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		<title>Magazine - john-landis</title>
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		<description>
Blog de cine, los trailers y críticas de películas de todos los estrenos. Información sobre futuros rodajes y todo sobre las estrellas.		</description>
		<pubDate>2012-05-25 10:36:04</pubDate>

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      <title><![CDATA['Un hombre lobo americano en Londres', veo una luna negra alzarse]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/un-hombre-lobo-americano-en-londres-veo-una-luna-negra-alzarse</link>
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      <pubDate>Fri, 30 Sep 2011 01:11:46 +0000</pubDate>

      <author>Pablo Muñoz</author>
      <description><![CDATA[
      <p><object style="margin:0 auto;display:block" type="application/x-shockwave-flash" data="http://www.youtube.com/v/B_5s7JbEYGE" width="600" height="400"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/B_5s7JbEYGE" /><p><a href="http://youtube.com/watch?v=B_5s7JbEYGE">Ve el video en el sitio original.</a></p></object><br />
John Landis fue una vez un cineasta gamberro e insolente, el hombre que firmó<strong> &#8216;Desmadre a la Americana&#8217; </strong>(National Lampoon, 1978) y <strong>&#8216;Granujas a todo ritmo&#8217;</strong> (The Blues Brothers, 1980) piezas de un cine que ya no volverá, no tanto porque vivamos en una melancolía eterna como porque Landis era su contexto y su educación, y su dirección y me temo que esa línea de humor se ha traslado a la televisión, a veces con resultados gloriosos, otras en forma de animación televisiva. Debo decir que el estilo paródico de Landis coincidió con &#8216;Aullidos&#8217; (The Howling, 1980) de Joe Dante y sus ironías no podían dejar de ser más antagónicas.</p>

	<p>La película narra el viaje a Londres de dos amigos (encarnados por Naughton y Dunne) y como solamente uno de ellos sobrevive al ataque de unos lobos tras tomar un páramo en el que van a morir. Despertándose en el hospital, el superviviente se enamorará de una sensual enfermera (Jenny Agutter) al tiempo que descubrirá que la licantropía es, snif, una tragedia adolescente, una historia que termina con balas de platas y lágrimas y callejones oscuros. No es el despertar adolescente de este joven americano en una Londres que no entiende, a medio camino entre un lugar cercano a villorrios, urbe neogótica y cuna de cultivo de cierta estética punk, sino una película de terror, lo que incluye festividad sexual y mucho dolor. O tal vez sí lo sea. </p>

	<p>Mientras que la película de Dante es brillante en los aspectos esenciales, equilibrar ironía y construcción narrativa, la de Landis es la que ha envejecido peor, aunque sus encantos se mantengan irresistibles: la idea principal de su cineasta es expresar esa adolescencia genuinamente americana con dosis de pastiche cuasi paródico y nadie puede decir que no se esfuerce por ello, ahí están la magnífica secuencia onírica con cameo de Miss Piggy incluído que para algo <strong>Frank Oz</strong> es colaborador habitual de su cineasta, o las advertencias de un Griffin Dunne convertido en desternillante zombie del más allá, con un anticlimático sentido del humor capaz de dislocar cualquier convención. Y esa banda sonora, que incluye a Creedence Clearwater Revival (Bad Moon Rising), Van Morrison (Moondance) y dos versiones de &#8216;Blue Moon&#8217;, las de de Bobby Vinton, Sam Cooke y The Marcels. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p><object style="margin:0 auto;display:block" type="application/x-shockwave-flash" data="http://www.youtube.com/v/UFLQS12z8K4" width="600" height="400"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/UFLQS12z8K4" /><p><a href="http://youtube.com/watch?v=UFLQS12z8K4">Ve el video en el sitio original.</a></p></object><br />
Pero ¿en qué momento falla la película? En trazar un puente entre sus ideas más brillantes y el hecho de que quiere ser una tragedia muy en la onda de los clásicos licántropicos como <strong>Werewolf of London </strong>(id, 1935), película fundacional del género, o la posterior &#8216;El hombre lobo&#8217; (The Wolf Man, 1941) en la que encontramos muchos de los clichés, pero no el mejor o el más interesante relato que se ha producido. La inspiración de Landis es mucho más punk, escribió ese relato en 1969, y todo esto queda claro en su prólogo: jugando a recrear una situación aparentemente familiar, un grupo de pueblerinos que advierte de los peligros claramente inquietantes de atravesar esa zona oscura en noche de luna llena, termina dando un recital de comedia, incluyendo el cameo del maravilloso Rik Mayall en el grupúsculo de paletos.</p>

