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		<title>Magazine - la-edad-de-la-inocencia</title>
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Blog de cine, los trailers y críticas de películas de todos los estrenos. Información sobre futuros rodajes y todo sobre las estrellas.		</description>
		<pubDate>2012-05-26 03:43:32</pubDate>

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      <title><![CDATA[Martin Scorsese: 'La edad de la inocencia', el reflejo de un recuerdo]]></title>
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      <pubDate>Sat, 06 Nov 2010 17:24:58 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image35835" src="http://img.blogdecine.com/2010/11/innocence52png_650.jpg" class="centro" alt="innocence52png.jpg" /></p>

	<p><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=58a2eab" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></embed></object></p>

	<p>A menudo, la veneración por un director determinado, provoca ciertos prejuicios en sus admiradores. Prejuicios que impiden valorar algunas propuestas, alejadas de lo habitual en apariencia, por considerarlas ridículamente inapropiadas para la personalidad del artista en cuestión. Cuando Scorsese anunció que llevaría a cabo la adaptación de la novela de <strong>Edith Warthon</strong> &#8216;La edad de la inocencia&#8217; (con la que ganaría en 1921 el premio Pulitzer), muchos se apresuraron a expresar su desagrado, como si el cineasta italoamericano sólo fuera capaz de filmar con brillantez sangrientos y vertiginosos dramas gangsteriles, y como si esta decisión respondiera más a una necesidad de búsqueda de prestigio y menos a un impulso personal y creativo. Pero si Scorsese es el gran cineasta que tantos veneran, lo es también porque su universo personal <strong>no está restringido por géneros, temas o etiquetas</strong>, sino que se ve influenciado, ampliado y enriquecido por una insaciable curiosidad cultural e intelectual, que presiona constantemente sobre sus límites artísticos, y los expande.</p>

	<p>Lo cierto es que llevaba mucho tiempo, Scorsese, deseando zambullirse en una historia de estas características, y la novela de Wharton era ideal para él por muchas razones. Nacida en una aristócrata familia neoyorquina, Wharton fue instruida desde muy pequeña para llegar a ser una distinguida dama de la alta sociedad. Pero su apasionante vida la desvincula completamente de ese destino. Casada por conveniencia, mantuvo una relación amorosa clandestina <strong>que con toda seguridad fue el germen de esta novela</strong>. Un relato que explora la hipocresía social del último tercio del siglo <span class="caps">XIX</span> en Nueva York, la doble moral de sus miembros más privilegiados, y las normas no escritas que aprisionaban y finalmente aniquilaban cualquier muestra de individualismo. Todo esto lo recoge el bellísimo y magistral filme de Scorsese, con el que inicia una trilogía de obras magistrales no siempre considerada como tal, y con la que alcanza, por fin, la maestría absoluta.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Colaborando por primera vez en el guión con su antiguo amigo <strong>Jay Cocks</strong>, adaptaron una excelente novela que, en realidad, es una literatura muy visual y muy cinematográfica, aunque sus diálogos precisaron de una reelaboración a fin de no sonar demasiado vetustos, modernizándolos para luego añadir algunos modismos de la época. Asesorado por una especialista en historia de Nueva York, <strong>Robin Standeferd</strong>, que recopliaría una enorme cantidad de volúmenes imprescindibles para la recreación visual, Scorsese contó por primera vez con el diseño de producción de <strong>Dante Ferreti</strong>, que desde entonces sería un colaborador fijo y esencial en sus proyectos. Para la complejísima y crucial elaboración del vestuario, se contrató a la legendaria <strong>Gabriella Pescucci</strong>, que con esta película ganaría su único Oscar (y el único Oscar para la película). Varios meses de rodaje tuvieron lugar en Troya (Nueva York), que era el único lugar que aunaba el trasfondo histórico y la capacidad para esta recreación, que aspiraba a un perfeccionismo detallista de la época.</p>

<h2>El hediondo lujo de una sociedad</h2>

	<p><blockquote>&#8220;...quiero decir que siempre es como el primer día&#8230;cada vez, me envuelves&#8221;</blockquote></p>

