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		<title>Blogdecine</title>
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Blog de cine, los trailers y críticas de películas de todos los estrenos. Información sobre futuros rodajes y todo sobre las estrellas.		</description>
		<pubDate>Tue, 24 Nov 2009 06:50:54 +0000</pubDate>

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      <title><![CDATA[Kathryn Bigelow y el amor]]></title>
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      <pubDate>Fri, 22 May 2009 22:43:34 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
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      <p><img id="image26027" src="http://img.blogdecine.com/2009/05/strangedays4_500.JPG" class="centro" alt="strangedays4.JPG" /></p>

	<p>Cuatro años pasaron desde la aparición de aquella <strong>&#8216;Point Break&#8217;</strong> (lo siento, me resisto a emplear el título español, el horrendo <strong>&#8216;Le llaman Bodhi&#8217;</strong>) y por fin la Bigelow, encumbrada como estaba por esa película como uno de los más grandes directores del cine de acción, pudo presentar nueva película, que en esta ocasión era una historia de ficción científica, género al que aportaría esta única película (de momento), producida por su ex-marido James Cameron, que a juicio de quien esto firma es el mejor director de cine de ficción científica de la historia, también co-autor del guión junto a Jay Cocks (responsable, por cierto, del libreto de <strong>&#8216;La edad de la inocencia&#8217;</strong> o <strong>&#8216;Gangs of New York&#8217;</strong>).</p>

	<p>La apuesta, llena de ambición, llevaría por título <strong>&#8216;Días extraños&#8217;</strong>, película que pasó sin pena ni gloria por las carteleras de todo el mundo, pero que ha perdurado como uno de esos filmes &#8220;agazapados&#8221;, por llamarlos de alguna manera (me resisto también a emplear el absurdo término &#8220;de culto&#8221;), que algunos defienden a capa y espada como un filme importante. Y es que, siendo un buen filme a grandes rasgos, adolece de algunos defectos que la impiden comvertirse en ese gran título que sin duda estaba llamado a ser. Esta vez la adicción es la del amor, <strong>y para hablar de ella Bigelow se introduce en los meandros atormentados de una relación fracasada.</strong></p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Hay dos historias que conviven en las tumultuosas, a veces irrespirables imágenes de esta película extrañísima. Una es una historia criminal, con el racismo como desencadenante, y la otra es un triángulo amoroso de aristas impredecibles y dolorosas. Ambos relatos se desarrollan plenamente, y es mérito de los guionistas y la directora que no sólo convivan sino que se alimenten mutuamente, en un todo bastante equilibrado. El principal problema es que tanto en el arranque como en la conclusión ambas tramas, ambos hilos, se molestan el uno al otro para establecerse y finalizarse, respectivamente, y la película se resiente verdaderamente de ello.</p>

	<p>El cine tiene leyes inamovibles, que sólo grandes personalidades, grandes temperamentos visuales, artísticos, pueden desafiar. Con todo su poderío visual, Bigelow no parece uno de ellos. Así, en un drama criminal, es una temeridad que suele pagarse muy cara el presentar el motivo del crimen a la hora de metraje. Si hubieran ordenado los episodios de forma que el nudo, el meollo de la cuestión, se le presentara al espectador a la media hora, o como mucho a los cuarenta y cinco minutos, <strong>el espectador no se sentiría tan descolocado, y no desconectaría de una trama que le exige demasiado</strong>. A fin de cuentas, esto es cine de género, y el tema debe ser presentado lo más prontamente posible.</p>

	<p><img id="image26025" src="http://img.blogdecine.com/2009/05/strangedays2_500.JPG" class="centro" alt="strangedays2.JPG" /></p>

	<p>Por desgracia no es así. y de este simple error nacen otros, inevitables, que acaban lastrando un relato que sin duda posee el suficiente ingenio y destreza para atrapar al espectador. Así, nos vemos inmersos en la hipnótica realización de Bigelow, que una vez más está muy por encima del guión sobre el que trabaja, y que de nuevo es la causa última de que esta película funcione. Hay tres grandes razones para considerar su trabajo como muy notable: 1. el trabajo con los actores, 2. el ritmo interno de las secuencias y 3. la atmósfera que impregna todo el relato.</p>