	<p>¿Pero qué hay de malo en el estilo de Landis? Que nunca ha sido perfecto para sostener dramaturgias elementales y de ello se contamina toda su escritura. El secreto y la insolencia de sus dos primeras películas era que no necesitaban tales equilibrios para funcionar, que basaban todos sus logros en un abrazo en la anarquía en la que el estilo era todo: para bien o para mal, no habrá hecho Landis una película tan libre como la que protagonizaron John Belushi y Dan Aykroyd en la que una persecución de coches se convertía en, literalmente, la persecución de coches más salvaje de todos lso tiempos.</p>

	<p>¿Por qué se recuerda la película? Por la transformación memorable, servida por un impresionante Rick Baker, que ya había sido contratado en la de Dante pese a que todo el trabajo importante lo ejectura finalmente Rob Bottin, por ser la fuente que llevó a ese Michael Jackson de antes a escoger a Landis para dirigir cierto videoclip lleno de bailongos muertos vivientes y que podría entenderse como la cúspide definitiva de ese estilo libre: el nacimiento de un nuevo formato, el vídeo musical, en el que las asperezas narrativas están al servicio de un conceptol, la música pop. Y ahí, amigos míos, hay un director y un momento de la cultura popular; aquí, en cambio, hay un desajuste tonal importante, un entretenimiento menor y una de esas películas que pierde toda crediblidad al ser revisitada. La película fue reseñada por <a href="http://www.blogdecine.com/criticas/un-hombre-lobo-americano-en-londres-chispazos-de-buen-cine">Adrián Massanet</a>, cuyas opiniones son también escépticas. </p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Un hombre lobo americano en Londres', chispazos de buen cine]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/un-hombre-lobo-americano-en-londres-chispazos-de-buen-cine</link>
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      <pubDate>Wed, 16 Mar 2011 16:31:13 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image38333" src="http://img.blogdecine.com/2011/03/werewolf8_650.jpg" class="centro" alt="werewolf8.jpg" /></p>

	<p><blockquote>&#8220;Quizá sea un perro ovejero&#8230;sigamos adelante&#8221;</p>

	<p>- David (David Naughton)</blockquote></p>

	<p>Sin poder sacarme de la cabeza algunas creaciones de maquillaje y de efectos de la magistral <strong><a href="http://www.blogdecine.com/fichas/peliculas-terror/la-cosa">&#8216;La cosa&#8217;</a></strong> (&#8216;The Thing&#8217;, John Carpenter, 1982), que me persiguen aún en sueños, me vienen a la memoria otras imágenes también horripilantes, que me dejaron conmocionado cuando las ví (hace ya tantos años&#8230;qué viejo se hace uno), de una película bastante inferior al filme de Carpenter, que sin embargo goza de algunos chispazos de buen cine, y que se estrenó un año antes que aquella. Me refiero, claro, a <strong>&#8216;Un hombre lobo americano en Londres&#8217;</strong> (&#8216;An American Werewolf in London&#8217;, John Landis, 1981), que junto con la ya nombrada y otros títulos de los años ochenta, colaboraron para proveernos de un buen arsenal de pesadillas por el resto de nuestras vidas, aunque no en todos los casos hablamos de cine de gran altura. Así sucede con esta extraña película (cada vez más extraña a medida que se aleja en el tiempo) que no se sabe muy bien si es de horror o de humor, o sendas cosas a la vez, como tampoco está muy claro si ambos géneros se alimentan o terminan destruyéndose mutuamente.</p>

