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		<title>Magazine - la-ultima-tentacion-de-cristo</title>
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Blog de cine, los trailers y críticas de películas de todos los estrenos. Información sobre futuros rodajes y todo sobre las estrellas.		</description>
		<pubDate>2012-05-26 03:59:31</pubDate>

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      <title><![CDATA[Martin Scorsese: 'La última tentación de Cristo', hablando con Dios]]></title>
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      <pubDate>Sat, 16 Oct 2010 15:12:57 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image35311" src="http://img.blogdecine.com/2010/10/thelasttoc3_650.jpg" class="centro" alt="thelasttoc3.jpg" /></p>

	<p><blockquote>&#8220;Consideré que se trataba, en cierto modo, de una señal religiosa, que Dios había dicho que yo no estaba preparado para hacer la película y necesitaba sufrir más humillaciones. Es cierto, estoy convencido de ello&#8217;</p>

	<p>- Martin Scorsese, 1994</blockquote></p>

	<p>Cuatro años después de la primera intentona de levantar este proyecto, Scorsese tenía pocas esperanzas de que algún día se hiciera realidad. Eso sí, seguía intentándolo con resignación y paciencia. Para un hombre como él, proveniente de una tradición tan católica, que incluso se había planteado hacerse cura en su juventud, esta película era algo así como un desafío personal. Más aún cuando la novela de <strong>Nikos Kazantzakis</strong> le proveía de un punto de vista muy afín a su idiosincrasia artística, con el que podía elaborar un discurso sobre Jesús mucho más personal y alejado, en cierta forma, de lo que se podría esperar de un relato de estas características. Pero las mejores opciones no daban frutos debido a las presiones de los grupos católicos más integristas, que lograban complicar las cosas todavía más. Todo cambió para él cuando, a comienzos de 1987, <strong>Michael Ovitz</strong> (que por entonces gozaba de un considerable poder en la industria) se convierte en su representante y le presenta a <strong>Garth Drabinsky</strong>, propietario de la más importante franquicia de cines en Norteamérica y Canadá, que le asegura la distribución en esos países a pesar de la amenaza de boicot, y al que le gusta tanto el proyecto que pone sobre la mesa la mitad del dinero necesario para hacerla realidad.</p>

	<p>De tal modo que Scorsese, de una vez por todas, se lanza decidido a por la película. Eso sí, debe afrontar una drástica reducción de la producción inicial, pues de las necesidades y el presupuesto previsto cuatro años atrás, apenas puede contar con aproximadamente la mitad. Pero procura soslayar estas limitaciones con profesionalidad y pasión, llevando a cabo la que puede calificarse, sin lugar a dudas, como una de sus películas más arriesgadas, sinceras y apasionadas. Personalmente, yo nunca la colocaría entre sus grandes obras maestras, pues está lejos de ello, pero sí entre sus obras notables, la mayoría de las cuales se encuentran en esa convulsa e intrincada década de los años ochenta, en la que este cineasta hizo un pulso apasionante a los imperativos de una industria cada vez más intratable, saliendo victorioso de esa pugna.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>El actor que iba a interpretar a Cristo, inicialmente, era <strong>Aidan Quinn</strong>, pero en el último momento se echó atrás, aduciendo que le habían aconsejado, debido a la enorme presión integrista, que no participara en la película. Scorsese no se amilanó y enseguida se puso a considerar otras opciones como <strong>Christopher Walken</strong>, <strong>Eric Roberts</strong> o <strong>Willem Dafoe</strong>, que finalmente se quedó con el papel. Ahora, resulta inimaginable cualquiera de ellos como Cristo, porque Dafoe lleva a cabo una de las interpretaciones más desgarradas y fascinantes de toda su carrera. Respecto a las presiones de los grupos católicos más intolerantes, huelga decir que en la mayoría de los casos no se habían leído el libro de Kazantzakis, ni sabían absolutamente nada del proyecto, y toda la controversia que montaron con el motivo del rodaje y estreno de esta película resulta, a día de hoy, bastante absurda, tal como suele pasar con estas cosas. Algunos años antes había tenido lugar otra enorme polémica con <strong>&#8216;La vida de Brian&#8217;</strong> (&#8216;Life of Brian&#8217;, Terry Jones, 1979) y todo se repitió con <strong>&#8216;La última tentación de Cristo&#8217;</strong> (&#8216;The Last Temptation of Christ&#8217;, 1988).</p>

