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		<title>Magazine - la-comunidad-del-anillo</title>
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Blog de cine, los trailers y críticas de películas de todos los estrenos. Información sobre futuros rodajes y todo sobre las estrellas.		</description>
		<pubDate>2012-05-26 03:42:28</pubDate>

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      <title><![CDATA['El señor de los anillos: La comunidad del anillo' (y 2)]]></title>
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      <pubDate>Thu, 11 Mar 2010 11:14:32 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image31416" src="http://img.blogdecine.com/2010/03/10_500.JPG" class="centro" alt="10.JPG" /></p>

	<p><blockquote>&#8220;Algunos que merecen vivir, mueren. Y algunos que merecerían morir, viven&#8221;</p>

	<p>-Gandalf (Ian McKellen)<br />
</blockquote></p>

	<p>Después de la primera parte de la película, que concluye, desgraciadamente, con la escena peor interpretada, peor dirigida, y peor montada, la del Concilio de Elrond, pasamos a una segunda parte que es mucho más intensa y emocionante. Realmente, empieza una nueva película, cuando ya por fin la Compañía del Anillo ha sido formada. <strong>Podría decir que el momento en que todos se unen a Frodo queda muy poco emocionante y bastante sensiblero (no es lo mismo)</strong>, y que la partida del grupo está dirigida con una autocomplacencia recalcitrante, como autoconscientes de la importancia de la película, en lugar de mostrar algo más verdadero.</p>

	<p>Eso sí, antes hay una bonita escena protagonizada por <strong>Ian Holm</strong>, cuyo Bilbo vuelve a atisbar el anillo por última vez, y por desgracia (o por suerte, porque fue eliminada del montaje para cines) una escena absolutamente prescindible entre Elrond y Aragorn. Para intentar apretar tanto material en tres horas, Jackson se lo toma con calma para que empiece la aventura. <strong>Luego, cuando el grupo abandona Rivendel y empieza a escalar montañas, lo filma todo en elipsis consistentes en planos de paisajes</strong>. La verdad, una decisión, cuanto menos, cuestionable.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>También quitaron de la edición de cines, el momento en que Frodo decide ir a la izquierda del camino de Rivendel, para dirigirse a Mordor, un momento bastante absurdo, supongo que para evitar algunas risas en los cines. La elipsis de planos de helicópteros (con la que nos escatiman el corazón de la novela: el viaje en sí mismo), termina con la primera parada en el camino (indicio del estatismo de la película), en la que decidirán, dando que los Crebain (cuervos gigantes) de Mordor vigilan el camino, tomar el paso de la enorme montaña Caradhras. <strong>Aquí por fin hay un buen momento, cuando Boromir (qué buen actor es Sean Bean), coge por un instante el anillo, y Aragorn le pide que lo devuelva</strong>. No era un momento necesario, pues ya nos imaginamos los deseos de Boromir hace bastante tiempo, pero está bien dirigido.</p>

	<p><img id="image31434" src="http://img.blogdecine.com/2010/03/11_500.JPG" class="centro" alt="11.JPG" /></p>

<h2>Las minas de Moria, el mejor pasaje de la película</h2>

	<p>Vencidos por el Caradhras, que en la novela era una montaña con vida propia, deciden por supuesto, tomar el paso de las minas de Moria, y aquí comienza el bloque más afortunado de la película. La secuencia de la entrada por la puerta oculta tiene el sabor y el espíritu de la novela, aunque la secuencia de acción con el kraken guardián es aquí mucho más larga. Es una secuencia bien resuelta, <strong>aunque entre la oscuridad y la velocidad, por momentos se ve bastante poco de lo que está sucediendo</strong>. Los efectos ya han quedado bastante caducos, aunque el diseño del kraken impresiona.</p>

	<p>Sin duda, este bloque podría haber sido un poco más interesante, si Jackson ofreciera una puesta en escena algo más enérgica, que sólo ofrece a ratos. Durante bastante rato, se limita a mostrar el viaje en plano general de los personajes, rodeados de roca viva y construcciones en ruinas bajo la montaña, <strong>cuando en mi opinión hacía falta un buen uso del plano subjetivo, y una narración más ágil</strong>. Algo similar sucede en la reciente <a href="http://www.blogdecine.com/criticas/the-road-la-carretera-un-apocalipsis-light">&#8216;The Road&#8217;</a>. También con Viggo Mortensen. Pero la cosa mejora mucho, primero con un bello diálogo entre Gandalf y Frodo, que de alguna manera anticipa la pronta muerte del mago, y que es la mejor secuencia de Ian McKellen, que está impresionante.</p>