	<p>Es curioso que el mito de los hombres lobo no ha gozado, para qué engañarnos, de la densidad conceptual, de la evolución o de los numerosos títulos (algunos realmente importantes, como se encarga Alberto Abuín de señalarnos en su serie <strong><a href="http://www.blogdecine.com/tag/especial-vampiros">Vampiros de verdad</a></strong>) de los vampiros, que comparten con los hombres lobo un cierto universo gótico, lúgubre y luctuoso. Con decir que se considera a la muy mediocre <strong>&#8216;El hombre lobo&#8217;</strong> (&#8216;The Wolf Man&#8217;, George Waggner, 1941) la madre de este subgénero, queda dicho todo. De su <strong><a href="http://www.blogdecine.com/fichas/peliculas-de-cine-fantastico/el-hombre-lobo-2010">espantoso remake</a></strong> ya hablamos en Blogdecine, y de otros títulos infumables (véase la serie &#8216;Underworld&#8217; o la de los pseudo-vampiros que pueden caminar a la luz del sol&#8230;) mejor no volver a hablar. En el mejor de los casos, la figura del hombre lobo ha quedado casi siempre relegada a un segundo término, o ha protagonizado películas olvidables, en el peor de ellos. En la película de Landis, sin ser todo lo redonda que podría haber sido, se le hace un poco más de justicia, aunque sólo sea en el aspecto técnico.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Tampoco puede considerarse a <strong>John Landis</strong> un cineasta de referencia. En sus primeros años algunos promulgaron, muy temerariamente, que Landis iba a convertirse en un nuevo maestro de la comedia, a la altura de un <strong>Blake Edwards</strong> (casi nada&#8230;). El tiempo les ha quitado la razón, con Landis firmando una trayectoria muy pobre, y que ahora se encuentra en punto muerto. Pudo hacer &#8216;Un hombre lobo americano en Londres&#8217; porque con <strong>&#8216;Granujas a todo ritmo&#8217;</strong> (&#8216;The Blues Brothers&#8217;, 1980) logró un gran éxito de público, y pudo reunir los diez millones de dólares (una cifra bastante alta en aquellos tiempos) necesarios para hacerla realidad. Levantó así un proyecto que llevaba escrito casi diez años, y que al parecer se le ocurrió asistiendo a un extraño ritual durante un rodaje en Yugoslavia. Se trata, sin ningún género de duda, de su película más redonda (lo que tampoco significa mucho, viendo su carrera&#8230;), que a pesar de sus limitaciones atesora no pocas virtudes (hallazgos visuales y temáticos, sobre todo) que, desgraciadamente, no han tenido continuidad en este maltratado subgénero.</p>

	<p><img id="image38334" src="http://img.blogdecine.com/2011/03/werewolf11_650.jpg" class="centro" alt="werewolf11.jpg" /></p>

<h2>Una maldición con toques de humor negro</h2>

	<p>En el estupendo comienzo, con esos dos estudiantes americanos eligiendo una mala noche para dedicarse al senderismo por los páramos de Yorkshire, ya conocemos uno de los grandes aciertos de la película: la sensacional y opresiva atmósfera creada por Landis, en sintonía con el operador <strong>Robert Paynter</strong>. Una atmósfera que se erige, en mi opinión, como uno de los pilares del éxito de la película. Pocas veces hemos percibido la niebla y la humedad británicas de un modo tan físico. Casi las sentimos en nuestra piel. Y es una atmósfera que va a impregnar todos los planos de la película, creando la sensación de frío interno, de congoja, sólo aligerada por momentos puntuales de puro humor negro, entre los que destacan los diálogos con el fantasma del amigo muerto (un estupendo <strong>Griffin Dunne</strong>, con la cara destrozada y progresivamente putrefacto&#8230;) que le advierte una y otra vez al protagonista, David, en qué se está convirtiendo y que le aconseja una sombría salida para evitarlo. Se repite una vez más, por tanto, la figura del hombre lobo como maldición, como intervalos no recordados de bestialismo, con lo que esto conlleva de aligerar al relato de carga moral, psicológica o metafórica, por desgracia. Al menos se tomaron el mito más en serio que otras veces.</p>