	<p><img id="image35312" src="http://img.blogdecine.com/2010/10/thelasttoc43_650.jpg" class="centro" alt="thelasttoc43.jpg" /></p>

<h2>Entre lo humano y lo divino</h2>

	<p>La excelente novela de Kazantzakis, que murió en 1957, no era precisamente un material de fácil condensación para un guión cinematográfico, pero el gran <strong>Paul Schrader</strong>, que colaboraba con Scorsese por tercera vez, entregó un libreto que sintetizaba de manera admirable el corazón de la historia: la intensa dualidad de un Cristo al que se le ofrecía la posibilidad de vivir una vida muy alejada de su lado divino, en una existencia casi paralela. Una vez más, por supuesto, Scorsese llevó a cabo una serie de reescrituras con ayuda de su amigo <strong>Jay Cocks</strong>, aunque finalmente ninguno de los dos figurara en los créditos como guionistas, ya que Schrader se negó rotundamente a ello. Sea como fuere, se rodó un material puramente scorsesiano, en el que el protagonista lucha aparentemente con todo el mundo, cuando su mayor y más feroz lucha es contra sí mismo. Un Cristo que advierte en su interior una debilidad, una fragilidad, que le hace indigno de convertirse en el mesías y en el portador de un mensaje de esperanza, y que por ello renuncia a esa vida y tiene la oportunidad de experimentar otra.</p>

	<p>Es precisamente la confrontación entre lo humano y lo divino, la lucha interna entre lo que vive en nuestro interior de espiritual y de material, la esencia misma del cine de Scorsese, un cine profundamente existencialista y atormentado. Su Cristo mira en su interior con un salvajismo inusitado, y las heridas de su cuerpo, su sufrimiento físico, es al mismo tiempo espejo y representación de su aflicción y angustia interior. Cristo como parábola y metáfora del sufrimiento del mundo, más que como vehículo de fe. Y en esa metáfora, se une lo abstracto y lo carnal. No caben, por tanto, aquí las quimeras integristas  y simplificadoras de otros acercamientos a la mítica figura de Jesús. En primer lugar, para Scorsese, Jesús <strong>era humano, atrozmente humano</strong>, y esto otorga una nueva dimensión, más real y más poderosa, a su condición divina o celestial. Narra los episodios de Jesús de manera incluso ortodoxa, pero la dimensión humana que Dafoe y Scorsese impregnan al personaje convierten a esos episodios tan conocidos en algo mucho más sincero y auténtico, como si nunca los hubiéramos visto antes. El tercio final, realmente magnífico, hace por fin pedazos la figura y la mitología del personaje, para deconstruirla y hacerla más verdadera, más dolorosa, más bella.</p>

	<p>Contando por tercera vez consecutiva con el operador <strong>Michael Ballhaus</strong>, él y Scorsese trabajaron a destajo en un rodaje lleno de tensiones y con poco tiempo para imprevistos o nuevas tomas. El ambiente de la película, seco, áspero, sencillo, creo que es el adecuado para transmitir este torrente sensorial y emocional, esta angustia incontenible de Jesús. En ese sentido, el formidable trabajo musical de <strong>Peter Gabriel</strong>, no podía ser más pertinente no solo como acompañamiento a las imágenes, también como catalizador de emociones cuando la imagen ya no llega más allá, cuando los actores (todos estupendos, no solamente Dafoe, también <strong>Keitel, Verna Bloom, Barbara Hershey</strong>...) no pueden exprimirse más. Todo ello para ofrecer al espectador una experiencia que transita por lo místico sin perder nunca pie en lo terrenal, construida para darle la oportunidad a Cristo de ser una persona capaz de elegir, de sufrir, de dudar&#8230; y de triunfar muriendo.</p>

	<p><object width="650" height="366"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/ZrkvzdYNiFE?fs=1&amp;hl=es_ES"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/ZrkvzdYNiFE?fs=1&amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="650" height="366"></embed></object></p>

