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		<title>Magazine - joseph-cotten</title>
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Blog de cine, los trailers y críticas de películas de todos los estrenos. Información sobre futuros rodajes y todo sobre las estrellas.		</description>
		<pubDate>2012-02-11 23:36:56</pubDate>

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      <title><![CDATA['Ciudadano Kane', setenta años de un mito]]></title>
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      <pubDate>Thu, 08 Sep 2011 08:07:00 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image41196" src="http://img.blogdecine.com/2011/09/k_650.jpg" class="centro" alt="k.jpg" /></p>

<blockquote>&#8220;Siempre me atraganté con la cuchara de plata&#8221; &#8211; Charles Foster Kane</blockquote>

	<p>No soy partidario de los consensos. Siempre hay algo de vaguería intelectual, de resignación o conformismo en todos ellos. Desde mediados de los años cincuenta (no desde su estreno en 1941), la crítica norteamericana y, por arrastre, la del resto del mundo, ha considerado a <strong>&#8216;Ciudadano Kane&#8217;</strong> (&#8216;Citizen Kane&#8217;, Orson Welles) la mejor película de la historia del cine. Y en las listas de las revistas especializadas, cada vez que se lleva a cabo una votación entre las 10 o 100 mejores, este título encabeza la lista de manera invariable. Pretender elegir una película, entre las muchas grandes películas de la historia, ya me parece una osadía, incluso para los que las han visto todas y han reflexionado a fondo sobre cada una de ellas (¿acaso alguien puede?). Pero es que existen numerosos factores que confluyen en la creación de este magno pedazo de celuloide, sobre todo la cristalización de diversos valores técnicos, narrativos y artísticos, estrictamente cinematográficos, y la importante fecha en que tuvo lugar su realización, y por todo esto es lógico que &#8216;Ciudadano Kane&#8217; sea una de las películas más importantes e influyentes en la corta historia de este arte todavía en desarrollo.</p>

	<p>En mi personal experiencia con la filmografía de este cineasta inigualable (a quien le queda pequeña la expresión indómito), tengo títulos que me emocionan mucho más y que recuerdo con mucha mayor pasión, como <strong>&#8216;El cuarto mandamiento&#8217;</strong> (&#8216;The Magnificent Ambersons&#8217;, 1942), <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/thrillers/sed-de-mal">&#8216;Sed de mal&#8217;</a> (&#8216;Touch of Evil&#8217;, 1958) o <strong>&#8216;Campanadas a medianoche&#8217;</strong> (&#8216;Chimes at Midnight&#8217;, 1962), pero no hay duda de que Kane, deslumbrante, pasmoso debut a los veinticinco años de un hombre que ya había triunfado en teatro y en el medio radiofónico (con su mítica locución de &#8216;La guerra de los mundos&#8217;) merece todos los elogios por adelantarse varias décadas a su tiempo y porque lo hizo, no hablando del poderoso empresario William Randolph Hearst como si de un poético biopic se tratase, sino simplemente de George Orson Welles, en una de las más apasionantes confesiones fílmicas (muchos han dicho que todo arte es una forma de confesión) que se recuerdan, empezando por el final (la muerte), pasando al principio (las preguntas sin respuesta) y concluyendo por el misterio y el enigma infranqueables, expresados por esa altísima verja de metal que encierra (y vuelve inexpugnable) el castillo de los recuerdos llamado Xanadu.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Para entender la fama de Welles a finales de los años treinta, y la situación personal que motivó un contrato impensable por parte de la extinta <span class="caps">RKO</span> a un muchacho que todavía no había filmado nada en su vida, no hay que olvidar que la radio era mucho más entonces de lo que es ahora, y que su versión oral de <a href="http://www.americanrhetoric.com/speeches/orsonwellswaroftheworlds.htm">&#8216;La guerra de los mundos&#8217;</a> de Wells causó una histeria colectiva en Nueva York y Nueva Jersey (para quienes no se habían enterado de que era una ficción radiofónica, espléndidamente realizada) pensando que se trataba de una invasión real. Firmó para dos películas en las que tendría el control absoluto, dentro de un presupuesto, y hay quien no se cansa de decir que tanta libertad fue en verdad la tumba de Welles en los grandes estudios, pues al fracaso comercial de su debut le siguió la mutilación parcial de &#8216;El cuarto mandamiento&#8217;, la rescisión de su contrato y una injusta fama de egomaníaco despilfarrador. Pero tampoco hay que olvidar que estuvo a punto de filmar una particular versión del genial &#8216;El corazón en las tinieblas&#8217; de Conrad&#8217;, proyecto abandonado por sus altos costes y cuya versión por parte de Coppola (quien tiene en Welles su gurú particular&#8230;también en Wells&#8230;), casi le cuesta la ruina, la salud y la muerte. Orson escribió un magnífico guión al alimón con Herman J. Mankiewicz, y se dispuso a hablar de su propio corazón entre tinieblas.</p>

