
Munezo Katagiri, el protagonista de ‘The Hidden Blade’ (‘Kakushi ken oni no tsume’, 2004), de Yôji Yamada es un samurái que que vive con su madre, su hermana y Kie, la sirvienta de la familia, que es la alegría de la casa. Sobre la familia Katagiri se cierne un drama: poco tiempo atrás, el padre se practicó el hara-kiri. La hermana de Munezo contrae matrimonio y esto hace que Kie abandone el hogar familiar. Pasado un tiempo, la muerte de la madre aumenta la soledad de Munezo y, por ello, un encunetro casual con Kie le removerá sentimientos enterrados. Un compañero de academia de Munezo, Yaichiro Hazama, que se había marchado a Edo (Tokio), vuelve ahora a la aldea, deshonrado y encarcelado. Cuando el preso escapa, el Mayor obliga a Katagiri a que se enfrente a él, ya que es el único que le iguala en destreza, pues Hazama y Katagiri habían aprendido del mismo maestro el arte de la katana, aunque la técnica del “puñal oculto” (‘The Hidden Blade’) sólo se la había enseñado a Katagiri.
En cuanto a su construcción, ‘The Hidden Blade’ es menos compacta que las otras dos de la trilogía: ‘El ocaso del samurái’ y ‘Love and Honor’. Se desfonda más de tiempo, baja la intensidad en algunos momentos, presenta de forma menos clara en su inicio quién es el protagonista, tiene algunas elipsis en las que los elementos no narrados se suplen con voz en off y plantea algunos de los conflictos más interesantes muy hacia el final. Los personajes quizá son menos entrañables desde un principio que en la última de las que se han estrenado: ‘Love and Honor’, que podría decir que es mi favorita, aunque las tres me parecen bellísimas.