	<p>Luego, con la bella secuencia de los pilares de Moria, y a continuación con la crucial de la tumba de Balin. Hay mucho sentido de la atmósfera, aunque la planificación me parece bastante arbitraria. Eso sí, la secuencia de acción que se desarrolla allí es muy buena. Por un error de Pippin, los orcos les encuentran. <strong>Antes de que entren en la sala, Jackson pone música de Shore, pero una vez comienza la masacre, la música desaparece, y la secuencia funciona. Milagro</strong>. La escena contiene una violenciai salvaje y un caos muy bien mostrados por Jackson. Se echa de menos este talento en otras secuencias de batallas. Y hay algo interesanten en el enorme troll al que vencen a duras penas: como una criatura patética que al final provoca compasión.</p>

	<p><img id="image31436" src="http://img.blogdecine.com/2010/03/13_500.JPG" class="centro" alt="13.JPG" /></p>

	<p>A partir de esta secuencia, y hasta que abandonan Moria, no hay tregua para el espectador. Corren hacia la salvación del puente de Khazad-Dûm, y por una vez los planos aéreos o veloces de Jackson funcionan, mostrando en contrapicado el advenimiento de miles de orcos que surgen como cucarachas de las grietas de la roca. Una imagen muy poderosa. Les rodean, pero claro, llega el Balrog. Aqui Jackson y sus guionistas se inventan una divertida variación, muy ingeniosa, respecto a la novela, que es el episodio de las escaleras de piedra, <strong>suspendidas sobre un abismo de lava, las cuales se resquebrajan por los golpes del Balrog, mientras los orcos les disparan flechas</strong>. Hay mucho dinamismo y mucha emoción en este momento, que entronca de forma enérgica con la lucha contra el Balrog en el puente.</p>

	<p>El combate entre el Balrog, un ser enorme de fuego, con un látigo flamígero, y Gandalf, tiene todo lo que podía pedir a este momento. Y los coros salvajes de Howard Shore amplifican aún más la intensidad. Todos sabíamos que Gandalf caía al abismo, pero hay un algo de profunda tristeza en la despedida. Esto es épica de la buena. Y la mirada del grupo, <strong>el golpe anímico, es muy creíble y muy verdadero, si bien el momento de lágrimas en el exterior de las minas, queda bastante sentimentaloide</strong>. Bastaba con la preciosa música de Shore.</p>

<h2>Lórien, horterada y colorines</h2>

	<p>Y lo malo no es eso, sino que pasamos a uno de los bloques más aburridos e insustanciales de toda la trilogía, que es la parada del grupo en el reino de Lothlórien, donde conoceremos a Galadriel, interpretada por la bella Cate Blanchett. No me acaba de convencer el tratamiento que hace de los Elfos el director, pues no se aleja demasiado de esa imagen hortera y divina que tantos creadores o dibujantes les han otorgado, restándoles toda fuerza dramática, aunque he de decir que la cosa mejora en &#8216;Las dos torres&#8217;. Pero lo malo de esta parte es que no hay una progresión, ni una hilazón con el episodio de Moria, parece simplemente un episodio desgajado del resto. Por supuesto que ahora era necesaria una parada dramática, <strong>pero Jackson no es un cineasta portentoso capaz de conseguir que esta necesidad dramática para el espectador, también lo sea para los personajes.</strong></p>

	<p><img id="image31437" src="http://img.blogdecine.com/2010/03/14_500.JPG" class="centro" alt="14.JPG" /></p>