	<p><img id="image41197" src="http://img.blogdecine.com/2011/09/citizen_kane_rosebud_650.jpg" class="centro" alt="citizen_kane_rosebud.jpg" /></p>

<h2>El trineo abandonado en la nieve</h2>

	<p>Cuentan que cuando llegó al primer día de rodaje, Orson Welles enseguida se puso a colocar los focos de luz y a preparar las cámaras, hasta que le dijeron que para eso ya había un tipo al mando, nada menos que <strong>Gregg Toland</strong>, y dejó de preocuparse por ello. No sé hasta qué punto es cierta la historia, pero si lo es ejemplifica hasta qué punto Welles era un novato en esto de hacer películas. Eso sí, nunca un novato (ni muchos veteranos) ha demostrado una apropiación tal, y una intuición semejante, de las formas dinámicas del cine, haciendo uso narrativo y lírico de cada encuadre, cada punto de luz, cada corte de montaje. En Welles, desde esta primera película, las zonas en sombra (o en negro) de los planos, son tan importantes, o más, que las zonas iluminadas. Y los decorados profusamente detallados, con enormes paredes y techos (no fue el primero, pero sí el que les dio mayor importancia en una época más temprana), y con una profundidad de campo que convertía las raíces dramáticas del teatro en algo arcaico, molesto, y que dejaba penetrar por sus grietas la vida en toda su complejidad. Viéndola de nuevo, no da la impresión de que hayan transcurrido setenta años desde su aparición, sino que faltan todavía otros setenta para que pueda ser comprendida, y asimilada, en toda su grandeza estética, moral e intelectual.</p>

	<p>El poder de algunas imágenes, numerosísimas, es incontestable, y no disminuye con el paso de los años, sino que gana en intensidad y misterio. La primera escena, con el fallecimiento de Kane, al que no vemos el rostro (no me parece casual, como nada en ella) representa en sí misma el mayor misterio de la película. Y aunque pronto comprenderemos qué es Rosebud, y no será muy difícil acceder al sentimiento de nostalgia que provoca la nieve en el protagonista, nunca conseguiremos acceder, aunque creamos que toda la película se dedica a ello, cuál es la personalidad y los sentimientos más profundos de Kane, quien según va haciéndose más anciano, y le van sucediendo algunas desgracias personales y financieras, y se amontonan las preguntas y algunas respuestas poco convincentes, se va encerrando más y más en sí mismo, hasta que se queda completamente solo. Y es que es tan difícil saber por qué Kane era lo que era, como lo es preguntarse lo mismo acerca de Welles. Observar a la enfermera a través del cristal roto de Kane, a los periodistas a los que se ve el rostro porque siempre están en sombras, el alucinante encandenado a través de la cristalera en plena tormenta&#8230;<strong>todo ello forma parte del ritual de ver &#8216;Ciudadano Kane&#8217;</strong> y de acceder a la imaginación visual de un hombre asombroso para el que cualquier medio de expresión era susceptible de convertirse en algo más grande que la vida.</p>

	<p>El desmesurado mundo barroco de Welles es perfecto para hablar sobre tantas cuestiones (desmintiendo que el cine, en apenas dos horas, pueda contar historias complejas o profundas como lo hacen ahora las mejores series de televisión) como el poder de la prensa, la búsqueda de la inocencia perdida, la hipocresía del aparato político estadounidense, la ambición despiadada de los bancos, el empleo del dinero en el cada vez más voraz sistema capitalista.. y todo ello sin perder la dimensión humana de una historia de amistades traicionadas, amantes fugaces, la lucha de un hombre por cambiar el mundo <strong>y siendo derrotado de manera irremisible por él</strong>. Y lo que en un principio parece un falso documental se transforma a continuación en una fábula moral. Y a continuación en un melodrama avasallador. Y finalmente en cine imposible de catalogar, al que solo se puede asistir, abrumado por no sé qué hipnosis que impregna cada imagen y la fija en el subconsciente, como un sueño. Sueños de poder y de ambición, y de regresar a un pasado cada vez más lejano y más imposible, en el que la felicidad era posible gracias a un trineo de madera. Esculpiendo la verdad a base de mentiras en su periódico, la mentira será la defensa más consistente frente a un mundo gris e implacable.</p>

	<p><img id="image41198" src="http://img.blogdecine.com/2011/09/annex-welles-orson-citizen-kane_01_650.jpg" class="centro" alt="annex-welles-orson-citizen-kane_01.jpg" /></p>