	<p>- Newland Archer (Daniel Day-Lewis)</p>

	<p>Es &#8216;La edad de la inocencia&#8217; un certero e implacable retrato de universo cerrado en sí mismo, cuyas leyes impiden la natural expresión de los sentimientos y cuyos rastreros partícipes encuentran placer en todo tipo de rumores y cotilleos, juzgando a los demás, metiéndose en sus vidas y en sus relaciones personales. Sus títulos de crédito, <strong>creación por tercera vez de Elaine y Saul Bass para Scorsese</strong>, contextualizan ejemplarmente el tema de la película, con una sucesión de flores de distintos colores, que vemos a través de un filtro con caligrafía victoriana o de encaje. La sucesiva eclosión de las flores revela ese encaje, ese filtro que parece apresarlas. Metáfora evidente de la lucha contra la represión que Madame Olenska y Newland Archer, con su secreta relación, llevan a cabo. Pero toda la escenografía, el minucioso detallismo, van encaminados a representar una sublimación de lo superficialmente lujoso frente a la urgencia y la angustia de la pasión irrefrenable.</p>

	<p><img id="image35836" src="http://img.blogdecine.com/2010/11/innocence54png_650.jpg" class="centro" alt="innocence54png.jpg" /></p>

	<p>Newland Archer (Day-Lewis), un abogado que personifica al perfecto caballero neoyorquino, perteneciente a la aristocracia de la década de los setenta del siglo <span class="caps">XIX</span>, está a punto de casarse con May Welland (Ryder) cuando vuelve a ver a Ellen Olenska (Pfeiffer) y poco a poco se va enamorando de ella, sobre todo cuando la ayuda en su complejo caso con su marido europeo, del cual, contra la opinión de toda su familia, quiere divorciarse. A pesar de que Olenska también se ha enamorado de él, le incita a casarse con May, tal como había planeado, pero su relación continuará adelante. Con esta premisa, Scorsese explora una telaraña de ambiciones y falsedades que no es tan diferente de sus microcosmos gangsteriles. La secuencia del baile en el salón de los Beaufort, con la presentación de los distintos personajes que tendrán relevancia en la historia, recuerda poderosamente a sus planos subjetivos de <strong>&#8216;Malas calles&#8217;</strong> (&#8216;Mean Streets&#8217;, 1973) o <strong>&#8216;Uno de los nuestros&#8217;</strong> (&#8216;Goodfellas&#8217;, 1990), en los que la cámara se encarga de introducirnos a los habitantes de ese univeso.</p>

	<p>A fin de cuentas, Archer, como Henry Hill, Travis Bickle o Jake LaMotta, es un hombre condicionado por una obsesión casi neurótica, la que le ata a un amor imposible. Ellen, un poco más práctica, se encargará a veces de hacerle comprender que no pueden estar juntos, pues son demasiado diferentes para ser felices. Pero en esa imposibilidad radica la extrema pasión y la fugaz efervescencia de una relación trágica y arrolladora, sin la que no pueden vivir, pero por la que paralizan sus vidas. En realidad, ella representa todo lo que el desearía, y viceversa. Para él, Ellen es la libertad absoluta, por su valentía y su desprecio a las normas. Pero para ella, él es lo que no puede tener, por su integración en un mundo que ella venera con infantil afecto. Estar juntos significaría, a la postre, vivir separados. En su renuncia a dar ese paso hacia una felicidad inalcanzable, &#8216;La edad de la inocencia&#8217; posee varios puntos en común con <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/dramas/lo-que-queda-del-dia">&#8216;Lo que queda del día&#8217;</a> (&#8216;The Remains of the Day&#8217;, James Ivory, 1993), otra obra maestra de ese mismo año de la que hablábamos ayer.</p>

<h2>Una vehemente puesta en escena</h2>

	<p>Después del ejercicio de memoria y simulación estética de la irregular, aunque con momentos apasionantes, <strong>&#8216;El cabo del miedo&#8217;</strong> (&#8216;Cape Fear&#8217;, 1991), la perfección estilística y narrativa de esta película es abrumadora. No solamente desde un punto de vista visual, sino por los múltiples niveles narrativos de los que están compuestos sus secuencias más importantes, por la sutilidad conque elementos como los cuadros o la ornamentación afectan anímicamente al espectador mientras cuentan algo de los personajes, y por las dinámicas invisibles que se establecen entre unos personajes trazados con total maestría. No hay un solo gesto, réplica o conducta que no tenga una utilidad dramática de gran fuerza emocional, como venas subterráneas que hacen avanzar el relato hacia su desolador y angustioso final.</p>

	<p><img id="image35837" src="http://img.blogdecine.com/2010/11/innocence58png_650.jpg" class="centro" alt="innocence58png.jpg" /></p>

