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		<title>Magazine - john-barry</title>
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		<description>
Blog de cine, los trailers y críticas de películas de todos los estrenos. Información sobre futuros rodajes y todo sobre las estrellas.		</description>
		<pubDate>2012-05-25 10:23:02</pubDate>

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      <title><![CDATA[John Barry: adiós a uno de los grandes]]></title>
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      <pubDate>Mon, 31 Jan 2011 07:53:23 +0000</pubDate>

      <author>Jesús León</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image37460" src="http://img.blogdecine.com/2011/01/john-barry.jpg" class="centro" alt="john barry" /></p>

	<p>El famoso compositor británico <strong>John Barry</strong> nos ha dejado. Con 77 años ha fallecido <strong>uno de los grandes</strong>, un compositor de enorme popularidad, con una extensa y fructífera carrera cinematográfica y con su música nos tenemos que quedar. Ha sufrido un ataque al corazón que ha acabado con su vida. Una <a href="http://www.bbc.co.uk/news/entertainment-arts-12321610">mala noticia</a> para abrir un lunes. </p>

	<p>Así que solo nos queda recordarle por los temas que le han hecho más famoso y reconocido. <a href="http://www.blogdecine.com/tag/john-barry">John Barry</a>, muy influido en sus inicios por los sonidos del Jazz, fue un <strong>pionero</strong> en el uso de sintetizadores para la música cinematográfica, pero sus composiciones orquestales son grandiosas, pegadizas y tan asociadas a algunos títulos, que son icónicas y fundamentales para entender el cine: como <strong>el tema principal de la saga &#8216;007&#8217;</strong> y muchas de las bandas sonoras de James Bond desde &#8216;Agente 007 contra el Dr. No&#8217; hasta &#8217;007: Alta tensión&#8217;.</p>

	<p>Pero también es autor de bandas sonoras tan <strong>emblemáticas</strong> y exitosas como &#8216;Cowboy de Medianoche&#8217;, &#8216;Bailando con lobos&#8217; o &#8216;Memorias de África&#8217;, pero tampoco nos podemos olvidar de &#8216;Nacida libre&#8217;, &#8216;El león en invierno&#8217;,  &#8216;Cotton Club&#8217; o &#8216;Chaplin&#8217;.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Ahí queda su <strong>filmografía</strong> durante más de cuatro décadas en las que consiguió <strong>siete nominaciones al Óscar</strong> y logrando la estatuilla en cinco ocasiones, además de varios Globos de Oro. Así que desde Blogdecine le queremos recordar en acción:</p>

	<p><iframe title="YouTube video player" class="youtube-player" type="text/html" width="640" height="510" src="http://www.youtube.com/embed/DLh8oDnWHHw" frameborder="0" allowFullScreen></iframe></p>

	<p>Más info | <a href=" http://www.johnbarry.org.uk/">Web oficial de John Barry</a></p>      ]]></description>
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      <title><![CDATA['Robin y Marian', Sean Connery y Audrey Hepburn]]></title>
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      <pubDate>Thu, 20 May 2010 19:18:48 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image32708" src="http://img.blogdecine.com/2010/05/robinymarian-f1.jpg" class="centro" alt="robinymarian-f1.jpg" /></p>

	<p>Cuando el listo de Ridley Scott —excelente director, sí, pero que cuando abre la boca hay que prepararse para lo que sea— dijo que su visión sobre el legendario Robin Hood sería la mejor de todas, algunos le dieron el beneficio de la duda, otros no sabían de lo que hablaba, y un buen puñado literalmente nos partimos de la risa. Que no se me malinterprete, admiro al realizador de joyas como &#8216;Los duelistas&#8217; (&#8216;The Duellits, 1977) o &#8216;Blade Runner&#8217; (id, 1982), que una película venga firmada por él es razón más que suficiente para ir a verla, pero a la hora de defender su producto debería utilizar otra serie de argumentos y no el simple desprecio hacia obras maestras como la protagonizada por Errol Flynn, quien con mallas verdes tiene más carisma que Russell Crowe en el aburrimiento soberano de Scott. La de Keighley y Curtiz es sin duda la versión más famosa, la más comentada estos días, pero sólo unos pocos se acuerdan de la maravilla que filmó en 1976 <strong>Richard Lester</strong>, y que Scott plagia sin descaro en muchos de sus planos.</p>