	<p>La portentosa fotografía de Gregg Toland, otro de los genios que de en cuando empujan la técnica cinematográfica más allá de lo imaginable, el audaz empleo de una cámara que siempre deja evidente la intención de la puesta en escena (en oposición al estilo invisible de otros directores), se unen al temperamento de Welles para que en cada escena, casi, haya una solución visual ingeniosísima, que pone patas arriba la concepción de la secuencia dramática <strong>y que encierra ideas o sensaciones de profundo calado emocional o psicológico</strong>. Pero creo que en la tragedia de un hombre solitario al que nadie comprende y que posee la llave de un mundo más bello y más justo Welles se superó en &#8216;Campanadas a Medianoche&#8217;, y en su narración del abuso de poder y en la decadencia física y emocional nos estremeció mucho más con &#8216;Sed de mal&#8217;, y en la crónica de un mundo hipócrita que aplasta los valores más perdurables del ser humano fue mucho más lúcido aún en &#8216;El cuarto mandamiento&#8217;. Sin embargo ya nada puede desbancar a ese tótem de la cinematografía que es Kane, que cumple tantos años como vivió su personaje, y como, irónicamente, vivió el propio Welles, y es que a veces las coincidencias (o no) hacen algunas películas todavía más enigmáticas y hermosas.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['El abominable Dr. Phibes': la grotesca historia de una venganza]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/el-abominable-dr-phibes-la-grotesca-historia-de-una-venganza</link>
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      <pubDate>Wed, 13 Jul 2011 15:01:48 +0000</pubDate>

      <author>Jesús León</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image40363" src="http://img.blogdecine.com/2011/07/the-abominable-dr-phibes-1.jpg" class="centro" alt="el abominable dr. phibes 1" /></p>

	<p><strong>&#8216;El abominable Dr. Phibes&#8217;</strong> es una de esas joyas de la serie B, una <strong>extraña película</strong> que mezcla una historia de terror con retazos de humor y todo vestido de un toque <em>kitch</em>, que resulta difícil de calificar. Pero esta producción de 1971 protagonizada por <strong>Vincent Price</strong> y dirigida por <strong>Robert Fuest</strong>, es una película que ha conseguido convertirse en una pieza de culto. Tiene todos los ingredientes para ello. Es la historia de una venganza grotesca, macabra, hilarante por momentos y que roza el surrealismo en otros.</p>

	<p>Con todo, &#8216;El abominable Dr. Phibes&#8217; es una película altamente recomendable, que no ha pasado a los anales de la historia del cine como una obra cumbre, pero tiene algo que consigue enganchar, que la hace disfrutable e incluso fascina.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Esta producción de la <span class="caps">AIP</span> que tenía contratado a <a href="http://www.blogdecine.com/tag/vincent-price">Vincent Price</a> y no precisamente andaban en la mejor situación, fue encargada a Robert Fuest. Un director poco experimentado cuyo principal hito había sido dirigir algunos capítulos de la serie televisiva &#8216;Los vengadores&#8217;. Sin embargo, se sintió atraído por esta <strong>extravagante historia</strong> que camina entre el terror grotesco y la comedia negra. Y suponemos que mucho tuvo que ver en ello precisamente la inconmensurable presencia de Vincent Price, aunque ya no precisamente en su mejor momento.</p>

<h2>&#8216;El abominable Dr. Phibes&#8217;, perversa y cómica por momentos</h2>

	<p><img id="image40364" src="http://img.blogdecine.com/2011/07/the-abominable-dr-phibes-2.jpg" class="centro" alt="el abominable dr. phibes 2" /></p>

	<p>Por suerte, Fuest aportó suficiente energía e ideas como para modificar el guión original que era aún más desquiciado y estrambótico. Aunque precisamente su trabajo en la serie contenía ese lado visual de tonalidades pop, que otorga a este film un aspecto y acabado interesante y único.</p>

	<p>El argumento es realmente llamativo: una <strong>historia de venganza</strong> de un desfigurado doctor, en el Londres de los años 20, que tras perder a su amada esposa planea acabar con los presuntos culpables, todos ellos miembros del equipo médico que no pudo salvarla. Así el Dr. Phibes, ayudada por la misteriosa Vulnavia pone en marcha su maléfico plan, en la que acaba con sus víctimas basándose en las plagas que azotaron a los faraones egipcios tras esclavizar a los hebreos. ¿Raro? ¿extravagante? Sin duda un buen punto de origen para inspirar a Jigsaw en su saga contemporánea.</p>

	<p>En &#8216;El abominable Dr. Phibes&#8217; también lugar para la <strong>perversidad</strong> y el sadismo, aunque es cierto que está salpicada –de forma muy bien dosificada– de retazos de humor negro (especialmente en las pesquisas de los detectives encargados del caso). Todo ello ambientado en un escenario, la mansión de Phibes, tan barroco, kitch, surrealista y extraño que uno no puede sino maravillarse del atrevimiento de Fuest y su resultado tan interesante.</p>

	<p>Si bien es cierto, sin dejarnos llevar por el aura de fascinación que destila el film, que no deja de ser una cinta inocente en lo narrativo, y que no alcanza cotas de maestría ni mucho menos. Pero quizás esto nunca estuvo planeado alcazarse. Se trata más bien de un intento de parodia al género de terror, pero con suficientes ingredientes grotescos que la convierten en una película única. Véase la forma de ejecutar cada uno de las muertes por no olvidarnos de la banda de autómatas que acompañan musicalmente algunos momentos del Dr. Phibes en su mansión.</p>