	<p>Muchos dijeron en su momento que &#8216;Días Extraños&#8217; (como luego la excepcional <strong>&#8216;Hijos de los hombres&#8217;</strong>) estaban claramente influenciadas por una película tan menor (aunque objeto de un culto, esta sí, desmedido e incomprensible) como <strong>&#8216;Blade Runner&#8217;</strong>, que al ser una ficción científica mezclada con cierto tono de drama criminal, y dotadas de una atmósfera asfixiante, sin duda tenían a la película de Scott como referente. Nada más lejos. Tanto Bigelow como el propio <strong>Alfonso Cuarón</strong> presentan una auténtica ficción científica, muy en el polo opuesto del falso lirismo preciosista de una estampita futurista que va de desesperanzada pero que se queda en cómic plano. </p>

	<p>Así, &#8216;Días Extraños&#8217;, enclavada en el cambio de siglo, del XX al <span class="caps">XXI</span> (a pesar de que en realidad el siglo comienza en el año 1 de cada centuria, aunque eso es lo de menos) intenta contar el futuro de ahora mismo, en una gran ciudad (de nuevo L.A), corrompida hasta el tuétano, un verdadero estado policial donde manda el más fuerte o el más pillo. No hay el menor rastro, por parte de Bigelow, <strong>de un intento de crear un futuro vanguardista o de diseño</strong>, como hiciera Scott, sino más bien una mucho más honrada descripción de un entorno urbano que reconocemos como nuestro, como cercano y real. La atmósfera de este largo es la de la violencia y el odio descontrolados, demenciales.</p>

	<p>No hay lugar para la esperanza, sino tan solo, quizá, para el recuerdo de un pasado que nos ayude a evadirnos. La idea, estupenda en su concepto, de los clips de memoria (según la historia, desarrollados por el gobierno pero descartados por su escasa dignidad moral, y así convertidos en objeto de venta en el mercado negro), no es más que un necesario mcguffin que funciona en el relato tanto a nivel emocional como narrativo, <strong>y que por eso es capaz de aunar ambas tramas, la criminal y la romántica</strong>, de manera natural. Estos clips no son sólo una visualización de experiencias propias o ajenas, sino también capaces de generar una experiencia sensorial y física casi total.</p>

	<p><img id="image26028" src="http://img.blogdecine.com/2009/05/strangedays3_500.JPG" class="centro" alt="strangedays3.JPG" /></p>

	<p>Aquí está la metáfora de la adicción del amor, que Bigelow maneja tan bien como esa adicción a la adrenalina desarrollada en su anterior realización, como una dependencia que convierte a sus víctimas en meros peleles incapaces de comprender que la vida sigue. Lenny Nero, en su patetismo, resulta conmovedor y hasta podemos compadecerle, pero al mismo tiempo es un ciudadano ilustre de esa ciudad desquiciada, en su rol de vendedor de clips ilegales, negocio en el que quizá es el &#8220;camello&#8221; más importante. Todo comienza, además, con uno de esos clips, que nos hace partícipes, literalmente, de un atraco frustado y de la muerte del propio dueño de la vista subjetiva (que aquí alcanza una perfección técnica abrumadora). <strong>Con este clip se establece el tono visual y también la atmósfera.</strong></p>

	<p>De este modo, Bigelow funde el contenido y la forma de manera ejemplar. Respeta siempre el ritmo interno de cada secuencia, aunque esta sea una experiencia subjetiva y grabada en la memoria, lo que es signo de una artista superdotada capaz de otorgar su valor a cada momento, al contrario de la mayoría de directores que filman igual una escena de amor que una persecución. Atmósfera, ritmo y actores. Tanto Fiennes, como Basset, como una sensacional Lewis, como la totalidad de los secundarios, sorprenden por la convicción con que afrontan su trabajo. Si el guión o la construcción de la historia flaquean o resbalan, ellos no lo hacen en ningún momento. Bigelow los dirige con mano de hierro, les contiene o les da rienda suelta, dependiendo de la necesidad. </p>