	<p>Empleando con frecuencia el recurso del plano detalle, lo hace para una doble función:</p>

	<p>1. Por un lado, destacar con precisión de cirujano, o mejor, de voyeur pertinaz, la abundancia y la ostentación de unos privilegiados, para mostrar después con mayor contraste lo miserables y lo abyectos que pueden llegar a ser.</p>

	<p>2. Por otro, analizar los múltiples objetos que Newland Archer observará y tocará con sus delicadas manos de aristócrata, casi con febril ofuscación, con deleite. </p>

	<p>Así, los detalles figurativos, el atrezzo, los cuadros, cualquier elemento o rasgo del vestuario o de la dirección artística, deviene parte fundamental de la mirada y la cámara de Scorsese, que narra con una energía juvenil esta arrasada historia de amor. Sabe moverse con cadencia, pero también con vértigo. Con ayuda de Schoonmaker el montaje se convierte en una herramienta emocional, y con su uso podemos acceder de una forma mucho más nítida al interior anímico de los personajes. Siendo la película más &#8220;lenta&#8221; de su director, no hay sensación de aburrimiento, porque por debajo de esa placidez corren ríos tormentosos. Cualquier pensamiento o anhelo es utilizado para un veloz corte de montaje, para mostrar las imágenes interiores que atormentan a los personajes.</p>

	<p>El trío protagonista es insuperable. <strong>Daniel Day-Lewis</strong> es el protagonista pasivo, incapaz de dar el paso con el que liberarse de la sociedad que secretamente desprecia, y de irse con Ellen. Y hace un trabajo tan formidable, contenido y elegante como era de esperar. <strong>Pfeiffer</strong>, a su vez, quizá haga la interpretación de su vida. Y <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/actrices/winona-ryder">Winona Ryder</a>, un año después de <strong>&#8216;Drácula de Bram Stoker&#8217;</strong> (&#8216;Bram Stoker&#8217;s Dracula&#8217;, Coppola, 1992) vuelve a demostrar lo buena actriz que es. Está perfecta como la tímida manipuladora que parece incapaz de matar una mosca y que es la más artera de todos. Pero cada actor, pequeño que sea su papel, está perfecto en esta telaraña que vendría a ser una suerte de lujosa mafia de la que nadie puede escapar.</p>

	<p><img id="image35838" src="http://img.blogdecine.com/2010/11/innocence13png_650.jpg" class="centro" alt="innocence13png.jpg" /></p>

	<p>Dos horas largas de cine que se hacen cortas por su inseparable trenzado de agilidad e intensidad, de invisible dinámica y de pasión fervorosa. Con ella, Scorsese toca el techo de los maestros y encuentra la plenitud de su carrera. Plenitud que le duraría varios años y que ya era una certeza con la genial &#8216;Uno de los nuestros&#8217; (&#8216;Goodfellas&#8217;, 1990). Ningún amante del cine de Scorsese debería pasar por alto esta joya.</p>

<h2>Escena predilecta</h2>

	<p>La escena final, que tanto recuerda en cierto sentido a &#8216;Lo que queda del día&#8217;. Un casi anciano Archer puede volver a encontrarse con Ellen Olenska, pero en lugar de subir a su casa, se queda un momento en la calle&#8230;y en el último momento decide marcharse. La luz del sol se refleja por un instante en la ventana de la casa, y ese reflejo le trae reminiscencias a Archer de aquel bello momento en la playa, con el faro indicándole hasta cuándo esperar. Parece bastarle ese reflejo, ese precioso recuerdo, y decide quedarse con los recuerdos antes que volver a sufrir.</p>

	<p>Post Data Inevitable: Imprescindible verla en V.O. (como todo, por supuesto). La voz en off de Joanne Woodward es una verdadera maravilla, mientras que el doblaje de Nuria Espert como narradora es insufrible.</p>

<p><strong>Especial Martin Scorsese en Blogdecine:</strong></p>

 <ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/directores/martin-scorsese-el-pequeno-gigante-furioso">Martin Scorsese, el pequeño gigante furioso</a></li>
	</ul>

<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/martin-scorsese-los-comienzos-de-un-coloso">Martin Scorsese, los comienzos de un coloso</a></li>
	</ul>

<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/directores/whos-that-knocking-at-my-door-y-boxcar-bertha-scorsese-debutando-en-el-largo">&#8216;Who&#8217;s That Knocking at my Door?&#8217; y &#8216;Boxcar Bertha&#8217;, Scorsese debutando en el largo</a></li>
	</ul>