<h2>Vincent Price, el perfecto Phibes</h2>

	<p>Por supuesto el personaje tiene suficientes dosis de atractivo y resulta tan bien presentado que le otorga al film ese punto de interés con un villano de gran altura. Aquí Vincent Price tiene gran parte de culpa (sin olvidarnos de la presencia de <strong>Joseph Cotten</strong>), porque aunque tienen en algún momento al histrionismo, al exceso, es cierto que está muy bien dirigido y contenido en líneas generales, otorgando una presencia muy adecuada para el extraño Dr. Phibes. Tanto como pide un personaje <strong>misterioso</strong> y sádico. Memorable es la escena inicial cuando vemos al Dr. Phibes tocar su órgano envuelto en su capa negra de forma exagerada con una música solemne. El espectador no termina de saber si resulta suficiente misterioso, o tiende a la comicidad. Precisamente ese el punto en el que se mueve el film y del que sabe sacar partido.</p>

	<p>Ahora bien, todo sea dicho, Fuest hace todo lo que puede con una historia semejante, pero si imaginamos algo así en manos de algún director de más enjundia y talento (se me ocurre Roger Corman), seguramente el resultado hubiese sido distinto. Y a lo mejor también nos hubiera privado de esa ambigüedad del film, del baile entre el terror y el delirio, entre el misterio y la comedia. De ese aspecto inconfundible y de algunos toques de humor elegante y negrísimo.</p>

	<p>Repito, <strong>&#8216;El abominable Dr. Phibes&#8217;</strong> no es una cinta de grandes vuelos. Es una película con carencias en el ritmo, pero suficientemente <strong>ingeniosa y extraña</strong>, simpática y divertida como para que se pase en un suspiro. Por cierto, que de su éxito salió una secuela que es mejor olvidar.</p>

	<p><iframe width="640" height="510" src="http://www.youtube.com/embed/sxnr9xycVLo" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Buried', cine de acción en una caja]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/cine-espanol/buried-cine-de-accion-en-una-caja</link>
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      <pubDate>Sun, 24 Oct 2010 07:54:46 +0000</pubDate>

      <author>Javier G. Trigales</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" id="image35506" alt=buried_ryan_reynolds.jpg src="http://img.blogdecine.com/2010/10/buried_ryan_reynolds.jpg" /></p>

	<p><blockquote>Ser enterrado vivo es, sin ningún género de duda, el más terrorífico extremo que jamás haya caído en suerte a un simple mortal. </p>

	<p>-Edgar Allan Poe (&#8216;El entierro prematuro&#8217;)</blockquote></p>

	<p>Por fin he visto uno de los &#8216;hypes&#8217; de la temporada, <strong>&#8216;Buried&#8217;</strong>, del español <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/directores/rodrigo-cortes">Rodrigo Cortés</a>. ¿Había para tanto?  ¿Hay que saludar a un nuevo genio del cinematógrafo? Sin sacar las cosas de quicio, diré ya que &#8216;Buried&#8217; me parece un excelente film y su director, alguien a tener en cuenta desde ya. El comienzo de la película no deja lugar a dudas: títulos de crédito de la escuela de <strong>Saul Bass</strong>, banda sonora con reminiscencias a <strong>&#8216;Vértigo&#8217;</strong> (id, 1958) ...todo ello indica al espectador de la mejor de las maneras que se va mover —es un decir— por un mundo que ya conoce, el del maestro del suspense, <a href="http://www.blogdecine.com/hablando-de-cine/alfred-hitchcock-mis-cinco-peliculas-favoritas">Alfred Hitchcock</a>.  </p>

	<p>Y es que el influjo del gordo director inglés es más que evidente, tanto en los rasgos estilísticos antes citados, como en la situación límite que presenta el film. Hitchcock ya había jugado con los espacios únicos en algunas de sus películas, como es el caso del apartamento de los dos asesinos donde transcurre la totalidad de <strong>&#8216;La soga&#8217; </strong>(&#8216;The Rope&#8217;, 1948), o el bote a la deriva de <strong>&#8216;Náufragos&#8217;</strong> (&#8216;Lifeboat&#8217;, 1944). Pero hay un fantástico episodio de la mítica serie <strong>&#8216;Alfred Hitchcock presenta&#8217;</strong> que juraría que ha visto el señor Cortés: se trata de <strong>&#8216;Breakdown&#8217;</strong>—podéis verla en tres partes en este <a href="http://www.youtube.com/watch?v=tIw7LLE1-6o">enlace</a>— dirigido por el propio Hitchcock y en el que <strong>Joseph Cotten</strong>, el protagonista, sufre un accidente y se queda completamente inmovilizado, hasta el punto de que todo el mundo lo da por muerto. Lo que sigue son minutos de angustia y ansiedad donde asistimos a la lucha del protagonista para evitar que lo entierren vivo. Pues bien, <strong>la película de Rodrigo Cortés comienza donde todo termina. Bajo tierra</strong>.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Al principio está la oscuridad. La sensación de claustrofobia en los primeros minutos es insoportable. Pero el ser humano se acostumbra a todo, y <strong>tanto el protagonista como nosotros aprenderemos a movernos por ese espacio límite. </strong>Para ello contaremos con un teléfono móvil, cuatro fuentes de luz (la del móvil, una linterna, un halógeno y un mechero), un lápiz y una petaca. Eso es todo. El resto, madera de pino y el protagonista, un gran <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/actores/ryan-reynolds">Ryan Reynolds</a>. La meta: seguir vivos. </p>