<h2>Escena predilecta y conclusión</h2>

	<p>Posiblemente, cuando Jesús le pide a Dios que le perdone. Creo que jamás vi a Dafoe tan arrasado y desgarrado. <strong>Tachada de blasfema por el mismísimo Juan Pablo II</strong>, &#8216;La última tentación de Cristo&#8217; es un compromiso de su autor consigo mismo, y una cita obligada para todos sus incondicionales. Lo que los fanáticos que se manifestaron contra ella (sin verla) no sabían, es que la polémica que montaron sirvió para que la película consiguiese un notable éxito, dentro de los límites de una producción de este tipo. Scorsese, a sus cuarenta y seis años, había filmado uno de sus más grandes sueños, y estaba preparado para pasar a una nueva etapa. No sin antes filmar un notable mediometraje, dentro de un filme de episodios en compañía de un par de amigos. Mediometraje del que hablaremos en unos días.</p>

<p><strong>Especial Martin Scorsese en Blogdecine:</strong></p>

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		<li><a href="http://www.blogdecine.com/directores/martin-scorsese-el-pequeno-gigante-furioso">Martin Scorsese, el pequeño gigante furioso</a></li>
	</ul>

<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/martin-scorsese-los-comienzos-de-un-coloso">Martin Scorsese, los comienzos de un coloso</a></li>
	</ul>

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		<li><a href="http://www.blogdecine.com/directores/whos-that-knocking-at-my-door-y-boxcar-bertha-scorsese-debutando-en-el-largo">&#8216;Who&#8217;s That Knocking at my Door?&#8217; y &#8216;Boxcar Bertha&#8217;, Scorsese debutando en el largo</a></li>
	</ul>

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		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/martin-scorsese-malas-calles-nace-un-estilo">Martin Scorsese: &#8216;Malas calles&#8217;, nace un estilo</a></li>
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		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/martin-scorsese-alicia-ya-no-vive-aqui-sonar-grandes-suenos-truncados">Martin Scorsese: &#8216;Alicia ya no vive aquí&#8217;, soñar grandes sueños truncados</a></li>
	</ul>

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		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/martin-scorsese-italianamerican-las-raices-de-los-scorsese">Martin Scorsese: &#8216;Italianamerican&#8217;, las raíces de los Scorsese</a></li>
	</ul>

	<p><ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/martin-scorsese-taxi-driver-sindrome-de-la-soledad-urbana">Martin Scorsese: &#8216;Taxi Driver&#8217;, síndrome de la soledad urbana</a></li></ul></p>

	<p><ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/martin-scorsese-new-york-new-york-gelido-ejercicio-de-estilo">Martin Scorsese: &#8216;New York, New York&#8217;, gélido ejercicio de estilo</a></li></ul></p>

<p><ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/martin-scorsese-el-ultimo-vals-la-musica-nos-llevara">Martin Scorsese: &#8216;El último vals&#8217;, la música nos llevará</a></li></ul></p>

<p><ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/martin-scorsese-american-boy-a-profile-of-steven-prince-amistades-peligrosas">Martin Scorsese: &#8216;American Boy: A Profile of Steven Prince&#8217;, amistades peligrosas</a></li></ul></p>

<p><ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/martin-scorsese-toro-salvaje-luchando-contra-uno-mismo">Martin Scorsese: &#8216;Toro salvaje&#8217;, luchando contra uno mismo</a></li></ul></p>

<p><ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/martin-scorsese-el-rey-de-la-comedia-notable-comedia-negra">Martin Scorsese: &#8216;El rey de la comedia&#8217;, notable comedia negra</a></li></ul></p>

<p><ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/martin-scorsese-jo-que-noche-kafka-en-el-soho">Martin Scorsese: &#8216;Jo, qué noche&#8217;, Kafka en el Soho</a></li></ul></p>

<p><ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/martin-scorsese-el-color-del-dinero-eddie-felson-vuelve-a-la-vida">Martin Scorsese: &#8216;El color del dinero&#8217;, Eddie Felson vuelve a la vida</a></li></ul></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Jesucristo y el cine]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/en-dvd/jesucristo-y-el-cine</link>
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      <pubDate>Wed, 08 Apr 2009 07:18:34 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
      <p><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/1loyjm4SOa0&hl=es&fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/1loyjm4SOa0&hl=es&fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></p>

