entre las impresionantes ‘Un Hombre Atrapado’ y ‘Los Verdugos También Mueren’, Fritz Lang dedicó buena parte de su tiempo a preparar ‘Moontide’, la cual empezó a rodar, y de repente a los cuatro días de rodaje abandonó el proyecto. Fue sustituido por un especialista en sustituir a directores que abandonaban, o les hacían abandonar, los rodajes. Archie Mayo era su nombre, un artesano que hizo infinidad de películas en los años 30 y 40. Mayo llegó a tomar el relevo de directores tan grandes como John Ford, Robert Florey o Michael Curtiz, aunque por supuesto no fue conocido sólo por eso. Sin ser uno de los grandes, era un director bastante solvente. Suyas son, por ejemplo, ‘El Bosque Petrificado’ o ‘Una Noche en Casablanca’ (probablemente la mejor película protagonizada por los Hermanos Marx en su etapa de decadencia).



