Steven Spielberg: 'Tiburón', apoteosis de la aventura

Vamos a necesitar un barco más grande…
-Jefe Brody
Antes del estreno de su irregular ‘Loca evasión’, Spielberg ya había firmado para realizar la adaptación del exitazo de ventas ‘Jaws’ (‘Mordiscos’ ‘Mandíbulas’, un título fenomenal) escrito poco antes por Peter Benchley. La decisión de tomar las riendas de esta arriesgada producción tuvo como resultado un bombazo en las taquillas de todo el mundo, que convertiría a Spielberg en uno de los directores más interesantes de su generación, y que cambiaría el panorama del marketing cinematográfico, creando el concepto (tan dañino a menudo) de blockbuster veraniego.
Pero más allá de estos detalles superficiales, ‘Tiburón’ es, claramente, la mejor película que Spielberg dirigió hasta ese momento, y seguramente una de sus cuatro o cinco mejores. Una aventura inigualable, que sólo ha ganado con el paso de los años. Una oscura fantasía de turbio trasfondo marino, tan entretenida como terrorífica, tan costumbrista como gótica. Spielberg había alcanzado la madurez con rotundidad, recogiendo el testigo de los Ford, Walsh y Hawks. Ahí es nada.