	<p>En la por ahora corta carrera de Rodrigo Cortés hay algo en lo que ha destacado sobremanera: el montaje. Tanto en su fundacional y multipremiado corto <strong>&#8216;15 días&#8217; </strong>(un magnífico y muy divertido &#8216;mockumentary&#8217;) como en su ópera prima &#8216;Concursante&#8217;, el montaje era la estrella, alcanzando un protagonismo quizás excesivo. Pero en esta película adquiere toda su razón de ser: zooms de acercamiento, de alejamiento, trávellings, primeros planos, planos detalle, paneos, cenitales&#8230; <strong>una lección de cómo mover la cámara en un espacio ínfimo</strong>. De tal modo que la caligrafía visual imprime a la película un ritmo que no desmerece de cualquier película hollywoodiense firmada por un, digamos, Tony Scott. El hechizo es completo, a la media hora nos hemos olvidado de la radicalidad de la propuesta y nos dedicamos únicamente a sufrir por los reveses del protagonista.</p>

	<p><img class="centro" id="image35507" alt=ryan_reynolds_buried_dirt3.jpg src="http://img.blogdecine.com/2010/10/ryan_reynolds_buried_dirt3.jpg" /></p>

	<p>Asimismo, para aumentar si cabe el estrés, <strong>el guión añade más pistas al circo estableciendo sin parar plazos límite cada vez más cortos</strong> a su sufrido protagonista: 90 minutos hasta quedarse sin aire, una hora para conseguir el rescate, 10 minutos para enviar un vídeo, 3 para amputarse un dedo&#8230; si a esto le añadimos una auténtica <em>set-piece </em>del cine de acción (sí, de acción) con una serpiente como protagonista, y un bombardeo para elevar la tensión a la estratosfera, lo que tenemos es un thriller ejemplar.</p>

	<p><strong>También es cierto que no es una película perfecta</strong>. En el debe, cierta parte en la que el protagonista parece que va a tirar la toalla mientras vuelve a oír en su cabeza todo lo vivido desde que se despierta en el ataúd. También hay algún que otro recurso que a este servidor le ha sobrado, como esa ascensión interminable de la cámara en dramático plano cenital heredera de &#8216;Sin City&#8217; (el cómic). Puede también que el argumento en sí no sea el más original del mundo, y la crítica a los Estados Unidos y su papel en Irak sea un poco de manual, pero amigos, qué dominio del tempo, de los recursos narrativos, del montaje&#8230; En suma, de lo que hace grande a un thriller. </p>

	<p>El final es desolador, quizás demasiado cruel para con su protagonista,, pero no se le puede negar la coherencia absoluta con todo lo anterior. Y lo anterior es muy potente. En este caso, <strong>las limitaciones dadas por el argumento han funcionado como una caja de resonancia</strong> multiplicando las virtudes del resto de elementos narrativos. Menos es más. Confiemos en que para su próximo thriller, <strong>&#8216;Red lights&#8217;</strong>, no le entre al señor Cortés agorafobia ante un rodaje en espacios abiertos y vuelva a sorprendernos con algo tan sabroso como &#8216;Buried&#8217;.</p>

	<p><img class="centro" id="image35508" alt=buried2.jpg src="http://img.blogdecine.com/2010/10/buried2.jpg" /></p>

<h2>Otras críticas en Blogdecine:</h2>

	<p><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/buried-asfixiante-desamparo">&#8216;Buried&#8217;, asfixiante desamparo</a><br />
<a href="http://www.blogdecine.com/cine-espanol/buried-enterrado-rodrigo-cortes-da-una-leccion-de-cine">&#8216;Buried (Enterrado)&#8217;, Rodrigo Cortés da una lección de cine</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['El tercer hombre', curiosidades sobre el clásico de Carol Reed]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/cine-clasico/el-tercer-hombre-curiosidades-sobre-el-clasico-de-carol-reed</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/cine-clasico/el-tercer-hombre-curiosidades-sobre-el-clasico-de-carol-reed</guid>
      <pubDate>Mon, 04 Aug 2008 14:10:03 +0000</pubDate>

      <author>Jesús León</author>
      <description><![CDATA[
      <p><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/UkfXBS9xiFc&#38;hl=es&#38;fs=1"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/UkfXBS9xiFc&#38;hl=es&#38;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" wmode="transparent" width="425" height="344"></embed></object></p>

