'La ley de la calle', el Chico de la Moto reina
Si quieres guiar a la gente, tienes que tener una meta…-El Chico de la Moto
El Chico de la Moto no manda (rules), sino que reina (reigns). Eso rezan las pintadas que inundan esa ciudad fantasmal (una Tulsa abstracta), y en verdad está tratado como una figura shakesperiana (un rey en el exilio, le llaman algunos) e inasible para su propio hermano Rusty James. El primero es un pletórico Mickey Rourke de 31 años, el segundo un fabuloso Matt Dillon de 18. En realidad ambos son espejos románticos del hermano mayor de Francis, y del propio Francis, respectivamente. Esto es una declaración de amor.
Y no sólo su propio hermano (al que está dedicada la película), sino también a la literatura de Susan E. Hinton, de quién adapta una segunda novela con pocos meses de diferencia y de manera consecutiva, en un ejemplo sin precedentes, al menos recientes, de una adhesión semejante a un mismo autor. Con la espada de Damocles más lejana, después del grandioso éxito de ‘Rebeldes’, Coppola firma la película más artística, desatada y vanguardista de toda su carrera. Coppola ya no en el abismo, sino frente al espejo de Welles.