
‘Todas las canciones hablan de mí’, de Jonás Trueba, está protagonizada por Oriol Vila, Bárbara Lennie, Eloy Azorín, Ángela Cremonte, Bruno Bergonzini, Valeria Alonso y Ramón Fontserè.
Si el que roba a un ladrón tiene cien años de perdón, ¿qué ocurre con el que imita a un imitador? No es necesario comentar lo que gusta el clan Trueba de los maestros del diálogo supuestamente cotidiano, pero cargado de contenido. Eric Rohmer, François Truffaut o Woody Allen entre muchos otros. Jonás no parece tanto beber directamente de estas fuentes, sino tomarlas a través de su padre y de su tío, con un efecto de «teléfono estropeado» que hace que su resultado esté más alejado de la destreza de los originales que el de sus predecesores y falto de frescura y de una personalidad propia.
Compuesta de momentos aislados que no siempre encajan en un lógico conjunto, ‘Todas las canciones’ sufre de altibajos en calidad. Contiene instantes espléndidos, como el final. Pero también está plagada de escenas alargadas sin razón o incluidas sin motivo. No son los capítulos lo que la hacen descoyuntada, es incluso dentro de ellos donde hallamos secuencias incomprensibles y fácilmente sustituibles o prescindibles que no parecen responder a otro propósito que el del efecto que puedan crear por sí solas, en una especie de ejercicio más esteta que narrativo.