	<p>Durante muchos años el irrepetible director danés (para algunos, uno de los cuatro o cinco directores más profundos, enigmáticos y colosales de la entera historia del cine) <strong>Carl Theodor Dreyer</strong>, coqueteó con la ida de un gran filme sobre la vida de Jesucristo, que finalmente nunca llevó a cabo. Qué duda cabe que el director de la grandiosa <strong>&#8216;Ordet&#8217;</strong>, quizá la cumbre del cine sobre la fé, podría haber formalizado la película definitiva sobre una de las figuras más míticas de la historia del hombre. Sólo se me ocurre, así a bote pronto, que o él o <strong>Andrei Tarkovski</strong> (<strong>Ingmar Bergman</strong>, un artista tan obsesionado con la religión, pienso que podría haber logrado un gran film sobre el anticristo, por contra) eran los únicos que podrían haber conseguido lo que nadie hasta ahora ha logrado. Con la excepción del gran Pasolini, aunque luego hablaremos de su aportación</p>

	<p>Y es que podríamos recapacitar sobre la no muy extensa filmografía acerca de esta figura, a medio camino entre histórica y mitológica, siempre polémica, cuya leyenda excede con mucho a su relativizada existencia, si es que tuvo lugar tal existencia. Muertos aquellos grandes directores nombrados, no se me ocurre ahora mismo a ningún cineasta capaz de acometer una empresa tan compleja. Y no es que todos los que anteriormente lo intentaron fracasaran miserablemente, nada de eso. Pero me parece indudable que ni uno solo se acercó algo al misterio de aquel gran hombre. <strong>¿Puede el cine realmente capturar su carácter, ese que ha generado ríos de tinta en literatura?</strong></p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Ahora mismo la más famosa película sobre Jesucristo, la que muchos consideran la mejor, la más verdadera y plausible, es la película de <strong>Mel Gibson</strong>, por supuesto, aquel exitazo que gozó de una de esas campañas de promoción maquiavélicas, con aquellas manifestaciones de los judíos en Estados Unidos, que protestaban alegando que ellos no eran los culpables, y que la película les culpaba de todo, porqueque seguramente fueron los instigadores. Pero todo eso sirvió para sobredimensionar una película fallida en la mayoría de sus propuestas, y que no se merece gozar del apelativo de &#8220;película definitiva sobre Jesús&#8221;, ni muchísimo menos. Gibson tenía la intención de lograrlo, con esa visión fervorosa de su ídolo que, sin embargo, lo desdibujaba tanto.</p>

	<p>El principal problema de esa famosa <strong>&#8216;The Passion of the Christ&#8217;</strong> (que se traduciría como &#8216;La pasión del Cristo&#8217;, no como &#8216;La pasión de Cristo&#8217;, torpes señores traductores&#8230;) es su terrible falta de ritmo. Es decir, de tratamiento del tiempo interno de los planos. No hay por donde coger un artefacto tan amorfo, carente de la menor fuerza expresiva, más allá de la truculenta colección de barbaridades aplicadas al cuerpo del Rabí, que tanto daño hicieron al ánimo de los espectadores, y que tanto avivó, al mismo tiempo, su morbo por ver la película. Y es que Gibson, en su reaccionaria, abyecta decisión de convertir el dolor físico no en camino de aprendizaje (como hace el gran arte) sino en objeto último de su película (el dolor por el dolor), lo que logra es destruir su objetivo, pues la razón por la que la gente se acercó al cine a verla fue por razones <strong>que nada tenían que ver con motivos estéticos o espirituales</strong>.</p>

	<p>Tampoco puede defenderse una correcta documentación histórica, esa que tanto arguyeron sus defensores. Está probado que no clavaron al Rabí al travesaño a través de las palmas de sus manos (que no habrían resistido el peso en la crucifixión, y se desgarrarían&#8230;) sino en las muñecas. Tampoco cargó con la cruz entera, pues en las crucifixiones de la época está documentado que sólo portaban el travesaño (tal como explican en textos apócrifos y no apócrifos&#8230;). Y varios errores y desajustes más que no detallaremos. Pero lo más grave es que en ningún momento nos acercamos al misterio de este hombre inabarcable. Los episodios de la discusión sobre las sillas para la mesa, o el de la salvación de Maria Magdalena (una prostituta que los textos sacros quieren hacer pasar, absurdamente, por &#8220;mujer adúltera&#8221;), filmado como si de un videoclip de Madonna se tratase.</p>

