
Divas las hay de todas clases y colores. Según el diccionario de la RAE, es un adjetivo, dicho de un artista del mundo del espectáculo, y en especial de un cantante de ópera, que goza de fama superlativa. Y le cuadra a la perfección a gente como Mariah Carey o Jennifer Lopez, que son algunas de las mujeres más famosas del mundo, aunque mucho más incomprensible en el caso de la segunda, por razones que ahora veremos. Diva proviene de divina, que se aplica a deidades gentílicas y a los emperadores romanos a quienes se concedían honores divinos después de su muerte. Y eso puede cuadrarle un poco más, si cabe, pues al paso que va, el día que fallezca, se le concederá el honor divino de recordarla, aunque nadie sepa decir por qué.
Estos días anda por España, en la fatigosa labor de promocionar su nuevo vehículo de lucimiento personal, vehículo construido por ella misma, pues ya lleva bastantes años ejerciendo de productora en su carrera, y aunque en el caso de ‘El plan B’ no firma explicitamente como productora ejecutiva, está claro que ella hace y deshace en ese producto lo que a ella le conviene, convencida de la necesidad de que haya más pseudo-películas románticas, sobre todo protagonizadas por ella. También está convencida de ser una cantante estupenda y de tener un gran gusto vistiendo. Una artista total, vaya.


Tal y como informa 


El pasado 14 de noviembre comenzó en el Bronx, el rodaje de
Cuesta creer que esta neoyorkina lleve a sus espaldas más de veinte películas. Pero desde que la descubrió para la gran pantalla Gregory Nava en 1995 con “My Family”, y sobretodo en 1997 con “Selena” no han parado de ofrecerles papeles en exitosas producciones. La más popular “Planes de boda” del 2001.
