
‘La huida’ (‘The Getaway’, 1972) fue un proyecto largamente acariciado por Sam Peckinpah al principio de su carrera pero no fue hasta después del fracaso de ‘Junior Bonner’ (id, 1972) cuando se puso manos a la obra, aunque no sin antes pasar alguna que otra dificultad como era costumbre en el trabajo de un director tan polémico a todos los niveles como Peckinpah. El realizador estaba preparando ‘El emperador del norte’ (‘Emperor of the North Pole’), film que al final acabó dirigiendo Robert Aldrich —no me quiero ni imaginar lo que Peckinpah hubiese sido capaz de hacer con ese material—, pero los productores le pidieron que antes se encargase de ‘La huida’. Al final no fue contratado para la película que protagonizó Ernest Borgnine y los productores no dieron el visto bueno a ‘La huida’.
Steve McQueen ya estaba metido en el proyecto y esa retirada de una gran major le tocó especialmente las narices por lo que se propuso financiarla a través de la First Artists, compañía formada por el propio actor, Paul Newman, Sidney Poitier, Barbra Streisand y otras personalidades del espectáculo, a imagen y semejanza de la United Artists años atrás aunque la trayectoria de la compañía fue bien distinta. De esta forma actor y director saldaron una pequeña deuda con el público, la de ver una película de Peckinpah con McQueen llena de acción y tiros. El resultado fue la película más taquillera de Peckinpah y a partir de la cual fue considerado un director rentable.