	<p>Si cuando llegamos a Lorien, el director se dedica a fascinarnos con la escenografía y el ambiente, en lugar de mantenerse fiel al estado anímico de los personajes, el fracaso es total. Así de fácil. La saturación de colores y luces, la música sin descanso, saturan al espectador, y nos alejan de lo que es verdaderamente importante: la verdad interior del grupo, que se ha quedado sin líder. Además, en Lorien tendremos una escena sencillamente estúpida, que es la prueba que pasa Galadriel al rechazar el anillo. <strong>El instante en que Frodo puede ver en qué se convertiría la reina elfa si lo aceptase, es una horterada de grandes dimensiones:</strong> un viraje a negativo, con tonos verdes, y la cámara ralentizada, y la voz transfigurada. Un horror, digno de fantasía de serie B, como <strong>&#8216;Conan, el destructor&#8217;</strong>.</p>

	<p>En la edición extendida, todavía duraba más la estancia en Lórien, con los regalos de Galadriel. Suerte que en la película de cines salen mucho antes de allí, y se dirigen hacia el final de la película, que por suerte es uno de los más inspirados de toda ella. <strong>En Lórien, Jackson fracasa a la hora de dar continuidad interior, ritmo en defintiva</strong>, al drama de Boromir y Frodo, de Aragorn, de todos ellos. Mucha ligereza, sin intensidad emocional, más allá de manipulaciones sentimentales. </p>

<h2>El formidable tramo final</h2>

	<p>Y eso que empieza con una de esas decisiones de montaje como poco cuestionables, o directamente una equivocación y un horror estético: el descenso por el río de las barcas en paralelo con la persecución de los orcos de Saruman. Podría haber sido una buena idea, quizás, aunque resuelta de otra forma, y no con una falsa intensidad basada en los cortes de montaje. <strong>Y una vez más con la cámara espantosamente ralentizada</strong>. Es un intento de Jackson de hacer visual la persecución, pero los cortes/fundidos quedan de escuela de cine, de director sin sentido visual ninguno.</p>

	<p><img id="image31438" src="http://img.blogdecine.com/2010/03/15_500.JPG" class="centro" alt="15.JPG" /></p>

	<p>La cosa mejora mucho cuando sobrepasan los Argonath, enormes estatuas que dan la bienvenida al mundo de los hombres, y en la crucial escena de la orilla. Se respira la tragedia, sin duda. Y cuando Boromir finalmente traiciona a Frodo (una secuencia muy bien interpretada), el final se precipita con naturalidad. <strong>Los orcos les sorprenden y tenemos una gran batalla, muy ágil y muy dinámica, filmada con poderosa energía por Jackson y su equipo</strong>, con la bella y dolorosa muerte de Boromir, a manos de un salvaje orco que mantendrá un combate a espada, muy bien filmado, contra Aragorn.</p>

	<p>Ese combate es todo lo sangriento y bestial que requiere el momento, o más incluso. Y la despedida de Aragorn a Boromir nos devuelve el espíritu de la novela en toda su pureza. Es un momento realmente emocionante. Como emocionantes son las últimas palabras de Aragorn, dejando a Frodo irse con Sam, y decidiendo ir en busca de Merry y Pippin, cautivos por los orcos. <strong>En comparación me convence mucho menos el momento de Frodo, llorando con el anillo en la mano, a la orilla del río. Y tampoco cuando Sam casi se ahoga por no abandonarle</strong>. Pero ya la película ha concluido.</p>

<h2>Conclusiones</h2>

	<p>Jackson filma una película de aventuras más que digna, con buenos momentos, aunque también con momentos bastante pobres. Abundancia de elementos de fantasía, no siempre bien ordenados y homogéneos. Un poco caos en el diseño y en el aspecto general. Los actores, en general, bastante bien, salvo espantos (Orlando Bloom), o secuencias aisladas dirigidas con desgana.</p>

	<p>Podemos decir que esta película es un comienzo prometedor de la trilogía, que se va asentando a medida que avanza, y que tiene pasajes bellos e inspirados. Ni por asomo la obra maestra que algunos quieren ver en ella.</p>      ]]></description>
      </item>
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      <title><![CDATA['El señor de los anillos: La comunidad del anillo' (1)]]></title>
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      <pubDate>Tue, 09 Mar 2010 14:21:53 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image31393" src="http://img.blogdecine.com/2010/03/02_500.JPG" class="centro" alt="02.JPG" /></p>

