
YouTube fue una de las grandes revoluciones de Internet en su momento. Sí que había formas de ver vídeos en Internet, pero no había ninguna especie de gran base de datos que recopilase vídeos con información de prácticamente cualquier cosa que uno pueda imaginar. La única discriminación existente son las quejas por copyright que hacen que algunos vídeos acaben siendo eliminados, aunque eso también se evita muchas veces con alguna treta. Sin embargo, YouTube tiene varias pegas: La primera es que es una forma perfecta para perder el tiempo a lo tonto vagabundeando de vídeo en vídeo, pero la que ahora nos interesa es su capacidad como, no veo el motivo para no llamarlo así, medio de información.
El problema más grave de YouTube es que, dadas las limitaciones temporales (sé que uno puede incluso ver películas enteras en un sólo vídeo de la web, pero no es lo habitual) resulta casi obligado una tendencia a la superficialidad, a ser una forma de enterarte de algo de modo un tanto superficial, como si fuese una especie de grandes éxitos de lo que realmente sucedió. Algo similar sucedería en el caso de Wikipedia, pero al menos allí hay una mayor interconexión para ir saltando y enterarte de forma más detallada de aspectos concretos del artículo, mientras que en YouTube simplemente te ofrece la ocasión de ver otros grandes éxitos de temas similares o puede darse el caso de que sea un vídeo idéntico subido por otro usuario. Y dado el éxito que ha tenido YouTube era cuestión de tiempo que esta tendencia saltase a otros ámbitos, y dado el gran interés del cine por rodar biopics a mansalva también era de esperar que sucediese más temprano que tarde, y eso es lo que ha sucedido con ‘La dama de hierro’, la película que nos habla de la vida y obra de Margaret Thatcher.









