
Hay varias preguntas a hacerse sobre la trilogía de ‘La momia’ protagonizada por Brendan Fraser. Una es por qué alargar tanto el chicle. Otra es por qué están tan seguros los productores de que la repetición del esquema va a dar siempre resultados positivos, ¿Egipto? ¿Amazonas? ¿China? ¿De verdad es creíble introducir en una misma historia una momia, dragones, el yeti, el himalaya, el ojo de shangri-la, la misma shangri-la y la fuente de la eterna juventud en una misma historia sin que uno alucine? Entiendo que Rachel Weisz se saliese del proyecto al leer el guión. Lo que me extraña es por qué Brendan Fraser o Maria Bello han hecho caso a sus agentes formando parte de esta historia.
Si el Hollywood de hoy en día, aquel que tantas películas realiza como falto de ideas se encuentra, piensa que van a enganchar a las nuevas y jóvenes generaciones que ven cine de esta manera, tenemos un problema. Si el entretenimiento se mide con ejemplos como ‘La momia 3’, que aprovecha los JJOO en China para situar la historia allí, el cine de palomitas está herido de muerte. Luego, esperemos que no, recaudará lo suficiente para hacer una cuarta entrega, y entonces qué. Vuelta al despropósito.


