La sombra del poder y la luz de Russell Crowe

‘La sombra del poder’ es el título con el que se ha estrenado aquí ‘State of Play’, adaptación norteamericana de una miniserie británica de la BBC. El encargado de llevar a cabo la tarea ha sido el realizador Kevin Macdonald, ganador de un Oscar por el documental ‘One Day in September’ y del que ya habíamos podido ver una primera película de ficción, ‘El último rey de Escocia’ (curiosamente, con James McAvoy, uno de los protagonistas de la citada serie de la BBC). Macdonald tenía a su disposición un material verdaderamente interesante, explosivo incluso, y sobre todo, forrado de éxito. Sólo necesitaba no dejarse llevar por el entusiasmo, tampoco darle un aire moderno a la realización, sólo centrarse en las dos mejores armas de la obra: la trama y los dos personajes principales.
Dos personajes que son Steven Collins y Cal McCaffrey, viejos amigos, distanciados en el presente por un episodio pasado del que no quieren hablar, por lo que el espectador deberá averiguarlo (si quiere) a partir de pistas, nada sutiles dicho sea de paso, que van dejando tanto ellos como el tercer elemento de la ecuación. Pero el tiempo pasa y la amistad vuelve a salir a flote, como suele pasar, en tiempos difíciles para uno de ellos. Steven, prometedor y atrevido congresista, lo tenía todo en sus manos y estaba a un paso del cielo, pero su ayudante, con la que mantenía un romance, muere en extrañas circunstancias, y tanto su carrera como su vida personal se tambalean. Así acude a Cal, periodista, de los de antes, en busca de ayuda.




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