	<p>Pero ahí queda la irregularidad del relato, aunque también algunos momentos inolvidables, como uno de los asesinatos más brutales de la entera historia del cine. Una vez más Bigelow no conseguía firmar una obra completamente redonda, pero seguía aportando secuencias magistrales que nadie le podía robar. <strong>Fracaso rotundo en taquilla, iniciaría un periplo profesional lleno de baches.<br />
</strong></p>

<h2>Kathryn Bigelow en Blogdecine:</h2>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/directores/kathryn-bigelow-y-la-adiccion">Kathryn Bigelow y la adicción </a></li></ul>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/default/kathryn-bigelow-y-el-mar">Kathryn Bigelow y el mar</a></li></ul>      ]]></description>
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      <title><![CDATA['Días Extraños', infravaloradísima ciencia-ficción]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/dias-extranos-infravaloradisima-ciencia-ficcion</link>
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      <pubDate>Sat, 07 Jun 2008 12:06:20 +0000</pubDate>

      <author>Luisfer Romero Calero</author>
      <description><![CDATA[
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      <p><img id="image19424" src="http://img.blogdecine.com/2008/06/diasextranos2.jpg" class="centro" alt="DÃ­as ExtraÃ±os" /></p>

	<p>La afirmación de que &#8216;<strong>Días Extraños</strong>&#8217; (1995, Kathryn Bigelow) es un peliculón no extraña a ningún apasionado de la ciencia-ficción, pero sí al gran público que por Dios sabe qué razón desconoce en su totalidad este film. Es curioso como todo el mundo conoce ciertos títulos del género y los considera automáticamente películas de culto en una serie de listas en las que, inexplicablemente, &#8216;Días Extraños&#8217; se queda fuera.</p>

	<p>Entonces cabe preguntarse: &#8220;¿Qué es lo que podría hacer que &#8216;Días Extraños&#8217; no haya obtenido el mismo reconocimiento que otros títulos similares?&#8221; A esta película, a la que ya mencioné en <a href="http://www.blogdecine.com/2008/04/13-philip-k-dick-en-el-cine-de-los-90-ii">mi especial sobre Philip K. Dick</a> por atribuirle ciertas referenciales, le pesa demasiado el hecho de quedarse narrativamente a medias. Es decir, los conceptos que repasa, su carácter distópico, no es suficientemente descrito, y parece importarle mucho más el impacto de su propuesta que el argumento en sí, como también sucede con otro clásico análogo igualmente denostado, &#8216;<a href="http://www.blogdecine.com/2008/04/09-cuando-el-destino-nos-alcance-no-hay-futuro">Soylent Green</a>&#8217; (traducido aquí horriblemente como &#8216;Cuando el Destino nos Alcance&#8217;).<!--more--></p>

	<p>Esto puede dar la sensación al espectador de una falta de ambición abrumadora, no en cuanto a la ambientación, los escenarios o los aspectos técnicos, sino en la profundidad de una historia que está mucho más cerca de ser un thriller policíaco convencional antes que una realidad alternativa propia de la ciencia-ficción. Además, sus 130 minutos son a todas luces excesivos, y seguro que se le habría hecho un favor al film recortándole veinte o treinta minutos en escenas que no aportan mucho al desarrollo de investigación que sirve de eje a la trama. Algunos detalles contradictorios sobre el verdadero peso de la policía en este Los Ángeles pesadillesco, o que evite explicar coherentemente los avances tecnológicos mostrados, en favor de un retrato más superficial y menos sorprendente.</p>

	<p>A partir de aquí, que ciertamente son excusas para intentar justificar el rotundo fracaso de público que sufrió esta película, puedo decir sin tapujos que todo lo que encuentro en &#8216;Días Extraños&#8217; son virtudes, una detrás de otra. La película sigue al traficante Lenny Nero (<strong>Ralph Fiennes</strong>), un ex-policía de la brigada antivicio, que sobrevive vendiendo clips (mini-discs de realidad virtual) a pobres amargados que necesitan disfrutar de algo alternativo y placentero a la horrible existencia que les ha tocado vivir.</p>