<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/martin-scorsese-malas-calles-nace-un-estilo">Martin Scorsese: &#8216;Malas calles&#8217;, nace un estilo</a></li>
	</ul>

<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/martin-scorsese-alicia-ya-no-vive-aqui-sonar-grandes-suenos-truncados">Martin Scorsese: &#8216;Alicia ya no vive aquí&#8217;, soñar grandes sueños truncados</a></li>
	</ul>

<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/martin-scorsese-italianamerican-las-raices-de-los-scorsese">Martin Scorsese: &#8216;Italianamerican&#8217;, las raíces de los Scorsese</a></li>
	</ul>

	<p><ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/martin-scorsese-taxi-driver-sindrome-de-la-soledad-urbana">Martin Scorsese: &#8216;Taxi Driver&#8217;, síndrome de la soledad urbana</a></li></ul></p>

	<p><ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/martin-scorsese-new-york-new-york-gelido-ejercicio-de-estilo">Martin Scorsese: &#8216;New York, New York&#8217;, gélido ejercicio de estilo</a></li></ul></p>

<p><ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/martin-scorsese-el-ultimo-vals-la-musica-nos-llevara">Martin Scorsese: &#8216;El último vals&#8217;, la música nos llevará</a></li></ul></p>

<p><ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/martin-scorsese-american-boy-a-profile-of-steven-prince-amistades-peligrosas">Martin Scorsese: &#8216;American Boy: A Profile of Steven Prince&#8217;, amistades peligrosas</a></li></ul></p>

<p><ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/martin-scorsese-toro-salvaje-luchando-contra-uno-mismo">Martin Scorsese: &#8216;Toro salvaje&#8217;, luchando contra uno mismo</a></li></ul></p>

<p><ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/martin-scorsese-el-rey-de-la-comedia-notable-comedia-negra">Martin Scorsese: &#8216;El rey de la comedia&#8217;, notable comedia negra</a></li></ul></p>

<p><ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/martin-scorsese-jo-que-noche-kafka-en-el-soho">Martin Scorsese: &#8216;Jo, qué noche&#8217;, Kafka en el Soho</a></li></ul></p>

<p><ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/martin-scorsese-el-color-del-dinero-eddie-felson-vuelve-a-la-vida">Martin Scorsese: &#8216;El color del dinero&#8217;, Eddie Felson vuelve a la vida</a></li></ul></p>

<p><ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/martin-scorsese-la-ultima-tentacion-de-cristo-hablando-con-dios">Martin Scorsese: &#8216;La última tentación de Cristo&#8217;, hablando con Dios</a></li></ul></p>

<p><ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/martin-scorsese-historias-de-nueva-york-apuntes-del-natural-el-artista-y-la-soledad">Martin Scorsese: &#8216;Historias de Nueva York &#8211; Apuntes del natural&#8217;, el artista y la soledad</a></li></ul></p>

<p><ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/martin-scorsese-uno-de-los-nuestros-la-perversion-del-sueno-americano">Martin Scorsese: &#8216;Uno de los nuestros&#8217;, la perversión del sueño americano</a></li></ul></p>

<p><ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/martin-scorsese-el-cabo-del-miedo-el-angel-vengador">Martin Scorsese: &#8216;El cabo del miedo&#8217;, el ángel vengador</a></li></ul></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[El curioso caso de Martin Scorsese]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/el-curioso-caso-de-martin-scorsese</link>
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      <pubDate>Wed, 11 Feb 2009 07:08:21 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image23877" src="http://img.blogdecine.com/2009/01/scorsese.jpg" class="centro" alt="scorsese.jpg" /></p>

	<p>Ahora que se acercan los Oscar (no, no diré la ñoñería esa que algunos todavía hoy utilizan: eso de la noche mág&#8230;del cine) podríamos hablar de uno de los casos, y perdonad por lo facilón del título de esta entrada, en los que estos premios han ninguneado y desquiciado a un artista hasta cotas insospechadas. Porque también hay artistas, como <strong>Scorsese</strong>, que desde que empezaron a hacer películas están locos por ganar un Oscar. No tanto por su significado comercial, ni siquiera por su supuesto prestigio, en la industria demencial del cine, sino por lo que para él representa en su amor por la historia del cine norteamericano.</p>