	<p>Se trata de un entrañable <strong>clásico</strong> de 1949, con algunas escenas inolvidables y con una banda sonora (especialmente el tema principal para <strong>cítara de Anton Karas</strong>) que pertenece a la memoria musical de cualquier cinéfilo que se precie. Y es que <strong>&#8216;El tercer hombre&#8217;</strong>, es de esas cintas que forman parte destacada en los libros de historia del cine. Aglutina algunos ingredientes que la convierten en memorable: la mencionada banda sonora, la aparición de Orson Welles (y no sólo actuando) en el papel de Harry Lime, el manejo del suspense, las imágenes de Viena (la noria o las cloacas), la impresionante fotografía en blanco y negro de Robert Krasker,...</p>

	<p>Este título, ambientado en el período de posguerra, se basaba en la historia del escritor <strong>Graham Greene</strong>, quien primero la noveló y luego adaptó el guión junto a Alexander Korda, aunque cuenta la leyenda que <strong>Welles</strong> realizó sus particulares aportaciones. Parece evidente que su presencia fue capital (y existen estudios que profundizan en su influencia), pero en cualquier caso la historia, protagonizada por Joseph Cotten, está considerada como una de las mejores de la filmografía británica.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>En el vídeo podemos ver, de forma reunida en plan documental doméstico, algunas de las <strong>curiosidades</strong> más relevantes de la cinta, acompañada de imágenes de la misma. Una delicia, que invita a perderse en este título por el que no pasa el tiempo y se mantiene sublime e intrigante cada vez que se ve. Y el tema principal de Karas y su cítara se contagia con facilidad:</p>

	<p><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/te9fqm6rUPY&#38;hl=es&#38;fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/te9fqm6rUPY&#38;hl=es&#38;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></p>

	<p>Vía | <a href="http://www.cinencuentro.com/2008/08/01/como-se-hizo-el-tercer-hombre-de-carol-reed/">Cinencuentro</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Cuando el Destino nos Alcance', no hay futuro]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/cuando-el-destino-nos-alcance-no-hay-futuro</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/cuando-el-destino-nos-alcance-no-hay-futuro</guid>
      <pubDate>Wed, 09 Apr 2008 09:54:42 +0000</pubDate>

      <author>Juan Luis Caviaro</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" id=image18229 alt="Soylent Green" src="http://img.blogdecine.com/2008/04/soylent green imagen.jpg" /></p>

	<p>Recientemente, como sabéis, falleció una de las estrellas más brillantes y populares de Hollywood, el actor <strong>Charlon Heston</strong>. Como imagino que muchos de vosotros, quise hacerle un pequeño homenaje revisando una de sus películas. Un actor al que hay que admirar por muchos de sus trabajos (<strong>&#8216;Ben-Hur&#8217;</strong> o <strong>&#8216;Sed de Mal&#8217;</strong>, imprescindibles) pero al que yo recordaré siempre por haber protagonizado esa obra maestra de la ciencia ficción titulada <strong>&#8216;El Planeta de los Simios&#8217;</strong>, una de mis películas favoritas, que más me impactaron de niño, y que aún hoy consigue inquietar y hacer reflexionar, por atacar a la raza más evolucionada del planeta. <strong>&#8216;Cuando el Destino nos Alcance&#8217;</strong> sigue por esta senda, criticando al ser humano, al que quizá habría que ir llamado &#8220;ser inhumano&#8221;.</p>

	<p>La historia de <strong>&#8216;Cuando el Destino nos Alcance&#8217;</strong> (<em>&#8216;Soylent Green&#8217;</em>, 1973) nos sitúa en el año 2022, en una Nueva York superpoblada, miserable, y con un calor asfixiante, debido al efecto invernadero. Un policía recibe el encargo de resolver el crimen de uno de los directivos de la poderosa Soylent, la compañía que controla la distribución de alimento.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><img class="centro" id=image18231 alt="Cuando el destino nos alcance" src="http://img.blogdecine.com/2008/04/cuando el destino nos alcance.jpg" /></p>

	<p>La película es una adaptación de la novela &#8216;Make Room! Make Room!&#8217; (&#8216;¡Hagan sitio! ¡Hagan sitio!&#8217;), de Harry Harrison, y está dirigida por el siempre reivindicable <strong>Richard Fleischer</strong>, en cuya carrera hay unos primeros títulos infumables, como &#8216;Acusado a Traición&#8217;, pero, sobre todo, obras magistrales como &#8216;Impulso Criminal&#8217; o &#8216;El Estrangulador de Boston&#8217;; dentro de la ciencia ficción, el director fue responsable de &#8216;Viaje Alucinante&#8217; y &#8217;20.000 Leguas de Viaje Submarino&#8217;, otros dos títulos memorables de este, en general, poco valorado género.</p>

