
‘La trampa del mal’ (‘Devil’, John Erick Dowdle, 2010) es la primera entrega de una trilogía temática ideada por M. Night Shyamalan, que también ejerce tareas de creador de la historia y productor. Bajo el sugerente nombre de ‘Night Chronicles’, el excelente director de films como ‘El protegido’ (‘Unbreakable’, 2000) servirá varias historias de corte sobrenatural, y en las que dejará, por lo visto en la primera de ellas que llega la próxima semana a nuestros maravillosos cines, parte de las características que le definen sobre todo como escritor. Mientras Daniel Stamm —‘El último exorcismo’ (‘The Last Exorcism’, 2010)— se prepara para dirigir la segunda entrega, podemos disfrutar a medias de un producto muy por encima del actual cine de terror, pero que no termina de jugar bien sus cartas.
De hecho ‘La trampa del mal’ hará un flaco favor a la figura del realizador de origen hindú, pues servirá para que sus detractores, o lo que no conocen a fondo su estilo, empiecen a decir cosas como que esta película es mejor que los últimos trabajos de Shyamalan como director. Cuando se lleva consigo la capacidad de ser un genio, este tipo de sandeces se convierten en el pan de cada día, y si para algo sirve precisamente ‘La trampa del mal’ es para comprobar cuán importante es la figura del director en una película. Sin duda, la más importante, pues es él quien efectúa la puesta en escena, la principal virtud de un arte que a cada año que pasa se prostituye más y más.


Ya nos había 
