'La Matanza de Texas. El Origen', explotando la sierra de los huevos de oro

Vaya por delante que considero ‘La Matanza de Texas’, la de Tobe Hooper, una obra maestra del género, imitada hasta la saciedad. Una película encomiable que daba verdaderas lecciones de cómo utilizar adecuadamente los efectos de sonido, la fotografía y sobre todo, la banda sonora. Sin duda, fue el mejor film de su director, quien luego hizo alguna cosilla de importancia más, para luego perderse en tonterías varias. Hace unos tres años, nos llegó el remake, apadrinado por el inefable Michael Bay, alguien capaz de demostrar que se puede meter más la pata como productor que como director, y dirigido por Marcus Nispel, uno de esos chavalillos surgidos del videoclip, muy nervioso, y pensando que mantener la tensión es marear al espectador. El film era malo hasta decir basta, pero fue un éxito. Asi que no era de extrañar su posible secuela. Pero no. En un alarde de inteligencia superior, el mismo productor sorprendió a propios y extraños con lo que comunmente se conoce con el nombre de precuela. Olé.

