
‘Nunca en domingo’ puede verse como una de las películas más convencionales de Jules Dassin, una de las más reposadas, y que puede ser disfrutada por espectadores de todas partes, pues su historia es una de esas historias universales que versan sobre lo que casi todas las historias versan en el fondo: sobre amor. Resulta curioso que Dassin, que se vio obligado a huir de los Estados Unidos por la famosa caza de brujas de los años 50, se reserve uno de los papeles principales de esta película llena de griegos, el de un turista americano en busca del sentido de la vida y el porqué de la caída de la civilización. Un personaje que alcanza instantes patéticos, y que con el rostro de Dassin parece una burla hacia un pueblo que prácticamente lo expulsó, y hacia una forma de vida que siempre ha sido observada por el resto del mundo. Un pueblo para muchos convencional, criticado de forma convencional.



Hace unos días fallecía el gran Richard Widmark a la edad de 93 años. Hoy recibimos la noticia de que uno de los directores que le dirigió en una de sus más famosas composiciones, ‘Noche en la Ciudad’, falleció recientemente a la edad de 96 años en la ciudad de Atenas. Me refiero por supuesto a Jules Dassin, sin duda uno de los mejores realizadores que ha habido nunca. Natural de Connecticut tuvo que huir a Europa a finales de los años 40 por culpa de la famosa Caza de Brujas. En suelo americano firmó películas tan densas como ‘Brute Force’ o ‘Mercado de Ladrones’. Y en suelo europeo, a parte del citado film con Widmark, firmó uno de los clásicos indiscutibles del cine francés y del cine negro, ‘Rififí’, cuya secuencia de un robo, en absoluto silencio durante tres cuartos de hora, es uno de esos momentos por los que amar el cine.
En 1999,