	<p>Su decadencia es evidente, y cuando tiene un rato libre, él mismo se enchufa uno de esos clips para revivir los viejos tiempos en los que era capaz de sonreír junto a su antigua novia Faith (<strong>Juliette Lewis</strong>), que ahora está con Philo (<strong>Michael Wincott</strong>), un mafioso-productor musical. Philo es el mecenas de Jeriko One (<strong>Glenn Plummer</strong>), un rapero que representa la revolución social, para liberar a la ciudadanía de la fuerte represión policial que sufren día tras día. El asesinato de Jeriko One conmociona a las masas, que ve cómo el fin del mundo se acerca, coincidiendo con la llegada del año 2000 (o 2K, como lo llaman en el film). Poco a poco Nero se ve envuelto en el asesinato de una forma cada vez menos tangencial y más directa, y va descubriendo horribles verdades ayudado por su amiga Mace (<strong>Angela Bassett</strong>).</p>

	<p>&#8216;Días Extraños&#8217; podría dar una impresión de película del montón si no fuera por el excelente manejo de su mezcla de géneros (como ya he dicho, entre la película policiaca de serie B y la ciencia-ficción más sorpresiva). Está tan bien dirigida que uno se pregunta irremediablemente por el paradero de su directora, <strong>Kathryn Bigelow</strong>, que apuntaba maneras tras &#8216;<strong>Le llaman Bodhi</strong>&#8217; y que lo último que personalmente le vi hacer fue &#8216;K-19&#8217;, una mediocre cinta de submarinos y guerra fría. El guión, obra de <strong>James Cameron</strong> (nada menos) y Jay Cocks, no cae en el error de coquetear con vacuas pretensiones, y va directo al grano, a tono con la personalidad intrínseca de la historia.</p>

	<p>Actoralmente la película está totalmente apoyada en el talentoso Ralph Fiennes, que aunque ahora aparezca disfrazado de un Voldemort irrisorio, se nota mucho que en &#8216;Días Extraños&#8217; estaba en la cumbre de su carrera (recordemos: &#8216;La Lista de Schindler&#8217;, &#8216;Quiz Show&#8217;, &#8216;El Paciente Inglés&#8217;...) y construye un personaje memorable. Su idiosincrasia inestable, a la vez débil y fuerte, infantil y fresca, patética y a la vez líder, hace que Lenny Nero sea protagonista absoluto trascendiendo la ambientación o el argumento. Algo ayudado sin duda por los numerosos planos que Bigelow ofrece a Fiennes, que es de esos actores que con sólo una mirada ya conecta con el espectador. Como ya sabemos, está secundado por Juliette Lewis, más preocupada por exhibirse que por ser creíble, y Angela Bassett que roza la sobreactuación pero hace un papel digno. Por lo demás, actores de la talla de <strong>Tom Sizemore</strong>, Michael Wincott, <strong>Vincent D&#8217;Onofrio</strong> y <strong>William Fichtner</strong> contribuyen divinamente a la calidad del conjunto, en papeles que les vienen como anillo al dedo. Y se nota.</p>

	<p><strong>No puedo dejar de halagar las escenas que simulan el ojo humano</strong> (cuando un personaje visiona esos clips), que van cargados de una maestría y una solvencia apabullantes, implicando totalmente al espectador y haciéndole sentir una experiencia única. Sólo por estas escenas, &#8216;Días Extraños&#8217; merecería más renombre. Además, <strong>sus créditos finales</strong>, que he colocado después del texto, con música de Peter Gabriel y Deep Forest, son de lo mejorcito que he tenido la ocasión de ver, con su estilo clásico, basado en varias capas y fotografías en blanco y negro.</p>

	<p>En pocas palabras: <strong>&#8216;Días Extraños&#8217; es una de las mejores películas de ciencia-ficción jamás rodadas, con buen reparto, grandiosa ambientación y digno argumento</strong>. Qué esté tan infravalorada, que el público le diese la espalda de forma rotunda (costó 42 millones de dólares y recaudó 7) es algo que, después de ver la película, me apena enormemente. <strong>Una distopía muy recomendable, y apasionante para cualquier amante del género</strong>.</p>

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