	<p>Si echamos un vistazo a las 9 películas que han ganado el Oscar más importante (el de mejor película, claro está) en esta década, salta a la vista que la única absoluta merecedora, sin discusión, y que además era muy superior estéticamente a todas las demás, fue <strong>&#8216;Million Dollar Baby&#8217;</strong>, una excepcional obra maestra. El resto de ellas no se sostiene por ningún lado. Y en algún caso son películas más que interesantes, pero competían con otras que se lo merecían mucho más. Es el caso de <strong>&#8216;Traffic&#8217;</strong> sobre la ganadora <a href="http://www.blogdecine.com/2009/01/19-gladiator-la-soledad-de-maximo">&#8216;Gladiator&#8217;</a>, o de <strong>&#8216;El pianista&#8217;</strong> sobre la ganadora <strong>&#8216;Chicago&#8217;</strong> (que me expliquen a mí cómo el mejor actor, el mejor guión y el mejor director no hacen la mejor película). En 2007 por fin Scorsese se alzaba con el Oscar a la mejor película y el mejor director. Pero lo hacía por su película más impersonal, un remake de un famoso filme de Hong-Kong, en el que su estilo ya se había aguado sin remisión.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Me gusta mucho &#8216;The Departed&#8217;, es un raro y poderoso filme policíaco, con un guión muy sólido, con la mejor interpretación (la más auténtica, la menos esforzada) de <strong>Leonardo DiCaprio</strong> a las órdenes de Scorsese, con un <strong>Jack Nicholson</strong> desatado. Y Scorsese filma con un pulso narrativo que muy pocos podrían igualar, firmando una escritura visual alejada de todo lo que habíamos visto antes de este director. Sin embargo, algo en esta película se antoja fuera de sitio, como si Scorsese nunca hubiera creído menos en lo que estaba contando. Las brillantes, deslumbrantes, imágenes de este brutal thriller están muertas, no atrapan, no enamoran.</p>

	<p>Es decir que precisamente el director probablemente más complejo, indómito e inasequible a los cantos de sirena de Hollywood, ve por fin cumplido su sueño de ganar un Oscar con su película menos personal, menos Scorsese. ¿A alguien le sorprende? El bueno de Marty tiene en su haber, para el que esto firma, seis obras maestras: <strong>&#8216;Taxi Driver&#8217;</strong>, <strong>&#8216;Toro salvaje&#8217;</strong>, <strong>&#8216;Uno de los nuestros&#8217;</strong>, <strong>&#8216;La edad de la inocencia</strong>&#8216;, <strong>&#8216;Casino&#8217;</strong>, <strong>&#8216;Kundun&#8217;</strong>, y varias películas notables. De esas seis obras maestras, tres fueron nominadas, sin éxito, a la mejor película y mejor director. Además, la impresionante <strong>&#8216;Gangs of New York&#8217;</strong>, y la irregular <strong>&#8216;El aviador&#8217;</strong> también fueron nominadas. Ninguna lo consiguió. </p>

	<p><img id="image24069" src="http://img.blogdecine.com/2009/02/taxi-driver-pic2_500.png" class="centro" alt="taxi-driver-pic2.png" /></p>

	<p>Echemos un repaso rápido, ¿contra cuáles perdieron?: en 1976 Marty se consolidaba como director estrella con &#8216;Taxi Driver&#8217;, y ganaba la Palma de Oro del Festival de Cannes. No así el Oscar, arrebatado por la emocionante, aunque muy menor en comparación, <strong>&#8216;Rocky&#8217;</strong>, todo un fenómeno popular. Pero lo sorprendente es que una película tan poco oscarizable como la protagonizada por el desesperado taxista Travis Bickle pudiera ser finalista. Mucho más oscarizable resultaba, siempre que fuese dirigida por otro director más apegado a la industria, &#8216;Toro salvaje&#8217;. El año en que estuvo nominada competía nada menos que con dos grandiosas películas como <strong>&#8216;El hombre elefante&#8217;</strong>, de <strong>David Lynch</strong> (que no se llevó ni un solo premio de sus ocho nominaciones), y <strong>&#8216;Tess&#8217;</strong>, de <strong>Roman Polanski</strong>.</p>