	<p><strong>&#8216;Robin y Marian&#8217;</strong> es el sencillo y sentido título de una película que se adentra en el mito de Robin Hood desde una perspectiva totalmente desmitificadora y en un tono de elegía elucubra sobre las vidas de todos los personajes cuando éstos son ya mayores y no tienen el cuerpo para tantas batallas. Una historia otoñal, una canción triste de acentuados tintes crepusculares en la que Lester —director que efectuó una maniobra similar sobre otras figuras míticas, los mosqueteros de Dumas— se acerca sorprendentemente a un terreno en el que hubiera campado a sus anchas el mismísimo <a href="http://www.blogdecine.com/tag/especial-sam-peckinpah">Sam Peckinpah</a>.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><strong>James Goldman</strong> —ganador del Oscar por el libreto de &#8216;Un león en invierno&#8217; (&#8216;The Lion in Winter&#8217;, Anthony Harvey, 1968)— escribe un guión en el que Robin Hood regresa de la Cruzadas y tras la repentina muerte de un Ricardo Corazón de León, comprueba que el sheriff de Nottingham sigue tiranizando el lugar haciendo de las suyas. Lady Marian se ha hecho monja y antes de ser apresada por el sheriff debido a la práctica de la religión católica, Robin Hood interviene raptándola firmando lo que es una clara declaración de guerra al sheriff y el rey John. Así pues, Robin, su sempiterno compañero Little John, y antiguos seguidores, vuelven a los bosques de Sherwood, el lugar que antaño fue su hogar.</p>

	<p><img id="image32709" src="http://img.blogdecine.com/2010/05/robinymarian-f2.jpg" class="centro" alt="robinymarian-f2.jpg" /></p>

	<p>Uno de los grandes aciertos, probablemente el más grande, de <strong>&#8216;Robin y Marian</strong>&#8216; es su carácter de comedia amarga. El ver a nuestros héroes de la infancia ya mayores, con el cuerpo cansado, torpes y menos fuertes, no deja de tener su punto cómico, pero Lester, que se movía como pez en el agua en la comedia, añade un gran peso de amargura que hace que jamás soltemos una carcajada, sino más bien una sonrisa de triste regusto. Ver cómo Robin y los suyos se levantan con el cuerpo dolorido tras pasar una noche a la intemperie, o el patético enfrentamiento final entre Hood y el sheriff, evocan con algo de gracia una épica dormida con el paso de los años. Lester se permite el lujo de ser puramente cómico en su descripción del Rey John (<strong>Ian Holm</strong>) y que además funciona como crítica al poder. Un rey al que no le importa lo más mínimo lo que ocurre en su reino, sólo piensa en muchachas, momento en el que Holm está impagable.</p>

	<p>Aunque la mirada que Lester proyecta sobre sus personajes, a los que viste en todo momento de suciedad —magnífica ambientación del genial <strong>Gil Parrondo</strong> y fotografía del no menos excelente <strong>David Watkin</strong>—, es en todo momento agridulce, hay emoción en el relato. Una palpable emoción como en las antiguas aventuras de nuestros héroes ahora ya al final de sus vidas, agarrados al sueño de lo que fueron e irremediablemente no pueden volver a ser. Y es curioso como Lester aplica un ritmo nada lento a una historia sobre la decadencia del mito. Otros directores hubieran empleado más tiempo del necesario, por ejemplo en el asedio al castillo donde sólo hay mujeres y niños. Lester filma con un sólo plano —el castillo a contraluz ardiendo en el ocaso— el horror de la maldad cometida por Ricardo Corazón de León. Sutileza y sencillez en una aventura tan entretenida como las demás.</p>

	<p><img id="image32710" src="http://img.blogdecine.com/2010/05/robinymarian-f3.jpg" class="centro" alt="robinymarian-f3.jpg" /></p>

	<p>Si antes mencionaba que la mirada de Lester era probablemente el mayor acierto del film, es evidente que obviar su impresionante reparto sería de locos. Es innegable lo brillantes que están <strong>Robert Shaw</strong>, como el perfecto antagonista de Hood, <strong>Nicol Williamson</strong>, como Little John y que termina confesando su amor por Lady Marian, <strong>Denholm Elliott</strong>, años antes de Indiana Jones animando la función con sus canciones, el mencionado <strong>Ian Holm</strong>, y <strong>Richard Harris</strong> como perfecto Ricardo Corazón de León, cuya muerte a brazos de Hood es un mal presagio de lo que vendrá. Pero si <strong>&#8216;Robin y Marian&#8217;</strong> tiene alma ésta se encuentra repartida entre <strong>Sean Connery</strong> y <strong>Audrey Hepburn</strong> que conforman uno de los más perfectos castings que el cine recuerde.</p>

	<p>Connery y Hepburn, Hepburn y Connery. <strong>&#8216;Robin y Marian&#8217;</strong> es prácticamente imposible sin ellos, dos actores muy adecuados sobre todo por sus edades. En ellos está el peso de la película y su perfecta compenetración alcanza momentos únicos como la declaración de amor que le hace Marian a Robin, diciéndole que le ama más que a cualquier cosa, más que a Dios. O cómo no, esa durísima escena final en la que Marian proporciona a su amado una muerte mejor que la que le espera y resignados a su inminente destino, Robin tensa por última vez su arco pidiéndole a su eterno amigo Little John que les entierre donde caiga la flecha. El vuelo de dicha flecha hace que el espectador se eleve con ella mientras Lester termina la película con el mismo plano con el que la inicia.</p>

