
‘Jennifer´s Body’ habría sido carne de videoclub, o quizá ni eso, de no ser por una chica de 23 años y un metro sesenta de estatura llamada Megan Fox. Gracias a ella, al fenómeno mediático que gira en torno a su explotado cuerpecito, la ópera prima tercera película de la realizadora Karyn Kusama se estrenó en los cines, con la esperanza de que todos sus fans se lanzaran en masa a ver la película. No fue así, principalmente porque necesitas una razón más poderosa que dos… ejem, carretas, para arrastrar a la gente a pasar por taquilla. Para algo está Internet.
Resulta curioso comprobar cómo el contar con la guionista Diablo Cody (ganadora de un Oscar) y con Jason Reitman como productor, pasa a un segundo plano cuando tienes a alguien como Megan Fox como reclamo (la fallida ‘Algo pasa en Hollywood’ toca un poco este tema). Desde el momento en que Fox firmó para protagonizar la película, todo ha girado en torno a ella, y eso que el suyo no es el personaje principal de la trama; la verdadera protagonista es verdaderamente Amanda Seyfried (la insoportable hija de Meryl Streep en ‘Mamma Mia!’), pero su rostro no aparece en los carteles, ni siquiera cuando es considerada una chica atractiva y está empezando a ser una actriz conocida. Todo esto en realidad no es más que una cortina de humo, un montaje publicitario para evitar centrar la mirada en la película, una de las mayores bobadas del año.