	<p>Uno de los defectos más graves, bajo mi punto de vista, es la elección del actor protagonista, <strong>David Naughton</strong>, que carece del menor carisma, de fuerza y de ritmo. Buena prueba de ello es que es un intérprete que apenas ha hecho nada más relevante. Pero tampoco sobre el papel se trata de un personaje particularmente interesante, más allá del hecho de haber sobrevivido al ataque de un hombre lobo (y, por tanto, de convertirse a su vez en uno, en una simplificación extrema). Como se ha dicho muchas veces, el verdadero protagonismo lo acaparan los efectos de maquillaje, tan asombrosos que convencieron a la Academia de Hollywood de crear un premio regular para esta disciplina a partir del año de esta película (que, por supuesto, ganó el premio). Antes sólo se habían entregado algunos galardones especiales al trabajo, por ejemplo, de <strong>&#8216;El planeta de los simios&#8217;</strong> (&#8216;Planet of the Apes&#8217;, Franklin J. Schaffner, 1968). Lo cierto es que las escenas en las que no aparece el cadáver podrido de Jack o en las que David se transforma en lobo, son muy inferiores. De hecho, parecen una excusa con tal de ofrecer al espectador una orgía de horror y humor negro muy de agradecer. La historia adolece de un desarrollo anémico y de un final precipitado. Pero, claro, también goza de algunos momentos (la transformación, la antológica persecución por los pasillos del metro de Charing Cross, la matanza final&#8230;) inolvidables. Sólo por ellos merece mucho la pena ver esta película.</p>

<h2>Conclusión e imagen favorita</h2>

	<p>Estimable película, que en modo alguno, para quien esto suscribe, es el gran título sobre hombres lobo que tantos quieren ver en ella. Se queda en interesante, pero creo que su mediocre guión acaba jugando demasiado en su contra, así como su actor protagonista. Al contrario que otros, sin embargo, sí considero notable la conjunción de horror y comedia, aunque en un par de momentos chirría ligeramente y está a punto de desmoronar el conjunto de manera irremediable. Mi imagen favorita es la de todo el mundo, supongo: el chaval transformándose en lobo. Una secuencia que ha pasado, con toda justicia, a los anales del género. No solamente está de puta madre hecha, hablando en plata, es que te estremeces participando del dolor (sumado a su propia estupefacción) del personaje al transformarse. No conozco a nadie a quien no se le pongan los pelos de punta viendo esa secuencia.</p>

	<p><img id="image38335" src="http://img.blogdecine.com/2011/03/london10_650.jpg" class="centro" alt="london10.jpg" /></p>      ]]></description>
      </item>
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      <title><![CDATA['En los límites de la realidad', terror en pequeñas dosis]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/en-los-limites-de-la-realidad-terror-en-pequenas-dosis</link>
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      <pubDate>Wed, 27 Oct 2010 20:10:42 +0000</pubDate>

      <author>Javier G. Trigales</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image35596" class="centro" alt=lithgow.png src="http://img.blogdecine.com/2010/10/lithgow.png" /></p>

	<p><blockquote>¿Quieres ver algo realmente terrorífico?</blockquote></p>

	<p>-Dan Aykroyd</p>

	<p>En mi <a href="http://www.blogdecine.com/cine-espanol/buried-cine-de-accion-en-una-caja">crítica</a> de hace unos días sobre <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/thrillers/buried">&#8216;Buried&#8217;</a> rememoraba un capítulo de la mítica serie <strong>&#8216;Alfred Hitchock presenta&#8217; </strong>que venía muy al hilo del tema que tratábamos. Esto me hizo recordar una serie aún más legendaria si cabe—y vergonzosamente no editada en nuestro país—creada por el productor y guionista <strong>Rod Serling</strong>: la maravillosa <strong>&#8216;The Twilight Zone&#8217;</strong>. En ella, la ciencia-ficción y el terror se aunaban para componer pequeñas perlas de menos de media hora de duración. La calidad de los guiones—basados algunos en relatos de autores como <strong>Ray Bradbury</strong>, <strong>Richard Matheson</strong> o Ambrose Bierce—era muy alta, y <strong>la serie pronto se convirtió en un verdadero objeto de culto</strong>, de forma que a día de hoy, son legión los directores que se reconocen influenciados por sus imágenes. La serie se prolongó durante cinco temporadas y 156 episodios, entre 1959 y 1964. También dio lugar a otras ficciones basadas en el mismo patrón, como <strong>&#8216;The Outer Limits&#8217; </strong>o <strong>&#8216;Night Gallery&#8217; </strong>(del mismo Rod Serling, pero más orientada al terror puro y duro), y ya en suelo patrio, nuestras castizas <strong>&#8216;Historias para no dormir&#8217; </strong>del inefable Chicho Ibáñez Serrador.  </p>

