'¿Hacemos una porno?', Kevin Smith a medio gas

‘¿Hacemos un porno?’ (¿por qué no la han titulado ‘Zack y Miri hacen una porno’?, ¿tan difícil era?) de Kevin Smith parece haber puesto de acuerdo a prácticamente todo el mundo. El director de la desternillante ‘Mallrats’ (para el que esto suscribe su mejor película) se ha ablandado, sus diálogos han perdido la chispa que tenían y su humor no parece tan corrosivo como antes. Es evidente que no estamos hablando de ninguna genialidad dentro del séptimo arte, pero sí de un director que conseguía llegar al público general con facilidad, quizá por su sentido del humor desvergonzado y atrevido.
Empezando de forma muy discreta con ‘Clerks’, empezó a perder el norte cuando quiso aprovechar el tirón de dos de sus personajes más famosos: Jay y Bob el silencioso, en una deplorable película llena de chistes absurdos y sin gracia que no era más que un ejercicio onanista del propio Smith. La verdadera sorpresa llegó cuando apareció con ‘Jersey Girl’, film romántico que no entraba ni con calzador en el habitual estilo de Smith. Luego nos recordó que no se había olvidado de sus inicios con la secuela de su ópera prima, en la que recuperaba algo de su mala leche. Con ‘¿Hacemos una porno?’ mezcla elementos del lado que todos conocemos de él y del ñoño que rechazamos en el film con Ben Affleck.