	<p>Pero la ganadora fue <strong>&#8216;Gente corriente&#8217;</strong>, de Robert Redford, en una de esas decisiones políticas que de cuando en cuando la academia norteamericana se complace en hacer, y que nos dejan a todos los cinéfilos de pata negra con los ojos como platos, pues no hay por donde coger que una película digna aunque corriente, valga la redundancia, se imponga a obras maestras como las mencionadas. Todo un disparate. Había otras opciones que podrían haber resultado justas aunque Scorsese no se hubiera alzado con el Oscar, pero eligieron la peor. Por &#8216;Taxi Driver&#8217; ni siquiera había sido nominado como director, pero el gran esfuerzo narrativo que supuso contar la caída de Jake LaMotta fue ninguneado ante el cómodo debut de Redford.</p>

	<p>No volvería a estar nominado hasta siete años más tarde, aunque estaba claro que no ganaría por su nominación (la única de la película) por <strong>&#8216;La última tentación de Cristo&#8217;</strong>. De modo que tampoco importó mucho perder frente al casi siempre mediocre <strong>Barry Levinson</strong>. Lo duro vendría tres años más tarde, cuando culminó un camino que había comenzado más de dos décadas antes, en el que trazaba su visión sobre la vida italoamericana, para llegar a la plenitud absoluta con la que quizá sea su obra más perfecta y personal, &#8216;Uno de los nuestros&#8217;, que se &#8220;enfrentó&#8221; con una de esas resucitaciones del western. Si hubiera sido el caso de <strong>&#8216;Unforgiven&#8217;</strong>, tampoco hubiera sido tan grave, pero fue por la irregular, torpe y aunque digna, muy balbuciente, <strong>&#8216;Bailando con lobos&#8217;</strong>, que arrasó aquel año.</p>

	<p>Realmente, no parecía que un director tan poco oscarizable pudiese conseguir ese sueño adolescente. Pero el incansable Marty realizaría sus &#8220;particulares&#8221; acercamientos a la sensibilidad de la industria, sin dejar de ser profundamente scorsesiano, con la escalofriante <strong>&#8216;La edad de la inocencia&#8217;</strong> y la trágica <strong>&#8216;Casino&#8217;</strong>, películas que fueron ignoradas en las nominaciones principales. Tendría que llegar la monumental <strong>&#8216;Gangs of New York&#8217;</strong> para ser finalista de nuevo, pero se fue de vacío una vez más. Lo que la industria le decía a Scorsese era, más o menos, &#8220;si quieres el Oscar renuncia a ser tú mismo durante una etapa, abandona los rasgos más prominentes de tu personalidad, cíñete a una versión más light de tí mismo&#8221;.</p>

	<p><img id="image24070" src="http://img.blogdecine.com/2009/02/the-departed-stills-28_500.jpg" class="centro" alt="the-departed-stills-28.jpg" /></p>

	<p>Es imposible dilucidar si la adhesión de Scorsese por un actor tan limitado como DiCaprio (que sin embargo ha visto cómo sus herramientas de actor se fortalecían al lado del genio italoamericano) responde a una verdadera admiración por este intérprete o, precisamente, a ese deseo de conseguir el Oscar de una maldita vez. Puede parecer exagerado, pero hay información de la obsesión que este premio le producía al veterano realizador. Y hay pocas estrellas tan poderosas en el Hollywood actual como el rubio protagonista de <strong>&#8216;Titanic&#8217;</strong> (en la que personalmente creo que hace su papel menos fingido). Tampoco quiero ser mal pensado, pero es la impresión que da. No en vano, la siguiente película del binomio, en torno al legendario Howard Hugues, resultó menos arriesgada y más convencional que &#8216;Gangs&#8217; (como casi todas, por otro lado), y estuvo de nuevo finalista y con más probabilidades de ganar el Oscar.</p>

	<p>Finalmente, rebaja aún más las constantes de su estilo, y aunque muy por encima de la media, firma un policiaco insustancial para él, que añade muy poco a su indagación en las constantes del cine negro estadounidense. Él estaba sonriente y pletórico con el Oscar en la mano, entregado por sus amigos Spielberg, Coppola y Lucas. Pero la apariencia era de falsa reparación a un ostracismo incomprensible. Lo afirmo desde la indiferencia hacia unos premios, pero desde la admiración a un artista y el cariño hacia una personalidad con la que me siento identificado. Ver al pequeño y en ocasiones eminente cineasta emocionado por un premio que debería ser algo más que una componenda a mí me parece una mala noticia. Pero aún podía ser peor, aún podía entregar el Oscar a los hermanos Coen el año siguiente por su peor película.</p>

	<p>Es lo que tienen los Oscar. Nos vemos en la madrugada del 22 al 23&#8230;</p>      ]]></description>
      </item>
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