	<p>La serie original conocería más tarde nuevas versiones en los años ochenta, operación idéntica a la realizada con &#8216;Alfred Hitchock presenta&#8217; , amén de una película estrenada en salas, <strong>&#8216;En los límites de la realidad&#8217;</strong>, (&#8216;The Twilight Zone, The Movie&#8217;, 1983) que es de la que hablaremos en este post. <strong>Cuatro de los directores más potentes de la época, cuatro primeros espadas, todos ellos con experiencias anteriores en el cine fantástico y/o terror, se embarcaron en una nostálgica recreación</strong> con este film. El resultado fue desigual, como suele ser norma en las películas de episodios, pero rayando un nivel alto. <strong>Ahora que se acerca Halloween, es un buen momento para que me sigáis a una quinta dimensión,</strong> más allá de lo que el hombre conoce, a medio camino entre la luz y las sombras, entre la ciencia y la superstición, entre el abismo de los terrores del hombre y la cima de su conocimento. Una zona en los límites de la realidad.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>El film comienza con un fantástico prólogo de <strong>John Landis</strong>. Dos personajes, un coche y una carretera oscura definirán el territorio por el que nos moveremos de aquí en adelante: la irrupción de lo extraño en la realidad, el <em>abc</em> del terror, más terrorífico cuanto más inexplicable, como es el caso. La peculiaridad de esta pequeña miniatura es su metalenguaje, su intertextualidad—no, Tarantino, esto tampoco lo has inventado tú—: los dos protagonistas hablan de la serie &#8216;En los límites de la realidad&#8217; como una moderna manera de contarse historias de miedo, y <strong>al final ellos mismos acaban formando parte de la &#8220;Zona crepuscular&#8221;.</strong></p>

<h2>El episodio de John Landis</h2>

	<p>Un Landis en plena forma también es el autor del primer segmento de la película, que asimismo cuenta con el único guión que no se basa en un capítulo ya existente de la serie madre. El director de la fantástica <strong>&#8216;Un hombre lobo norteamericano en Londres&#8217;</strong> (&#8216;An American Werewolf In London&#8217;, 1981) era una de los realizadores más exitosos e interesantes del momento. Desgraciadamente, faltaba muy poco ya para que se le agotara la mecha de la creatividad.</p>

	<p>En este episodio asistimos al retrato—de trazo grueso, todo sea dicho—de un perfecto racista interpretado por <strong>Vic Morrow </strong>que conocerá lo que es sentirse discriminado de manera drástica: viajará desde el presente a la Alemania nazi transfigurado como judío, a la América profunda como negro asediado por el Ku Klux Klan, y a plena guerra de Vietnam transformado en &#8220;amarillo&#8221; (sic) y tiroteado por sus propios compatriotas. <strong>El ritmo del capítulo es bueno y la sensación de pesadilla, lograda, hasta el punto de que lleguemos a sentir compasión por un personaje tan mezquino </strong>como el que interpreta Morrow, aunque su condición de historia con &#8220;moraleja&#8221; hace que pierda buena parte de su efectividad. Pero <strong>el episodio será recordado por motivos extracinematográficos: un accidente de helicóptero acabó en pleno rodaje con la vida de Vic Morrow</strong> —murió decapitado por las aspas—así como con la de dos niños vietnamitas que trabajaban como extras. De esta trágica manera, &#8216;En los límites de la realidad&#8217; pasó a formar parte del fúnebre grupo de películas de terror con negra leyenda, junto a &#8216;Poltergeist&#8217; (id, Tobe Hooper, 1982) o <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/peliculas-terror/la-profecia">&#8216;La Profecía&#8217; </a>(&#8216;The Omen, Richard Donner, 1976). Con esta información en las manos de los espectadores, el plano final donde presente y pasado se solapan y Vic Morrow desaparece en un vagón camino de Auschwitz, adquiere un dramatismo aún mayor.</p>

