'El silencio de los corderos', la mente del dragón (y II)

¿Aún se despierta a veces, no es cierto? Se despierta en la oscuridad y oye el grito de los corderos. Y cree que si salva a la pobre Catherine, eso hará que dejen de gritar, ¿no es cierto? Cree que si Catherine vive, no se despertará en la oscuridad nunca más con el horrible grito de los corderos.
-Hannibal Lecter
Uno de los aspectos más fascinantes de esta historia es el hallazgo de una crisálida de mariposa en la garganta de la última víctima de Buffalo Bill, objeto que bajo ninguna circunstancia podría haber llegado allí por sí solo, y que por tanto ha sido alojado allí deliberadamente por el asesino. Este es el descubrimiento más importante en cuanto a la persecución del psicópata, y, una vez más, han de pedir ayuda a Lecter para descifrar su significado, que no es otro que el deseo de Buffalo Bill de transformarse en mujer, pues la crisálida es una metáfora de la transformación de hombre (oruga), en mujer (mariposa). En realidad, asesina mujeres de gran envergadura porque quiere arrancarles la piel y vestirse con esa piel.
Con el secuestro de la hija de la senadora Ruth Martin, comienza la verdadera cacería en esta película, y a contrarreloj. De forma completamente lógica, por tanto, entramos en la segunda parte del relato, con dramáticas consecuencias, pues Jack Crawford comete la estupidez de hacer una oferta inexistente a Lecter en nombre de la senadora, y Lecter se divierte con todos ellos jugando al Quid Pro Quo y alimentándose del dolor ajeno, que es una de sus fuentes de placer.