	<p>	<p><blockquote><br />
</p>

	<p>&#8220;Acertijos en la oscuridad&#8230;&#8221;</blockquote></p></p>

	<p>- Gandalf (Ian McKellen)</p>

	<p>Una tarde, en la filmoteca de Madrid, tomando una cerveza antes de un pase, oí a uno de esos contertulios que tanto abundan por allí, hablar del cine de fantasía, y despachar velozmente a &#8216;El señor de los anillos&#8217; de Peter Jackson con un lapidador &#8220;no hablemos de eso, eso es basura&#8221;. En efecto, hasta en las filmotecas a la gente le encanta hablar con los dos grandes epítetos: &#8220;obra maestra&#8221; o &#8220;puta basura&#8221;. Soslayando el tema de que es diíficl encontrar a contertulios cinéfilos interesantes, <strong>creo que podemos empezar a situar correctamente, o a intentarlo, la trilogía de Peter Jackson, casi una década después de su estreno.</strong></p>

	<p>En las navidades de 2001 apareció la primera película. Había muchas dudas, lógicas, en torno a ella. Pero lo cierto es que, en general, los espectadores salimos del cine bastante satisfechos. Jackson no había filmado una obra maestra imperecedera, pero había cogido un material literario muy difícil de adaptar y había salido vivo de la hazaña. No era poco. <strong>Ahora bien, siendo una película tan larga, con tantos elementos narrativos, y con tantas secuencias, y dado el hype que había provocado,</strong> no resultaba fácil hablar con justicia sobre ella. A mí me parece una digna película de aventuras. Vamos a analizarla:</p>

	<p><!--more--></p>

<h2>El prólogo: concisión, brillantez y tosquedad</h2>

	<p>Era imprescindible situar al espectador, tanto aquel que se hubiera leído el libro (el más exigente&#8230;) como aquel que no (para que no se perdiera). Y había que hacerlo con rapidez, pero atando todos los cabos, para empezar a contar la historia de Frodo cuanto antes. <strong>Y se puede afirmar que estos primeros minutos tienen grandes virtudes, aunque también defectos. Como toda la trilogía.</strong> Era necesario una voz en off, y quién mejor que Cate Blanchett, que interpretaría a Galadriel. Su narración es estupenda, con su hermoso timbre y su voz atenorada, sin perder jamás el tono. Así, nos situamos en un pasado remoto en el que se explica la creación de los anillos, y la capacidad del anillo único para dominarlos a todos.</p>

	<p>Tiene lugar, por tanto, la primera de las diversas batallas de la película, y se agradece que sea breve e intensa. Sin embargo, hay poca fisicidad en esta batalla, y un tratamiento del color algo exagerado. Le falta algo de épica también. Parece un cómic tosco e hiperbólico, y ver a Sauron corporeizado (uno de los aspectos más controvertidos de la adaptación, pues en la novela esto nunca sucede de manera gráfica) le resta algo de misterio, por mucho diseño de armadura y casco que le dedicasen. <strong>Así mismo, la escena de la muerte de Sauron queda algo forzada. Para entendernos, mucho efecto y poco sentido visual. </strong></p>

	<p><img id="image31395" src="http://img.blogdecine.com/2010/03/03_500.JPG" class="centro" alt="03.JPG" /></p>

	<p>Tampoco es especialmente brillante la muerte de Isildur, con una cámara ralentizada (que Jackson empleará, por desgracia, bastantes momentos más en esta primera película), y una falta de épica preocupante. Sin embargo, tiene mucha atmósfera (gracias también a la inspirada música de Howard Shore) todo lo relativo al hallazgo del anillo por parte de Gollum, y el momento en que lo encuentra Bilbo. Imágenes certeras, rápidas pero acertadas, que narran con rapidez y concisión una historia muy larga. Concluye así el primer prólogo, y pasamos a otro prólogo no oficial, que a mí particularmente me parece que baja mucho la intensidad de la película. <strong>Desgraciadamente, todo este bloque era necesario para contar la historia.</strong></p>