	<p><img id="image35605" class="centro" alt=negro-y-viejo.jpg src="http://img.blogdecine.com/2010/10/negro-y-viejo.jpg" /></p>

<h2>El episodio de Steven Spielberg</h2>

	<p>Junto con Landis, <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/directores/steven-spielberg">Steven Spielberg </a>fue el principal valedor de esta nostálgica recreación de la serie, y su gusto por el formato haría que más tarde pusiera en pie una nueva versión de la misma: <strong>&#8216;Cuentos asombrosos&#8217; </strong>(&#8216;Amazing Stories&#8217;, 1985-87). Digamos ya desde el principio que, sin llegar a ser un desastre, <strong>nos encontramos ante el peor episodio de la película.</strong> Y si no naufraga completamente es porque la narración clásica y sin fisuras de Spielberg hace que nos interesemos hasta el final. Pero el tema elegido roza la cursilería: unos afables ancianos ven pasar la vida desde las ventanas de su residencia olvidados por sus familias y olvidadas sus ilusiones. Allí conocerán a un trasunto de genio de la lámpara—el inolvidable Scatman Crothers de <strong>&#8216;El Resplandor&#8217; </strong>(&#8216;The Shining&#8217;, Stanley Kubrick, 1980)—que les brinda la oportunidad de volver a ser jóvenes. Este argumento hace que Spielberg dé rienda suelta a su sensiblería y la pretendida &#8220;magia&#8221; del relato quede malherida por un discurso tópico y profundamente conservador. Uno no puede evitar reconocer en el grupo de viejos-niños al director.</p>

<h2>El episodio de Joe Dante</h2>

	<p>Hablando de directores en forma, <strong>Joe Dante</strong> venía de dirigir dos gamberras películas renovadoras del género de terror, como fueron <strong>&#8216;Aullidos&#8217;</strong> (&#8216;The Howling&#8217;, 1981) y <strong>&#8216;Piraña&#8217; </strong>(&#8216;Piranha&#8217;, 1978). Su propuesta fue la más lúdica y perversa: un niño con el poder de hacer realidad todo lo que su mente de diez años imagine, retiene secuestrados en una enloquecida casa a una &#8220;supuesta&#8221; familia que vive aterrorizada ante los caprichos del pequeño tirano. Las medidas de castigo que éste inflinge a los habitantes de la casa están tomadas de los salvajes dibujos de <strong>Tex Avery </strong>y similares, y <strong>descubrimos de forma cruel que en la vida real, los &#8220;cartoons&#8221; no tienen ninguna gracia</strong>. De una comicidad negrísima, este segmento nos brinda algunas de las imágenes más inquietantes de toda la película.</p>

	<p><img id="image35594" class="centro" alt=conejo.jpg src="http://img.blogdecine.com/2010/10/conejo.jpg" /></p>