	<p>Los diálogos de Jesús, que deberían ser fundamentales para ofrecer un perfil, o al menos estudiarlo, están tratados con indiferencia, sin el menor encanto y fascinación, sino desde una vergonzante posición de beato venerador que no entiende aquello que escucha. El esfuerzo físico de <strong>Jim Caviezel</strong>, por tanto, se pierde en la nada. En comparación, la breve y hermosa aparición (para mí, la más bella secuencia de aquella película) de Jesús, cuando le ofrece agua a <strong>Charlton Heston</strong> en la irregular <strong>&#8216;Ben-Hur&#8217;</strong>, <strong>resulta mucho más inquietante y hermoso</strong>. Y eso que nunca se le ve el rostro y el momento dura poquísimo, pero ahí tenemos la sensación (en la mirada de Heston y en la del oficial romano que se queda petrificado) de que &#8220;algo&#8221; nos acercamos al mito. Algo. Parece mentira que dos minutos de película puedan valer más que ciento veinte.</p>

	<p><img id="image25033" src="http://img.blogdecine.com/2009/04/jesusito-en-la-cruz.jpg" class="centro" alt="jesusito-en-la-cruz.jpg" /></p>

	<p>Y es que la obviedad no suele funcionar cuando se trata de hechos históricos, sobre todo tan ambiguos como estos. Lo que suele funcionar mucho mejor es la distancia, por ejemplo la distancia paródica. En este caso tenemos el paradigma paródico con la sensacional <strong>&#8216;La vida de Brian&#8217;</strong>, de los ínclitos <strong>Monty Python</strong>, un largometraje que suscitó las iras del Vaticano, secta de los bienpensantes y bienintencionados que quiso boicotear esta sátira arrolladora, desternillante, por muy sorprendente que pueda parecernos tantos años después. No dejan títere con cabeza los cómicos británicos, pero su acidez es inocua, no pretendía ofender, y en su parodia <strong>parecen al mismo tiempo homenajear cierto tipo de cine sobre la fé</strong>.</p>

	<p>En ella, contando una vida paralela a la de Cristo, la del pringao Brian, consiguen mucho más que en la de Gibson, o incluso que en la académica y epidérmica <strong>&#8216;King of Kings&#8217;</strong> (del siempre intenso <strong>Nicholas Ray</strong>), porque a lo mejor la vida de Cristo, o su pasión, no pueden contarse sino por omisión, por fuera de campo, alejándose del siempre farragoso mito para tomar perspectiva y ofrecer una visión nueva, revitalizadora, dramática en definitiva. Siento mucho más reales, más verdaderos, cualquiera de los desvergonzados gags de aquella sátira que los diálogos engolados y los planos estáticos de la película de Ray, por mucho que el bueno (y apuesto) de <strong>Jeffrey Hunter</strong> se dejara los cuernos en el intento. Pienso que Jesús se merece algo más que una presentación, un nudo y un desenlace. Mucho más. Para empezar más coraje.</p>

	<p>Ahora bien, tampoco me vuelve loco el Cristo de Pasolini, por mucho que admire a ese director y a su <strong>&#8216;El evangelio según San Mateo&#8217;</strong>. Y no veo a un Cristo suficientemente denso porque la voluntad de esa película, más que lírica o descriptiva, es metafórica, de parábola, tanto social como política. Pasolini, fiel a sí mismo aunque le dedique la película a quien se la dedica, no puede quedarse, lo que le honra, en una simple adaptación del evangelio, sino que por cada poro de las imágenes de su película emana ese ideal poético del mundo que acompañaría a cada acto vital de este artista irrepetible. Le importaba menos Jesús, en definitiva, de lo que necesitaba dejar claro el paralelismo entre aquel sinsentido y el del mundo actual. Era una fuga, más que una vivencia. Un exilio espiritual. Algo parecido sucede con la estupenda &#8216;La última tentación de Cristo&#8217;, en la que tenemos a un Cristo que es otro Cristo, uno que quizá pudo haber existido. Scorsese se alejó de todos los tópicos, y le hizo un ser humano a ratos despreciable. Pero así es el gran Scorsese, siempre buscando la espiritualidad en el fango.</p>

