'Paul Blart, superpoli de centro comercial', el lucimiento de un gordito sin gracia

El principal intento para lograr hacer reir en la película de esclarecedor título ‘Paul Bart, superpoli de centro comercial’ es el supuesto gancho cómico de Kevin James. Un tipo que ha logrado su fama y popularidad, exclusivamente en territorio estadounidense, gracias a la televisión y que afronta una nueva aventura en la gran pantalla, ahora en solitario y con una historia ingeniada por él mismo, para verdadero lucimiento de sus cualidades.
Lamentablemente, en esta película Kevin James tan sólo sabe sacar partido a su gordura, limitándose a reírse de sí mismo una y otra vez, con el mismo cansino chiste. Un tipo de humor físico, con continuos gags que aluden a su talla de gordito y los problemas que ello le derivan del que cualquiera recuerda más gloriosos ejemplos en la historia del cine. Para más inri, coloca un corazón de hombretón bueno dentro de su orondo cuerpo para intentar despertar la empatía del espectador.