<h2>El episodio de George Miller</h2>

	<p>Contra todo pronóstico, <strong>George Miller</strong>, el director de <strong>&#8216;Mad Max&#8217;</strong> (id, 1979) nos brinda la joya de esta película: a falta de ver el episodio original en que se basa, <strong>&#8216;Pesadilla a 20.000 pies&#8217; es una pequeña Obra Maestra</strong>. Jugando de manera magistral con la claustrofobia de un espacio cerrado—un avión— y el miedo a volar, la historia de un pasajero que descubre un diabólico ser  que intenta sabotear la hélice del aparato es un prodigio de <em>crescendo</em> dramático. La historia desarrolla implacablemente una de las grandes convenciones del género: sólo el protagonista —y los espectadores— saben lo que está pasando realmente, por lo que la sensación de paranoia e impotencia multiplica por diez la fuerza del relato. Un fabuloso <strong>John Lithgow</strong> encarna al sufrido héroe. Este capítulo tiene una perversa coda que une al film con el prólogo de nuevo con Dan Aykroyd como nexo, cerrando así de manera más que limpia el film. En resumen, la película es en líneas generales un estupendo divertimento que recupera el espíritu de la serie original de manera brillante. <strong>En breve hablaremos de una terrorífica película de episodios mucho más reciente y mucho más desconocida. Dulces pesadillas.</strong></p>      ]]></description>
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                    <item>
      <title><![CDATA['Burke and Hare', tráiler de lo nuevo de John Landis]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/trailers/burke-and-hare-trailer-de-lo-nuevo-de-john-landis</link>
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      <pubDate>Tue, 05 Oct 2010 15:49:01 +0000</pubDate>

      <author>Jesús León</author>
      <description><![CDATA[
      <p><object width="640" height="385"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/UE7KvAyVnbw?fs=1&amp;hl=es_ES"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/UE7KvAyVnbw?fs=1&amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="640" height="385"></embed></object></p>

	<p>Hace ya algún tiempo <a href="http://www.blogdecine.com/proyectos/john-landis-regresa-al-cine-de-terror">anunciamos el regreso</a> al cine de <strong>John Landis</strong>, otrora un director que atesoró importantes éxitos y que andaba durante años desaparecido de la realización. <strong>&#8216;Burke and Hare&#8217;</strong> es el título de su esperado regreso al cine de género, en concreto al <strong>terror en clave de humor</strong>, pero basado en <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Los_cr%C3%ADmenes_de_Burke_y_Hare">hechos reales</a>.</p>

	<p><strong>&#8216;Burke and Hare&#8217;</strong> ya tiene un <strong>primer tráiler</strong> y como podemos comprobar cuenta con un elenco de actores británicos de primera fila: <strong>Simon Pegg, Andy Serkis, Tim Curry, Tom Wilkinson, Christopher Lee…</strong> son sólo algunos de los que forman el reparto. La historia, ambientada en Edimburgo en <del>1928</del> 1828 (y cuyos personajes ya han sido adaptados al cine en varias ocasiones), narra las aventura de dos empresarios irlandeses convertidos en ladrones de cuerpos para cubrir la incesante demanda de dos doctores y sus disecciones. La oferta local es reducida y los protagonistas William Burke y William Hare comienzan a agudizar el ingenio para que aumente la disponibilidad de cadáveres.</p>

	<p>La película suena muy interesante aunque todavía no ha generado mucho ruido a pesar de que su estreno británico es el próximo <strong>29 de octubre</strong>. En Estados Unidos aún no hay fecha prevista. Quizás desconfían del estado de forma de John Landis y prefieren esperar a ver cómo resulta. A ver si con suerte también nos llega a España.</p>

	<p>Vía | <a href="http://theplaylist.blogspot.com/2010/10/watch-first-trailer-for-john-landis.html">The Playlist</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[John Landis regresa al cine de terror]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/proyectos/john-landis-regresa-al-cine-de-terror</link>
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      <pubDate>Mon, 31 Aug 2009 19:33:40 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image27877" src="http://img.blogdecine.com/2009/08/johnlandis.jpg" class="centro" alt="johnlandis.jpg" /></p>

	<p>Ese hombre tan sonriente y casi difuminado —alegoría hacia su carrera como cineasta desde hace 15 años por lo menos— es <strong>John Landis</strong>, el director que nos dejó películas tan buenas como &#8216;Granujas a todo ritmo&#8217; (&#8216;The Blues Brothers&#8217;, 1980), &#8216;Un hombre lobo americano en Londres&#8217; (&#8216;An American Werewolf in London&#8217;, 1981) o &#8216;Cuando llega la noche&#8217; (&#8216;Into the Night&#8217;, 1985), y videoclips tan inolvidables como el de &#8216;Thriller&#8217; de Michael Jackson. Ahora, tras una buena etapa en la que casi no oímos hablar de él, todo indica a que volverá al cine, y lo hará con un film de terror titulado <strong>&#8216;Burke and Hare&#8217;</strong>.</p>

