Lo único que me ha dado miedo de esta película, que se estrena el viernes 14, es pensar la que voy a recibir tras mi crítica negativa, con lo bien que se ha hablado de Elio Quiroga en este blog. Por ello intento ser benévola y buscar los aspectos positivos de ‘La hora fría’. Sin embargo, no encuentro ninguno, salvo, en todo caso, la encomiable intención de hacer cine de género en España.
Un planteamiento más adecuado para un cortometraje que para un largo nos muestra cómo viven unas cuantas personas tras una guerra química. El protagonista, Jesús, un niño de ocho años, nos presenta a todos sus compañeros de exilio mientras graba con una cámara de vídeo momentos de su encierro. La muerte de una gallina les indica que va a producirse, por la noche, una hora fría, en la cual tendrán que encerrarse en sus cuartos para que “los invisibles” no los ataquen. Cuando llevamos casi media película se plantea la necesidad de acudir a un almacén a recoger alimentos y medicinas. Y allí por primera vez se muestra una amenaza: “los extraños”. Se trata de seres que funcionan como arma química pues están infectados y pueden contagiar a alguien sano con sólo tocarlo. Mucho más adelante, los extraños tendrán que ser eliminados pues los protagonistas descubrirán que se están acercando demasiado al lugar que habitan.