	<p>Si algo caracteriza a las buenas historias de ciencia ficción es que, a pesar del (lejano) momento en que fueron publicadas o estrenadas, y de los medios que contaron los que filmaron la película, el paso del tiempo las cuida, revitaliza, e incluso actualiza. Por esto, entre otras razones, maravillas como &#8216;2001&#8217; o &#8216;Blade Runner&#8217; nunca pasarán de moda y siempre serán objeto de debates y reflexiones de todo tipo. Este tipo de historias <strong>hablan del ser humano</strong> y de los peligros que parece conllevar su evolución. Ya sea por el descontrol de su crecimiento, como en el film que nos ocupa, o por el uso que hace de la tecnología, el hombre parece que está ciego y destinado a acabar, de una forma u otra, rápida o lentamente, con su propia especie. El que la historia transcurra ahora o en el año 3025 es totalmente secundario.</p>

	<p><strong>&#8216;Cuando el Destino nos Alcance&#8217;</strong> comienza de forma gloriosa recordando, con un montaje de fotos fijas, el comienzo de la industrialización y su posterior desarrollo, hasta llegar al presente. El presente que es la base de un futuro de pesadilla. La película nos plantea una apasionante historia de ciencia ficción que resulta aterradora por lo cerca que parece estar de convertirse en real. Normalmente, este tipo de situaciones suelen situarse en fechas exageradamente tempranas, para resultar más atractivas, pero en esta ocasión parece que se equivocan por muy poco.</p>

	<p>El versátil <strong>Fleischer</strong> nos sitúa en un mundo donde la superpoblación ha provocado un caos que intenta mantenerse bajo control. El control lo dirige la clase dominante, cuya diferencia (en riqueza) con el resto de la población es abismal. Por supuesto, hay escasez de alimento y agua; por cierto, el alimento parece todo menos comida, totalmente prefabricado, y en una de sus variantes, da título al film. El paro es la situación normal, y sólo los que tienen uno tienen privilegios tales como una sucia ratonera donde sudar y caer muerto. El sudor es otro elemento fundamental; el efecto invernadero provoca que un calor asfixiante domine este mundo del&#8230; ¿futuro?</p>

	<p>La película está protagonizada por los dos actorazos que tenéis en la primera imagen de esta crítica, <strong>Charlton Heston</strong> y <strong>Edward G. Robinson</strong> (ésta fue su película número 101, como se refleja en un emotivo vídeo que incluye el <span class="caps">DVD</span>). <strong>Heston</strong> encarna a un hombre cuya personalidad encaja a la perfección con la imagen que tenemos del actor, casi la misma que nos muestra en la mencionada &#8216;El Planeta de los Simios&#8217; (el final nos vuelve a recordar a este film). Por esto, es imposible imaginarse a otro actor que no sea Heston en este rol. Tenemos a un hombre que, ante todo, intenta sobrevivir en el mundo que le ha tocado, cínico, duro, práctico, hábil, inteligente y con su propio código de valores. Heston borda su actuación, siendo ésta, a mi entender, una de las películas por las que todos deberíamos recordarle.</p>

	<p><strong>Robinson</strong>, tan bajito físicamente como gigantesco actor (&#8216;Perversidad&#8217; o &#8216;Cayo Largo&#8217;, por ejemplo, me vienen ahora mismo a la mente), se encarga de uno de esos papeles por los que cualquier veterano (imagino) pagaría por interpretar. Un hombre sabio y tierno en cuyas manos estará, finalmente, la solución del terrible misterio que esconde el título de la película (en su versión original). Impresionante el momento que comparten, en salas separadas, Heston y Robinson, cerca ya del desenlace del film, en ese &#8220;centro sanitario&#8221; donde parece estar, por muy duro que sea, el verdadero sentido de la raza humana, en ese futuro. Señalar también la presencia de <strong>Joseph Cotten</strong> (&#8216;Ciudadano Kane&#8217;), que apenas tiene una pequeña intervención al principio de la película, siendo la muerte de su personaje el detonante de la trama principal, la investigación que lleva a cabo el policía que interpreta Heston.</p>

	<p><strong>&#8216;Cuando el Destino nos Alcance&#8217;</strong> no sólo es una muy buena película, inteligentísima a la hora de aprovechar sus recursos a pesar de contar una historia que se desarrolla en el futuro, también es un toque de atención al ser humano en general. Le avisa, como hiciera el extraterrestre que protagoniza la mítica &#8216;Ultimátum a la Tierra&#8217;, de que, tal y como están las cosas, mejor vivir el presente, como sea, porque esto se acaba, nos cargamos el lugar donde vivimos; nos estamos cargando el futuro. En definitiva, <strong>&#8216;Cuando el Destino nos Alcance&#8217;</strong> es uno de esos títulos de ciencia ficción que resultan absolutamente imprescindibles, un clásico del género.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Estambul' ¿de Norman Foster o de Orson Welles?]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/estambul-de-norman-foster-o-de-orson-welles</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/estambul-de-norman-foster-o-de-orson-welles</guid>
      <pubDate>Thu, 01 Feb 2007 01:12:34 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image10122" src="http://img.blogdecine.com/2007/02/journeytoafear.jpg" alt="journeytoafear.jpg" class="centro"/></p>