	<p>Protagonizada por <strong>Simon Pegg</strong> (¿no era de terror esto?), la película narra la historia de dos irlandeses que, en el Edimburgo del siglo <span class="caps">XIX</span>, se dedican a asesinar a gente para vender luego los cuerpos a la Universidad para su posterior disección. Me viene a la memoria el film de John Guilling —uno de los artesanos de la Hammer— <strong>&#8216;El demonio y la carne&#8217;</strong> (&#8216;The Flesh and the Fiends&#8217;, 1960), protagonizado por el gran Peter Cushing, en la que los personajes de Burke y Hare llevaban los indeseables rostros de George Rose y Donald Pleasence, respectivamente.</p>

	<p>Landis lo tiene difícil para superar dicha película, a no ser que le añada humor al tema. Y es que en manos del director de &#8216;Entre pillos anda el juego&#8217; (&#8216;Trading Places&#8217;, 1983) todo tiene que tener sus dosis de humor.</p>

	<p>Vía | <a href="http://www.lashorasperdidas.com/index.php/2009/08/25/john-landis-prepara-burke-and-hare/">Las horas perdidas</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Salvaje Instinto Animal', cómo añoro los viejos tiempos de John Landis]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/salvaje-instinto-animal-como-anoro-los-viejos-tiempos-de-john-landis</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/salvaje-instinto-animal-como-anoro-los-viejos-tiempos-de-john-landis</guid>
      <pubDate>Wed, 21 Mar 2007 02:26:50 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image11188" src="http://img.blogdecine.com/2007/03/99808.jpg" alt="99808.jpg" class="izquierda"/> <a href="http://imdb.com/name/nm0000484/">John Landis</a> es otro de los reclutados para <a href="http://www.blogdecine.com/tag/masters+of+horror">&#8216;Masters of Horror&#8217;</a>. Muchos aficionados le recordaréis por ser el responsable de maravillas como <a href="http://imdb.com/title/tt0080455/">&#8216;Granujas a Todo Ritmo&#8217;</a>, <a href="http://imdb.com/title/tt0082010/">&#8216;Un Hombre Lobo Americano en Londres&#8217;</a> o <a href="http://imdb.com/title/tt0089346/">&#8216;Cuando Llega la Noche&#8217;</a>. En los 90 su carrerá cayó en picado con banalidades del tipo de <a href="http://imdb.com/title/tt0117768/">&#8216;La Familia Stupid&#8217;</a> o <a href="http://imdb.com/title/tt0109254/">&#8216;Superdetective en Hollywood III&#8217;</a>, verdaderos engendros cinematográficos que sorprendían por venir firmados por este señor que demostró su valía años antes. <a href="http://imdb.com/title/tt0643103/"><strong>&#8216;Deer Woman&#8217;</strong></a>, titulada horripilantemente en nuestro país como, como, como&#8230; bueno, como podíes ver en el titular del post, que con escribirlo una vez ya me ha llegado, cuenta la historia de una mujer ciervo y los tíos a los que destroza cuando se los va a tirar. Hala, no hay más. Imagináos lo que puede salir de ahí.</p>

	<p>Decir que no tiene un mal comienzo, y que hay ciertos apuntes cómicos que están muy en la línea del Landis que conocemos, con homenaje incluído a una de sus películas más famosas. Sin embargo, el panorama no tarda en cambiar cuando llevamos la mitad del film, y éste se vuelve enormemente estúpido (¿será otro homenaje?), desde la imposible pareja de policías que llevan los casos de asesinato, horripilantemente interpretados por sus respectivos actores, hasta la resolución de la historia, que simplemente no existe. Un completo despropósito de película que confirma que Landis sigue de capa caída, y no parece que vayan a mejorar las cosas. Aquí intenta revivir viejos tiempos con numerosas referencias al pasado. Un pasado que se añora fuertemente viendo películas como ésta. De momento, la peor de la serie.</p>      ]]></description>
      </item>
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