	<p>Suena <strong>John Barry</strong>, y el que no derrame alguna lágrima, que me perdone, no tiene sangre en las venas.</p>      ]]></description>
      </item>
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      <title><![CDATA[Mis secuencias mágicas de cine: Sydney Pollack, 'Tal como éramos' y 'Memorias de África']]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/otros/mis-secuencias-magicas-de-cine-sidney-pollack-tal-como-eramos-y-memorias-de-africa</link>
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      <pubDate>Fri, 30 May 2008 06:07:52 +0000</pubDate>

      <author>Antonio Toca</author>
      <description><![CDATA[
      <p><object width="425" height="355"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/JBEf5cOOr_8&#38;hl=en"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/JBEf5cOOr_8&#38;hl=en" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"></embed></object></p>

	<p>Hay dos secuencias de entre todas las películas de <strong>Sydney Pollack</strong> que me reconfortan, principalmente por lo que transmiten, y aunque piense que más que el director, sea culpa de las otras personas que intervienen en ellas. Seguramente para mí son mágicas por la música. Dos declaraciones de amor sin besos, y sin declaración valga la redundancia. El final de &#8216;<strong>Tal como éramos</strong>&#8217;, con la música de <a href="http://youtube.com/watch?v=GNEcQS4tXgQ&#38;feature=related"><em>The Way We Were</em></a> de fondo. La secuencia del avión volando sobre África con la banda sonora de John Barry en &#8216;<strong>Memorias de África</strong>&#8217;. Las dos inmortales a su manera.</p>

	<p>Cierto que Sydney Pollack comentó en más de una ocasión que su película es, tras el marco de una historia de amor, una fuerte crítica a la época del senador McCarthy, al desencanto que vivió una generación castigada por la represión política que instauró este senador. Y así debería entender estar película, pero me pasa como a los fans americanos de la misma, me quedo con la historia de amor, sobre todo por cómo se cierra la misma. El final de &#8216;Tal como éramos&#8217; parece algo más que un reencuentro y una despedida de los personajes. Es la respuesta a un amor imposible. Se ve y se sabe que los dos se quieren, por lo que se dicen, por cómo se lo dicen, las miradas, las pausas, el nerviosimo del encuentro inesperado tras años sin verse. Tanto <strong>Barbra Streisand</strong> como <strong>Robert Redford</strong> transmiten todo eso en apenas dos minutos, e incluso uno podría imaginar lo que ha podido pasar entre ellos sin haber visto la película. La sensación de dos personas que se aman, pero no pueden estar juntos porque serían infelices. El amor imposible por vivir fiel a unos ideales. Porque saben que es así y nada se puede hacer, cerrado por <em>The Way We Were</em>.<!--more--></p>

	<p><object width="425" height="355"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/JHjwq3e7lHw&#38;hl=en"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/JHjwq3e7lHw&#38;hl=en" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"></embed></object></p>

	<p>Seguramente es <strong>John Barry</strong> el que con su música crea la magia de esta secuencia. Otra declaración de amor sin palabras. Alguien que quiere compartir con la persona que quiere sus momentos íntimos, su secreto, descubriéndole algunos de los rincones de África. Podría pensar uno que estamos ante postales, imágenes que se verían en cualquier documental sobre este continente, pero al momento nos vemos tarareando la banda sonora de Memorias de África. Es una pausa. Un momento íntimo que el cineasta quería compartir con nosotros, cerrado con esa mano de <strong>Meryl Streep</strong> agradeciendo a Robert Redford lo que acababa de mostrarle.</p>

	<p>Ambas secuencias las vería cientos de veces y no me cansarían. Y es probable que no tenga que ver por cómo las rodaron. Va más allá. Afecta a mi memoria selectiva, a los recuerdos escondidos en las esquinas de mi mente, como dice la canción de Barbra Streisand. Me emocionan y me hacen sentir débil, como en el Oh capitán, mi capitán de &#8216;<strong>El club de los poetas muertos</strong>&#8217;. El cine son sentimientos, y a diferencia del entretenimiento, el primero se guarda como un regalo. De ahí la magia. Por eso algunos llegan a amar al séptimo arte.</p>

	<p>En blogdecine | <a href="http://www.blogdecine.com/2008/05/30-barbra-streisand-y-algunas-de-sus-canciones">Barbra Streisand y algunas de sus canciones</a><br />
En blogdecine | <a href="http://www.blogdecine.com/2008/05/27-sydney-pollack-nos-ha-dejado">Sydney Pollack nos ha dejado</a><br />
En blogdecine | <a href="http://www.blogdecine.com/tag/secuencias+magicas">Mis secuencias mágicas de cine</a></p>      ]]></description>
      </item>
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