	<p>Hoy he recuperado este clásico, que ya había visto hace muchos años, pero sobre el que apenas recordaba nada. Su título original es <strong>&#8216;Journey Into Fear&#8217;</strong>, o sea, algo así como &#8216;Viaje al Miedo&#8217;, pero eran demasiadas palabras para que nuestro inteligente traductor de títulos de películas las tradujese todas, asi que optó por el más cómodo <a href="http://imdb.com/title/tt0034922/"><strong>&#8216;Estambul&#8217;</strong></a>, que es precisamente donde se desarrolla la mayor parte de la acción.</p>

	<p><strong>&#8216;Estambul&#8217;</strong> fue empezada por <a href="http://imdb.com/name/nm0000080/">Orson Welles</a>, quien a saber por qué dejó de filmarla, teniendo que sustituirle <a href="http://imdb.com/name/nm0287988/">Norman Foster</a>, quien también la montó. Welles, que interviene en el film como actor declaró en alguna ocasión que su participación en el mismo sólo fue como intérprete. Sin embargo, echándole un visionado al film, enseguida nos damos cuenta de que eso no se lo creía ni él. Foster no poseía la garra narrativa y visual de Welles, y es muy fácil adivinar qué escenas realizó Welles y cuáles Foster. Esa división en la dirección lastra en consideración una película realizada posteriormente a dos de las más grandes obras maestras del Séptimo Arte: <a href="http://imdb.com/title/tt0033467/">&#8216;Ciudadano Kane&#8217;</a> y <a href="http://imdb.com/title/tt0035015/">&#8216;El Cuarto Mandamiento&#8217;</a>, realizadas cuando Welles tenía tan sólo 26 y 27 años. Casi nada.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>La historia de <strong>&#8216;Estambul&#8217;</strong> es, cuando menos, graciosa. En ella, un americano que es ingeniero naval, cuando regresa a los USA de dar una conferencia con su esposa, se convierte en objetivo principal de unos agentes nazis que quieren eliminarlo. De la noche a la mañana y sin poder decirle nada a su esposa, nuestro protagonista se ve embarcado en un barco para salvar su vida de la gente que le pisa los talones.</p>

	<p>Cuando digo graciosa me refiero un poco a rocambolesca, y es que el hecho de que el film ha sufrido un poco en la sala de montaje, se nota en el devenir de un argumento que tiene partes que provocan cierta simpatía, por no decir cachondeo. La película avanza a trompicones,y sólo cuando se detiene en ciertos momentos alcanza instantes de buen cine. En tan sólo 68 minutos de duración, la acción cambia varias veces de dirección, y las elipsis que se realizan de cambio en cambio son demasiados bruscas, probablemente debidas a que han tenido que unir los distintos bloques dirigidos por cada uno de los dos directores, intentando darle la mayor coherencia posible al conjunto.</p>

	<p>Como decía antes, es fácil diferenciar las escenas rodadas por Foster de las de Welles. Las de este último tienen mucho más interés, ya que técnicamente son muy superiores. Planos arriesgados y complicados para la época, movimientos de cámara espectaculares, etc. En las de Foster todo es mucho más convencional, aunque realizado con oficio, eso sin duda. No obstante, como los cambios de uno a otro se producen varias veces a los largo de la proyección, pues desconcierta un poco y realmente daña al film, ya que muchas cosas se habrán quedado en la mesa de montaje.</p>

	<p>Actoralmente, Welles volvió a contar con su actor-fetiche, <a href="http://imdb.com/name/nm0001072/">Joseph Cotten</a>, al que se le ve un poco perdido, supongo que porque un día le dirigía un director y al día siguiente otro, o vete tú a saber porqué. Hay momentos en los que cierta inocencia le queda muy bien al personaje, pero en otros no demasiado. A su lado, saliendo al principio y al final de la película, un <strong>Orson Welles</strong> impresionante, como solía ser habitual en él. La nota femenina la ponen dos míticas actrices. Por un lado <a href="http://imdb.com/name/nm0003123/">Dolores del Rio</a> en el papel de una bailarina, y por otro, la eterna secundaria <a href="http://imdb.com/name/nm0001547/">Agnes Moorehead</a>, como la mujer de un simpático personaje interpretado por <a href="http://imdb.com/name/nm0713930/">Frank Readick</a>. Es curioso que ambas actrices tengan a su cargo unos personajes tan poco tratados en la trama.</p>

	<p>Un film correcto, sumamente entretenido y en el que incluso se incluyen algunas críticas nada ocultas hacia algunos pensamientos políticos, como cierta conversación, o más bien habría que decir monólogo, entre uno de los personajes secundarios y <strong>Joseph Cotten</strong>, acerca del capitalismo y el socialismo que es verdaderamente ingenioso y casi delirante, por divertido. Por cierto, hay un par de toques humorísticos en el film ingeniosamente metidos que sorprenden bastante, pero por supuesto hacen reir. Y con una sonrisa es con lo que estamos durante toda la película, unas veces provocada conscientemente y otras por haberse liado tanto con lo de la dirijo yo, no, yo, no, yo, tú, bueno, tú.</p>      ]]></description>
      </item>
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