Jesucristo y el cine
Durante muchos años el irrepetible director danés (para algunos, uno de los cuatro o cinco directores más profundos, enigmáticos y colosales de la entera historia del cine) Carl Theodor Dreyer, coqueteó con la ida de un gran filme sobre la vida de Jesucristo, que finalmente nunca llevó a cabo. Qué duda cabe que el director de la grandiosa ‘Ordet’, quizá la cumbre del cine sobre la fé, podría haber formalizado la película definitiva sobre una de las figuras más míticas de la historia del hombre. Sólo se me ocurre, así a bote pronto, que o él o Andrei Tarkovski (Ingmar Bergman, un artista tan obsesionado con la religión, pienso que podría haber logrado un gran film sobre el anticristo, por contra) eran los únicos que podrían haber conseguido lo que nadie hasta ahora ha logrado. Con la excepción del gran Pasolini, aunque luego hablaremos de su aportación
Y es que podríamos recapacitar sobre la no muy extensa filmografía acerca de esta figura, a medio camino entre histórica y mitológica, siempre polémica, cuya leyenda excede con mucho a su relativizada existencia, si es que tuvo lugar tal existencia. Muertos aquellos grandes directores nombrados, no se me ocurre ahora mismo a ningún cineasta capaz de acometer una empresa tan compleja. Y no es que todos los que anteriormente lo intentaron fracasaran miserablemente, nada de eso. Pero me parece indudable que ni uno solo se acercó algo al misterio de aquel gran hombre. ¿Puede el cine realmente capturar su carácter, ese que ha generado ríos de tinta en literatura?