	<p><h2>Bilbo, Gandalf, La Comarca</h2></p>

	<p>He de decir, para empezar, que <strong>Ian Holm</strong> me parece un actor magnífico, y su Bilbo es estupendo y perfectamente dibujado. No puedo decir lo mismo de <strong>Elijah Wood</strong>, un actor muy tendente a la sobreactuación, que encarna a un Frodo que no me acaba de convencer, pues le falta carisma, densidad, contención. <strong>Los enormes ojos azules y la cara de niño de Wood le bastan, pero suele esforzarse en &#8220;actuar&#8221;, y muchas veces es ñoño, obvio o zafio</strong>. Parece hipervitaminado, y su caracterización (el cabello, el vestuario) poco realista. En comparación, prefiero con mucho a <strong>Sean Astin</strong>, que dibuja un Sam más cerca del espíritu del original literario.</p>

	<p>Peter Jackson dibuja una Comarca idílica, en plan pueblo primaveral de cuento. Está bastante potable todo el diseño del pueblo Hobbit, aunque se echa en falta, como casi siempre, una mayor sensación de vida, de veracidad, y un dibujo menos caricaturesco de estos personajes. Es decir, parece más una postal que otra cosa, pero está decente, sobre todo, insisto, por el trabajo de Ian Holm, a quien le atribuyo gran parte del mérito de que sea un bloque más o menos interesante. <strong>Ian McKellen</strong>, como Gandalf, parece en estas primeras escenas algo forzado, como si el traje o el sombrero le estorbaran. Por suerte enseguida mejora (concretamente, en la fiesta de cumpleaños), y esa extraña sensación desaparece.</p>

	<p><img id="image31396" src="http://img.blogdecine.com/2010/03/04_500.JPG" class="centro" alt="04.JPG" /></p>

	<p>La novela comienza con el cumpleaños de Bilbo, y en la película obtenemos un cumpleaños que se acerca bastante a lo que podíamos imaginar leyéndola. Nos presentan también a Pippin (Billy Boyd) y a Meriadoc (Dominic Monaghan), que serán el contrapunto Hobbit cómico a los casi siempre muy serios Sam y Frodo, <strong>y a los que estos dos actores se esforzarán en dotar de credibilidad, teniendo tan poco trasfondo con el que trabajar</strong>. Hay bastante coña (Gandalf bailando entre los pequeños hobbits, el episodio del petardo gigante) y buen ambiente, y Jackson sabe pasar del ambiente distendido del exterior, a la opresión creciente que le causa el anillo a Gandalf en el interior de la casa de Bilbo, con talento. También es bonita la despedida entre Gandalf y Bilbo.</p>

<h2>Un arranque algo lento</h2>

	<p>Con la aparición de los Espectros del Anillo (una creación bastante notable, llena de imaginería siniestra), la historia comienza a arrancar, aunque con algo de lentitud. Hay fuerza expresiva en esos jinetes negros que se lanzan en la búsqueda del anillo, y una creciente atmósfera de pavor alrededor de la Comarca. Con Frodo por fin partiendo de su hogar hacia Rivendel, acompañado de Sam, podemos decir que comienza de verdad la historia. <strong>Sin embargo, no me convence demasiado el humor zafio de Jackson, que reemplaza la cálida camaradería entre los cuatro hobbits</strong>, y que aquí se traduce, como mucho, en un tratamiento algo cursi de su amistad.</p>

	<p>La presentación de Saruman es muy potente (un <strong>Christopher Lee</strong> tan impresionante como acostumbra), pero se diluye bastante en cuanto entra con Gandalf en la torre. Los movimientos veloces de la cámara de Jackson dan un tono de cómic vistoso que le resta misterio a la puesta en escena y al relato de fantasía que nos quieren armar. El combate de magos está bastante trabajado, pero no es una gran secuencia. Queda vistoso y poco más. <strong>Tampoco es una gran secuencia (Jackson el suspense lo maneja a ratos), el famoso momento en que los cuatro Hobbits se esconden en un agujero del primer Espectro</strong>. Queda forzado que acaten la orden de Frodo de esconderse, y el director falla a la hora de atemorizar al espectador.</p>

	<p><img id="image31397" src="http://img.blogdecine.com/2010/03/06_500.JPG" class="centro" alt="06.JPG" /></p>