	<p>Sin embargo creo que <strong>&#8216;Jesuschrist Superstar&#8217;</strong>, con sus tremendas limitaciones, sí que tiene momentos conmovedores, como corresponde, creo yo, al relato de la vida y muerte de Jesús. La pena es que esté dirigida por un hombre con tan escasa imaginación visual como <strong>Norman Jewison</strong>, que se limitó a dotar de una insípida y absurda puesta en escena a la genial música de <strong>Andrew Lloyd Webber</strong>. Basta escuchar los impresionantes acordes de la apertura, acompañados de las torpes imágenes de Jewison (¿cómo se le ocurre, con esa música dinámica, pegar unos planos tan prosaicos, tan carentes de dinamismo?) para hacerse una idea de lo que va a ser el conjunto. El tono naif es casi insoportable, pero lo cierto es que hay momentos de gran fuerza y viveza, como el episodio del ungüento. Todos ellos tienen como protagonista al extraordinario <strong>Carl Anderson, que interpretaba a Judas, un intérprete con gran voz</strong>, que cada vez que aparecía lograba con su sola presencia elevar la energía en pantalla.</p>

	<p><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/pCB_UuQZO4k&hl=es&fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/pCB_UuQZO4k&hl=es&fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></p>

	<p>Escribo todo esto porque pienso que esta es, realmente, &#8220;la más grande historia jamás contada&#8221;, a la que han hecho justicia grandes pintores, y grandes músicos como J.S. Bach, pero que con sinceridad creo no han conocido émulos en la cinematografía, al menos a esa altura. Y es la historia más grande jamás contada, porque desconozco, como todos, excepto los fanáticos o los privilegiados, cuanto de verdad hay en ella, o mejor dicho, cuánto de realidad. Puede haber tenido lugar, o puede ser pura invención, pero sea como sea, ni el Shakespeare, ni el Lope, ni el Cervantes más inspirado podría haber construido una historia como esta. Su fuerza, su dramatismo, no tienen parangón en la entera historia de la literatura. Así de sencillo. Esa última cena con sus discípulos, tan manipulada por la historia; esa elección de sus guardaespaldas (pues eso creo que eran los apóstoles, ya que iban armados con espadas&#8230;) tan errada, pues uno lo negó, otro le vendió y otro no le creyó; esa salvación del apedreamiento cobarde de la prostituta María Magdalena, con la que según algunos aseguran llegó a casarse y tener hijos.</p>

	<p>Y por supuesto esa traición de Judas, quien le delató con un beso por unos pocos dineros; esa sanación, para muchos apócrifa, de la oreja cercenada del soldado; la breve entrevista con Pilatos, quien sí le creyó honrado; el cruel juicio con los fariseos, que le humillaron; la posterior tortura, que le destrozó el cuerpo; las vejaciones de los soldados, el encuentro con Simón, el controvertido &#8220;eclipse&#8221; final&#8230;Todo ello, claro está, tratado con una mirada única, distinta, inocente, podría dar lugar a algo muy especial, que de momento creo que no tenemos. Además, esta historia permite múltiples puntos de vista. Se puede entender a Judas y a Cristo como dos íntimos amigos que se separan por las formas (y algo de esto se sugiere, sólo se sugiere, en la película de Jewison). Se puede contar la historia de un criminal de estado (que eso es lo que fue), apresado y ajusticiado, cuyas ideas trascendieron su misma persona. <strong>Se puede hacer terror, acción, aventura</strong>. Comedia también, como se ha demostrado.</p>

	<p>Pero claro, para eso haría falta un talento fuera de lo común. Algo&#8230;sobrenatural.</p>

	<p>En Blogdecine:</p>

<p><a href="http://www.blogdecine.com/en-dvd/mis-peliculas-biblicas-inolvidables">Mis películas bíblicas inolvidables </a></p>      ]]></description>
      </item>
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