
El amor es uno de los principales ejes de la vida de todos nosotros, y también es uno de los temas más abordados por el arte en general y por el cine en concreto. Ya puede ser la obra explícitamente dedicado a ello o como trama secundaria incluso cuando hay una invasión de rotos extraterrestres de por medio. Mi compañero Alberto está dedicando un especial a ello, a través del cual va a ofrecer una visión de todos los aspectos del amor hablando de 32 películas. Es obvio que fuera se van a tener que quedar muchas grandes joyas, pero en algún punto hay que acotarlo para que la cosa no se desmadre.
En los últimos tiempos, han proliferado bastante las comedias románticas que se basan en contar infinidad de pequeñas historias que acaban confluyendo de una forma u otra hacia el final de la misma. Hay casos en los que se optó por potenciar algo más el elemento dramático como en ‘Jugando con el corazón’, pero por lo general la comedia es el género predominante, siendo la estupenda ‘Love Actually’ el caso más representativo (y exitoso) de esta veta. Si hasta una de las mejores películas del año pasado pertenece a esta línea que comento. Era obvio que en algún momento Garry Marshall, uno de los grandes gurús del género (sólo por haber hecho ‘Pretty Woman’ ya merece ese honor), iba a acabar aprovechando ese filón más temprano que tarde y lo ha hecho por partida doble en un escaso margen de tiempo: Primero nos llegó esa simpática tontería que es ‘Historias de San Valentín’ y hace apenas unos meses se estrenó ‘Noche de Fin de Año’. Esta vez ni me voy a molestar en intentar crear intriga sobre si estamos ante una película que merezca la pena, ya que ‘Noche de Fin de Año’ es una basura insalvable. Os invito a conocer los motivos.