	<p>Sin embargo, la huída de los cuatro hobbits por el bosque nocturno tiene una fuerza visual sorprendente. Da la sensación de que Jackson estaba aquí con ganas de filmar bien, mientras que en otros pasajes se dedica a pegar planos sin mucha gracia. Hay una energía y una atmósfera notables, como el momento en que Frodo salta a la barca en el último segundo, y mira hacia los jinetes que comienzan a seguirles por la orilla, en una imagen a cámara lenta. <strong>La densidad, la veracidad poética de este momento, no la alcanza Jackson como realizador nada más que en momentos aislados como este</strong>. Pero por suerte llegamos al bloque del pueblo humano, y del Poney Pisador. Y llegamos a la presentación de Aragorn, que le sube a la película cien decibelios.</p>

	<p>Todo el bloque de la posada es tal como se podía imaginar, y <strong>Viggo Mortensen</strong> está tan metido en su papel de Aragorn, que parece realmente un montaraz que llevase un mes durmiendo en el monte. Es un actor muy físico y muy natural, que suele fracasar cuando se las da de actor del método, pero que aquí está estupendo, con barba de varios días y aspecto de no lavarse hace mucho. <strong>Le da a este momento de la película una energía que ya iba necesitando</strong>. Su presentación es brillante, y sus diálogos los mejores (&#8220;¿Tienes miedo? no lo bastante, sé quién te persigue&#8221;). A continuación es interesante cómo está contada la infiltración de los espectros, y cómo han sido engañados, con un montaje en paralelo bastante brillante. </p>

<h2>Momentos inspiradísimos</h2>

	<p>Y aquí llega uno de esos momentos que parecen cazados al vuelo y que se echan en falta más a menudo en esta trilogía: Aragorn explica a los hobbits lo que son los Nazgûl, y Jackson ofrece una serie de planos muy bellos sobre las palabras de Mortensen, que producen una gran inquietud e intriga en el espectador acerca de estos sinuosos seres. <strong>Lástima que lo termine de la peor manera posible, con un corte abrupto que nos arranca de esa belleza con tosquedad, para un plano del quinteto saliendo de Bree</strong>. Y para rematar, pone en paralelo con esa salida un plano sin continuidad de los mismos Nazgûl cabalgando por un camino. Un sinsentido.</p>

	<p><img id="image31400" src="http://img.blogdecine.com/2010/03/07_500.JPG" class="centro" alt="07.JPG" /></p>

	<p>El corazón de esta trilogía, a mi modo de ver, es el viaje de Frodo, tanto psíquico como físico. En este primer trayecto, tampoco el viaje con Aragorn es especialmente emocionante. <strong>Se echa en falta más fisicidad, más realismo, menos planos desde un helicóptero, más sentir la mugre y la dureza del camino</strong>. En ese aspecto, esta trilogía fracasa rotundamente, salvo en la parte final, cuando ya Sam y Frodo caminan juntos por Mordor, donde algo de esto sí que hay. Pero aquí no tenemos la sensación de un relato de camino, de itinerario. Sin embargo la cosa mejora bastante con el ataque de los nazgûl, que propicia dos momentos bastante bellos.</p>

	<p>Por un lado, una polilla acude a ver a Gandalf en su cautiverio, para comunicar su situación a la gran águila. Es un plano muy hermoso, cuya segunda mitad es una vertiginosa caída hasta las minas de Saruman. Por otro, la aparición de Arwen, que a los ojos de un moribundo Frodo, posee una luz y un vestuario, muy diferentes de lo que ven el resto. Son momentos aislados de gran sabor de cine fantástico. <strong>La persecución a Arwen está lograda, pero le falta más ingenio, y un montaje menos caótico</strong>. Aunque para montaje caótico, y planificación desastrosa (y dirección de actores pésima, con un espantoso Orlando Bloom), la secuencia del concilio de Elrond, que es un desbarajuste total, por momentos hasta risible.</p>

	<p>Hasta aquí la primera parte de la película, que se salva por momentos puntuales, interpretaciones brillantes (algunas, las de Mortensen, McKellen o Holm), y alguna escena particularmente afortunada (los hobbits en el bosque nocturno, la aparición de Aragorn, la polilla con Ganfalf). Por suerte, la segunda parte de esta primera película está mucho más trufada de virtudes.</p>

 <img id="image31401" src="http://img.blogdecine.com/2010/03/09_500.JPG" class="centro" alt="09.JPG" />      ]]></description>
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