'Los cronocrímenes': no es fácil viajar en el tiempo

A lo largo de la historia del cine y de la literatura de ciencia ficción, hemos podido apreciar dos corrientes básicas con respecto a los viajes en el tiempo: aquella que habla de un universo consistente en el que todo ha ocurrido desde siempre, como si fuese un bucle, es decir: en el que el viajero en el tiempo ha viajado siempre y siempre viajará y nada de lo que haga modificará lo que ya conocemos. Y aquella en la que lo que haga cada uno al ir al pasado altera el continuo espacio-tiempo, como explicaba Doc de ‘Regreso al futuro’, creando realidades alternativas.
El guión de Nacho Vigalondo para ‘Los cronocrímenes’ desde el primer momento está jugando con la teoría de los universos consistentes. SPOILERS: Cuando Héctor llega al futuro y ve a su otro yo, comienza a repetir los hechos que le llevaron a abandonar su casa para provocar que el otro Héctor también se meta en la cubeta. Con todas estas acciones, los espectadores entendemos que la película nos habla de un universo consistente en el que Héctor siempre ha viajado al futuro, siempre ha desnudado a la ciclista y siempre ha clavado las tijeras a su yo del día anterior. Se produce un bucle temporal en el que ese día se repite infinitamente. Hasta aquí todo parece que encaja.






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